La viral "salida a la fresca" de turistas en el barrio de Aiora se transforma en un encendido debate
Los internautas se dividen entre los que creen que "no hacen nada malo" y la permisibilidad que se tiene "mientras a nuestros abuelos los multas"

Germán Caballero
La viral imagen publicada por Levante-EMV ha generado un debate de lo más encendido. El documento gráfico muestra cómo un grupo de turistas que se alojan en apartamentos turísticos del barrio de Ayora sacó sillas de la residencia y, en una isleta de la calle Ramiro de Maeztu, se instalaron como si nada, dispuestos a pasar la tarde bebiendo cerveza y tomar el sol, alguno de ellos incluso sin camiseta.
Encendido debate en varias vertientes. Por una parte, obviamente, para criticar ese particular "asalto" del espacio público para improvisar un botellón de cerveza en plena calle -hay que recordar, en ese sentido, que no está permitida la ingesta de alcohol de forma estacional en las calles de la ciudad-, y más allá del ruido que hicieran.
Por otra parte, se recuerda que es una costumbre, y además muy arraigada, en la cultura mediterránea y especialmente en la valenciana: la "eixida a la fresca". Tanto es así que, hasta se ha llegado a plantear -la idea salió desde Cádiz- como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, sin que deje de tener elementos para ello, habida cuenta que es una costumbre trasmitida entre generaciones y que consolida las relaciones humanas.
Si no fuera, claro está, porque esto es en mitad de una avenida y a base de alcohol. "Si es que se pierden las buenas costumbres, como “La fresca”. Tienen que venir los holandeses a recordarnos quienes somos" se podía leer en la cuenta de Instagram de este diario.
Otros se quejan de que "si lo hacemos nosotros en la acera de casa llega la Policía y nos multa", mientras los hay que cuestionan la crítica "si no están haciendo nada malo", mientras los hay que ver un agravio entre extranjeros y autóctonos en lo tocante a la permisibilidad.
"A las personas mayores que toda la vida han sacado la silla a la puerta de su casa a tomar la fresca un ratito y ver pasar a la gente, comentar el día, saludar, sin molestar; les piden que recojan". Y por otra, que no es más que producto de lo que está pasando: "de uno de esos bloques en Ayora sacaron a una amiga y su familia porque no podían pagar la subida estratosférica de alquiler y se tuvo que ir a un pueblo a vivir. La ciudad ahora es de estos y de los que hacen negocio con ellos. Los vecinos estorbamos". Mientras otros se preguntan "si están haciendo algo malo".
Suscríbete para seguir leyendo
- La Fiscalía investiga al Ayuntamiento de València por la destrucción de la Alquería de Volante
- Las Fallas 2027 preparan un cambio definitivo: tres días de Ofrenda y cambio en la 'plantà
- Catalá y Llorca vuelven a bloquear la entrada de Pilar Bernabé en la Sociedad Parque Central
- València avanza en el proyecto de un segundo Gulliver, que estará sentado y medirá 9 metros
- Estación Central de València: construcción modular en 6 fases sin corte de tráfico ferroviario
- El Ayuntamiento de València prepara el derribo del quiosco-bar del Parterre para salvar el ficus monumental
- El 'hotel de los bichos' en el viejo cauce abrirá por San Juan tras un año de obras
- Catalá comunica a la Delegación del Gobierno que la acampada de profesores en la plaza de la Virgen complica el Corpus