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El pleno aprueba la ordenanza de limpieza de València con fuertes sanciones por orinar, ensuciar o escupir en la calle

La oposición no cree que sea cuestión de poner más multas, sino de gestionar mejor y ampliar la vigilancia

Parque de contenedores en València.

Parque de contenedores en València. / José Manuel López

José Parrilla

José Parrilla

València

El pleno del Ayuntamiento de València ha aprobado con la abstención de la oposición la modificación de la Ordenanza de Limpieza que incrementa notablemente las multas a los infractores y establece, por ejemplo, que "abandonar basura o ensuciar los espacios públicos comportará sanciones de 1.500 a 3.000 euros, mientras que arrojar colillas, cáscaras, chicles y papeles fuera de las papeleras conllevará una multa de hasta 1.500 euros. La oposición, sin embargo, cree que la cuestión no es clarificar las infracciones y aumentar las sanciones, algo con lo que están básicamente de acuerdo, sino ampliar la vigilancia, hacer efectivo el cumplimiento de la ordenanza y tratar de mantener limpia la ciudad por la vía de la educación ambiental.

A la concejala socialista Elisa Valía le parece bien que se sancione más, pero "cuando hay contenedores llenos es que no pasa el camión de la basura, y si hay orines es que tiene que haber más policía y limpiar". "La realidad -dice- es que la ciudad está más sucia que nunca, y eso por no hablar de Fallas. En algunos barrios lo de Fallas es el día a día. Habrá vecinos que ahora en verano no puedan ni abrir la ventana por los olores. Hace falta más control y más recursos, y ahí siempre nos van a encontrar. Pero el problema no es la normativa, sino la gestión que hagan ustedes para garantizar el derecho a vivir en una ciudad con los servicios elementales", ha explicado.

Por su parte, Sergi Campillo, de Compromís, ha recordado que el anterior gobierno ya les dejó un contrato adjudicado y "la realidad es que esta ciudad no ha mejorado en limpieza, como dice el último barómetro municipal, que la sitúa como el problema número dos de la ciudad". "Por mucha propaganda que hagan, eso no va a ir a mejor. Es un problema de Ciudad, que cada vez está mas turistificada y la población efectiva es mayor. Pero ¡pobrecitos los turistas¡ que no tienen que pagar nada. Los vecinos sí. Como no cobran tasa turística, son los vecinos los que deben pagar, y esto no da más de sí", lamenta.

A Compromís le parece bien que se clarifiquen las sanciones, pero no cree que esta ordenanza sea una "revolución" en la ciudad. No cree que ahora dejen de infringirse las normas. "Eso no va a pasar, porque las infracciones son muy difíciles de identificar", afirma. "Esta visión punitivista no funcionará. Nosotros proponemos avanzar en el modelo ambiental y tenemos una nueva herramienta en la nueva tasa municipal, premiando a quienes separen residuos e incidir en la práctica de los comportamientos ciudadanos en materia de limpieza. Solo así cuidaremos la limpieza de la ciudad", afirma Campillo.

Modificación necesaria

Carlos Mundina, concejal responsable de Limpieza, ha asegurado, sin embargo, que esta modificación era necesaria porque "desde 2009 no se había hecho nada" y había directrices superiores que había que traspasar a la ordenanza. "Si nos quedamos en las sanciones no estamos haciendo justicia. Lo que se hace en esta ordenanza es fomentar el reciclaje, poner el foco en la limpieza del espacio público y preservar el patrimonio de actos incívicos. Es intolerable ver a personas teniendo comportamientos incívicos con nuestro patrimonio. Y no había claridad en las sanciones leves, graves o muy graves. Ahora atentar contra el patrimonio u orinar o tirar chicles o escupir en la vía pública se sancionará. También los excrementos de animales", ha especificado Mundina.

El concejal ha recordado la "obsesión de la alcaldesa por tener la ciudad limpia" y algunas medidas ya adoptadas como el incremento del presupuesto de 80 a 90 millones de euros, la extensión del servicio de puerta a puerta y la concienciación mediante furgonetas que han atendido a 28.000 personas. Ha anunciado, además, que se van a extender las plataformas móviles al centro de Benimaclet.

