Patrimonio municipal
Catalá incluye el museo de Nino Bravo entre los posibles usos de la vieja sede de Hacienda en València
La alcaldesa de València y la Diputación buscan un destino para la antigua sede de Hacienda, que combinaría usos administrativos y culturales

Edificio de Hacienda en la calle Guillem de Castro. / Germán Caballero

La vieja de sede de Hacienda en València, situada en la calle Guillem de Castro, tiene espacio suficiente para varios y variados usos y las candidaturas para ocupar el edificio siguen saltando sobre la mesa a cuentagotas y con todas las cautelas, dado que la propiedad del edificio es compartida por el Ayuntamiento de València (60%) y la Diputación de Valencia (40%). Esta última propuso en un principio llevar allí los fondos culturales que ahora guarda en sus dependencias de Bétera y esta misma semana la alcaldesa dijo "soñar" con una biblioteca de referencia en este espacio. Pero ni una cosa ni otra han tomado cuerpo y las posibilidades siguen abiertas. Hoy mismo, Catalá ha enfriado la idea de la gran biblioteca, asegurando que puede ser un espacio complementario de la cercana biblioteca de la calle Hospital, y ha dejado caer la posibilidad de que al viejo edificio de Hacienda vaya el museo de Nino Bravo, cuyo destino negocia la familia del cantante con València.
En términos globales, la alcaldesa se ha mostrado dispuesta a trabajar con la Diputación para ocupar la sede de Guillem de Castro, una obra clásica de los edificios administrativos de los años cincuenta que fue cerrado hace ya una década por los desperfectos que presentaba en su estructura. También la Diputación se ha mostrado abierta a cualquier opción que se ponga sobre la mesa, incluida la adquisición del inmueble por una u otra parte.
Edificio concebido para oficinas
Para María José Catalá, lo más importante del edificio está desde la planta primera hacia arriba, pues se trata de un edificio concebido para usos administrativos y es ideal para trasladar allí oficinas y servicios de alguna o ambas administraciones. Y menos importante sería la planta baja y el entresuelo, incluido el gran vestíbulo en el que otrora se hacía la declaración de la renta.
La alcaldesa ha insistido en su propuesta de colocar allí una biblioteca, aunque, según ha dicho, podría ser complementaria de la de la calle Hospital, que está muy cerca, y que podría estar especializada en alguna materia, de ahí su singularidad. Pero no es el único uso que se baraja para este espacio, ha dicho, de manera que ha mencionado también la opción de trasladar allí el futuro museo de Nino Bravo, cuyo futuro parece estar en el Cap i Casal después de las desavenencias de la familia del cantante con el ayuntamiento de Aielo de Malferit.
Será, en cualquier caso, un uso cultural cuyo futuro final tendrán que hablar las dos administraciones propietarias del edificio. La alcaldesa asegura que se está trabajando en privado y no ha querido revelar el sentido de esas conversaciones. Lo único que parece claro es que la antigua sede de Hacienda en València combinará los usos administrativos con los culturales.
Sorpresa en la oposición
Y mientras se decide el futuro del edificio, ya se ha abierto el debate político. Compromís ha sido el primero en referirse a la opción de la biblioteca lanzada por María José Catalá, mostrando su sorpresa por la proximidad, a escasos 200 metros, de la biblioteca Pilar Faus de la calle Hospital.
"Las últimas declaraciones de la Alcaldesa de València apuntan a una futura biblioteca y/o centro con uso cultural. Una idea sorprendente, especialmente por encontrarse el edificio de la calle Guillem de Castro a escasos 200 metros de la biblioteca Pilar Faus, de propiedad estatal y gestión autonómica, ubicada a los jardines de la calle del Hospital", ha advertido la concejala Gloria Tello.
“Más que hablar de sueños, lo que Catalá lanza son ocurrencias”, valora la regidora y coportavoz de Compromís por València. “La idea de hacer una gran biblioteca en el centro de la ciudad, a escasos metros de la biblioteca más grande del País Valencià, solo tiene dos explicaciones: la incapacidad de tener un proyecto para el edificio de Guillem de Castro o el absoluto desconocimiento de la ciudad que desgraciadamente y con tanto desacierto dirige la señora Catalá desde hace tres años. En ningún caso, por una apuesta real por la cultura”, añade.
Y esto, advierten desde Compromís, mientras la situación real de las bibliotecas en València es la de cierres intermitentes que dejan sin servicio al vecindario de los barrios de la ciudad sin avisos previos. “Y no solo esto, sino que importantes compromisos asumidos por el Ayuntamiento de València como es la construcción de la biblioteca de la Malvarrosa o la reubicación de la biblioteca de Orriols continúan sin ser una realidad, evidenciando un nulo compromiso del PP en la cultura y en la inversión de las bibliotecas de València”, recuerda Tello.
Como ya denunció Compromís, las bibliotecas municipales sufrieron un total de 153 cierres parciales durante el año 2025 y continúan sin el Plan Director prometido por el gobierno municipal ahora hace dos años.
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