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Animales

La empresa que gestionará la protectora de Benimàmet aprueba en gestión y suspende en protocolos ante brotes de enfermedades infecciosas

La nueva adjudicataria de los refugios de animales de València obtiene la máxima puntuación en gestión informática y de medicamentos, pero suspende en el programa sanitario para Natzaret

Imagen de archivo del centro de acogida de Benimàmet

Imagen de archivo del centro de acogida de Benimàmet / Germán Caballero

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Marina Falcó

Marina Falcó

València

El pasado viernes se aprobó en la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de València la adjudicación del nuevo contrato para la gestión de los centros municipales de acogida de animales de Benimàmet y Natzaret que recae en manos de la Unión Temporal de Empresas (UTE) Adda OPS y Athisa Medio Ambiente. Este trámite significó el punto final a un proceso no exento de polémica después de que Modepran, la otra empresa que se presentó al concurso de licitación y que ha gestionado ambos refugios durante 15 años, impugnara la resolución de ser expulsada del procedimiento administrativo.

La razón esgrimida por la Mesa de Contratación para explicar esta expulsión fue que Modepran "no ha alcanzado la puntuación mínima (en su memoria técnica) para seguir en la licitación" quedándose en 16,65 puntos sobre un máximo de 36. Por su parte la protectora alertaba de que la otra entidad candidata estaba conformada por dos compañías que tienen entre sus labores el control de plagas y que además, una de ellas, contaba, según la protectora, con sospechas de maltrato animal.

Finalmente, el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) rechazó el recurso de Modepran y validó la adjudicación de los refugios de animales de Benimàmet y Natzaret a la UTE que contará con un presupuesto para tres años es de 5,3 millones de euros que ascenderían a 7.287.839 por la previsión de conceder dos prórrogas anuales.

Asignaturas aprobadas y suspendidas

Para tomar la decisión de asignar a la unión de empresas la gestión de los dos refugios de animales de València se valoró, como es lo habitual en estos trámites de contratación, la memoria técnica presentada por la entidad licitadora. En ella se explicaban los pormenores de su propuesta de gestión de los dos centros municipales y estos fueron evaluados por personal técnico del ayuntamiento, en este caso pertenecientes a la Oficina de Bienestar Animal del Servicio de Sanidad y Consumo.

La baremación de todos los puntos reflejados en el pliego de condiciones incluía una evaluación de los detalles aportados y aquí es donde se dilucida cuáles son los apartados en los que la nueva adjudicataria aprueba o suspende.

Los puntos fuertes de Adda OPS y Athisa son los relacionados con la gestión de los refugios. Desde la aplicación informática de gestión, hasta el plan de gestión de medicamentos y de residuos sanitarios y gestión y registro de cadáveres obtienen la máxima puntuación en el primer caso, 4 puntos de 4, y un 3,3 de cuatro en el segundo apartado.

Otro de los puntos sobre los que recibe una buena valoración la UTE es el relacionado con los vehículos disponibles para el traslado de los animales hasta las instalaciones de los refugios. Si bien el pliego contemplaba que las empresas candidatas al menos debían tener dos furgonetas, la ganadora del concurso señala que aporta tres furgonetas y un todoterreno.

Sin embargo, hay otras 'asignaturas' en las que la adjudicataria suspende. Entre ellas se encuentra la relacionada con el programa sanitario para cada centro de acogida en el que se la valoración municipal apunta que si bien hay un programa "con suficiente grado de desarrollo para el Centro de Benimàmet, no se describe con suficiente detalle el programa sanitario para Natzaret", esto último, la falta de concreción en la propuesta para el centro de acogida de especies exóticas en València, se repite en varios epígrafes de la valoración.

Otro de los puntos en los que parece existir una falta de precisión ("descripción confusa en insuficiente", señalan) en las propuestas tiene que ver con los protocolos que se aplicarían en ambos centros ante un brote de Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO), es decir, enfermedades infecciosas que, por su riesgo para la salud pública, deben notificarse obligatoriamente a las autoridades sanitarias al sospecharse o confirmarse. "Tampoco se describen protocolos frente a agresiones y no se presenta un plan de contingencia frente a un brote de rabia", indican desde el comité evaluador.

Otra de las deficiencias sobre las que se pone el foco es la frecuencia de lavado de jaulas en las que se instalarán los animales y de la ropa laboral de los trabajadores. Según se desprende de la evaluación, la empresa propone una regularidad semanal, mientras que desde las autoridades municipales exigen que ambas sean diarias pese a que, explican "la legislación en materia de bienestar animal indica una periodicidad concreta".

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