En su réplica, Elisa Valía ha asegurado estar de acuerdo con todo. "No estamos contra los recursos en la ciudad, el problema es que esos recursos no dan resultados. La ciudad no la veo limpia y hay saltos muy significativos de una calle a otra. Es una cuestión de gestión. Seguro que la alcaldesa no quiere que València esté sucia, pero es una ccuestiónde gestión. Y si en la Ciudad Fallera le dicen que no pasan nadie en una semana, pues se va allí, ve lo que pasa y lo soluciona", dice.

Gran complejidad

Campillo, por su parte, admite que "este tema es muy complejo", ya que "hay muchos residuos, mucha gente de fuera...". Pero ha recordado que "cuando ustedes estaban en la oposición hacían mucha demagogia, la primera la alcaldesa, y eso se les ha vuelto como un bumerán. Porque ahora la ciudad está menos limpia que con el señor Ribó. Y dice que ha aumentado 10 millones el contrato, pero eso estaba en el contrato que les dejamos. Ya estaba previsto", ha dicho Campillo, quien ha añadido que "la educación ambiental también estaba puntuada en el contrato". "Y me alegro que se haga", ha reiterado.

Para cerrar, Mundina ha defendido la gestión y la vigilancia llevada a cabo por el actual equipo de Gobierno. Según sus datos, en el año 2022 se impusieron 28 sanciones a las contratas municipales por incumplimientos en el servicio, mientras que el actual gobierno puso el año pasado 62. Y a su juicio, "es justo que a una persona que hace sus necesidades en la vía pública al menos se le quiten las ganas de volver a hacerlo".

Estas son algunas de las sanciones recogidas en la nueva ordenanza:

  • Abandonar basura dispersa o cualquier tipo de residuo en espacios públicos, así como realizar cualquier otra conducta que pueda ensuciar los espacios públicos o ir en detrimento de su higiene y aseo. De 1.500 a 3.000 euros.
  • Arrojar residuos de pequeño tamaño, tales como colillas, cáscaras, chicles, papeles o cualquier otro residuo de entidad similar sin utilizar las papeleras u otros elementos de mobiliario instalados y destinados específicamente para tal fin. Hasta 1.500 euros.
  • Depositar en las papeleras los residuos no destinados a las mismas y de forma específica las bolsas con residuos domiciliarios o comerciales, así como elementos voluminosos que sobresalgan de la boca de la papelera. Desde 1.500 a 3.000 euros.
  • Escupir o satisfacer las necesidades fisiológicas sobre la vía pública u otros lugares no habilitados para ello. De 750 a 3.000 euros.
  • Realizar pintadas y grafitos en las paredes y paramentos verticales u horizontales de elementos protegidos patrimonialmente, según el catálogo del Ayuntamiento de València. De 1.500 a 3.000 euros.
  • No retirar los sobrantes de obras y escombros resultantes de trabajos realizados en la vía pública, con consecuencias graves para el entorno. De 750 a 1.500 euros.
  • El incumplimiento de la recogida de excrementos y limpieza de las micciones de los animales por parte de sus propietarios o portadores podrá ser sancionado con hasta 1.500 euros.
  • Depositar o abandonar residuos domiciliarios en la vía pública o en cualquier lugar del término, en contenedores no habilitados para ese tipo de residuo, o en lugares diferentes a los determinados por el Ayuntamiento. Hasta 3.000 euros de sanción.
  • Abandonar en la vía pública o junto a los contenedores para las diferentes fracciones que instala el Ayuntamiento residuos industriales como palets, escombros, o similares. Hasta 3.000 euros.
  • Abandono de residuos voluminosos en la vía pública, fuera de los sistemas establecidos. Desde 750 a 3.000 euros.
  • La extracción, rebusca o recogida de los residuos una vez puestos a disposición de los servicios municipales también serán ssancionadas así como manipular contenedores o su contenido y desplazarlos fuera de sus ubicaciones habituales.

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