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El sol reaparece y permite celebrar la Dansà dels Pobles e inaugurar el Mercat de l'Escuraeta

La «dansà» y el concierto, junto con las masivas peregrinaciones, convierten la plaza en un hervidero inimaginable durante la mañana

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

La jornada del sábado del programa de la Virgen de los Desamparados se salvó literalmente por un milagro. Porque nada hacía presagiar, a mediodía, que la fiesta pudiera salir a la calle por la tarde, tal como marca el programa, teniendo en cuenta la persistente lluvia que martilleaba la ciudad desde primera hora de la mañana. Sin embargo, así fue. Más que milagro fue una cuestión de previsiones meteorológicas, cumplidas al dedillo y rematadas con un sol radiante. Y esto es lo que permitió que se pusidera en marcha la maquinaria devocional. Aún con una plaza castigada por el agua, las vallas pudieron ponerse para celebrar la Dansà dels Pobles, primero acto de la jornada de puertas hacia afuera. Al que debe seguir el concierto de la Banda Municipal, el castillo y la dansà de los grupos de la ciudad. Casi como si nada hubiese pasado en apariencia. Y es lo que también permitirá (ya no hay amenaza fuerte) que los colectivos de devotos pudieran hacerse a la carretera para cubrir la distancia -desde unos pocos a varias docenas de kilómetros- para llegar a la plaza de la Virgen a participar al precio de una particular penitencia pedestre.

También abrieron los puestos del Mercat de l’Escuraeta y se espera que antes de la medianoche ya haya gente aguardando en el portón trasero de la Basílica para tener sitio y entrar, ya de madrugada, a contemplar la «Descoberta».

Este domingo se completa el ritual con la Missa d’Infants, el Traslado (con nuevo recorrido), la mascletà y la Procesión General, que empezará a las cinco y media y que se prolongará durante más de cuatro horas.

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