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Fiestas

Benavent pide hacer la caridad «sin distinguir de aquí o de fuera» en plena polémica por la prioridad nacional

Una multitudinaria Missa d’Infants incide en la necesidad de ayudar en momentos difíciles, independientemente de ser a «próximos o extraños»

Todas las fotos de La Missa d'Infants en la plaza de la Virgen

Todas las fotos de La Missa d'Infants en la plaza de la Virgen / JM López

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

«El camino a la tierra nueva es trabajar por la paz, aunque parezca poco realista. Cualquier otro camino no hace más que provocar más sufrimiento. Condenar la guerra no es justificar injusticias. Es decir que el camino al cielo es la paz. Los cristianos no tenemos otro camino, como enseña el papa León a quien, en estos días del primer aniversario de su elección, quiero manifestar su adhesión de los cristianos y cristianas valencianos». Siendo la Virgen de los Desamparados la patrona de todos aquellos que padecen, es normal recordar a aquellos que pasan malos momentos en el tiempo actual.

A ellos se dirigió el arzobispo Enrique Benavent en su homilía, quien puso el foco en los pilares de la devoción. Especialmente también en no hacer distingos por parte de aquellos que quieren hacer profesión de fe a la hora de socorrer a los necesitados, todo ello en pleno debate sobre la Prioridad Nacional. Benavent quitó todas las etiquetas a la necesidad. «La devoción a la Virgen de los Desamparados nace de la caridad. Que no sea una farsa. Una caridad que no sea sincera, sino fingida, no es verdadera. La ficción es ajena a la caridad. Esta tiene que ver con la verdad. Es aborrecer el mal y adherirse al bien, tratando al otro con cariño».

Un mensaje entre líneas si se quisiera no establecer ninguna prioridad, cuando aseguró que «la historia de la devoción a la Virgen de los Desamparados no distingue entre buenos y malos, los de aquí y los de fuera, los propios y los extraños. La prioridad del cristiano con la caridad auténtica es la vulnerabilidad de quien necesita ayuda. Cuando la caridad no se vive así, cuando no se vive con alegría de amar más a los demás que a uno mismo, no se vive cristianamente. Que la autenticidad de nuestra devoción no se manifieste en una caridad fingida».

Comienza el traslado de la Virgen

José Manuel López

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