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Ocio

Las terrazas de Russafa miran con indiferencia la ZAS

Este es el primer fin de semana que el barrio valenciano ‘opera’ bajo las restricciones marcadas por la recientemente aprobada Zona Acústicamente Saturada que afecta a bares y discotecas. Estas últimas son las que más sufren los recortes de horarios sin embargo, sobre las terrazas la normativa pasa de refilón

Terrazas de Russafa a pleno rendimiento.

Terrazas de Russafa a pleno rendimiento. / Marina Falcó

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Marina Falcó

Marina Falcó

València

Este fin de semana ha sido el primero para el barrio valenciano de Russafa como Zona Acústicamente Saturada (ZAS). Después de un proceso más que dilatado en el tiempo, ocho años han pasado desde que una sentencia del Tribunal Supremo dictara a favor de esta declaración, el pasado 30 de abril se aprobó en Junta de Gobierno Local la aplicación de una batería de medidas restrictivas para evitar que una de las zonas con más vida nocturna de la ciudad siguiese alimentando la proliferación de locales y se respetase el descanso de los vecinos.

En realidad la ZAS entró en vigor el pasado miércoles, un día después de su anuncio en el Diari Oficial de la Generalitat (DOGV), pero la prueba de fuego ha tenido lugar este fin de semana, momento en el que el público se lanza en tropel a disfrutar de las noches libres y de socialización que nos dejan los trabajos y los estudios.

Desde finales de abril han sido numerosas las protestas y movilizaciones llevadas a cabo por asociaciones de hosteleros y discotecas afectadas por las limitaciones de horarios. Estas últimas, las más ‘castigadas’ por el recorte de horas permitidas para llevar a cabo su actividad, han mostrado una confrontación directa con el Ayuntamiento de València llegando a pedir la dimisión del concejal del Área de Mejora Climática, Carlos Mundina, por considerar que las mediciones acústicas en las que se han basado para declarar la ZAS estaban obsoletas y no contemplaban las medidas antirruidos implantadas de forma voluntaria y privada por los propios locales.

Sin embargo, el proceso ha seguido su camino y los pasados viernes y sábado Picca y Látex, dos discotecas ubicadas en plena ‘zona cero’ de la ZAS, tuvieron que cerrar a las 04.30 horas, recortando en tres horas su actividad.

Estas medidas referentes a la jornada de actividad también afectan en principio a las terrazas que poblan las aceras de Russafa. No obstante, si bien las restricciones están sobre el papel, lo cierto es que en la práctica no afectan en nada a su actividad porque en la zona ya se recortó, hace tiempo y como medida previa, en media hora el horario de las mesas en la calle.

«Cuidamos al vecindario»

Elena Chillida es propietaria de una taberna ubicada en la calle Sueca, afectada por la ZAS. Cuando Levante-EMV habló con ella para conocer sus impresiones sobre la nueva condición del barrio y de cómo afecta a su negocio aseguró que «en nada porque en realidad nosotros ya recogemos en el horario que marca esta regulación», es decir, que en las noches de marzo a octubre no hay rastro de mesas frente a su local a las 00.30 horas de lunes a jueves y a la 01.30 horas viernes y sábados. En invierno el horario de apertura se reduce hasta las 00.00 horas de domingo a jueves y viernes, sábado y vísperas de festivo se cierra a las 00.30 horas.

Con respecto a las quejas del vecindario por el ruido de la actividad hostelera Chillida asegura que los residentes «tienen más problemas con los pisos turísticos» que con la vida nocturna de la zona. Entre otros motivos porque en su local «intentamos cuidar un poquito al vecindario» pidiendo que bajen el volumen a aquellos comensales que no miden los decibelios de sus voces, retirar el mobiliario «sin arrastrar» y «procurando no acoger despedidas de soltera o soltero».

"Entre que la gente salga a las 04.30 o a las siete no varía mucho. Se quedan en la puerta y me acabo despertando"

A esta hostelera le llama la atención que la ZAS, tal como está planteada, solo afecte a dos discotecas de la zona mientras que las que están en la Gran Vía Ramón y Cajal, «que acumulan a mucha gente en la calle» sigan manteniendo el horario por encontrarse en la llamada ‘zona de respeto’ a la que solo incumben las restricciones de la aprobación de nuevas licencias de apertura de locales y de apertura de tiendas de conveniencia, que deberán cerrar entre las 22.00 y las 08.00 horas del día siguiente.

Otro local, ubicado en la plaza Barón de Cortés, que en este caso opera como pub y bar tampoco se ve afectado porque trabaja hasta las 02.00 horas los fines de semana «aunque la terraza la recogemos mucho antes, como dice la ley» asegura una de las trabajadoras del establecimiento.

Los vecinos consideran insuficientes las medidas de la ZAS de Russafa

Los vecinos consideran insuficientes las medidas de la ZAS de Russafa / Marina Falcó

En opinión de esta joven la declaración de ZAS de Russafa «no me parece una medida exagerada» puesto que se pone en la piel de las personas que viven en la zona «hay muchas zonas en las que se puede salir de fiesta y los vecinos necesitan descansar». El cierre a las 04.30 de las discotecas «es un horario razonable desde mi punto de vista» y entiende el malestar de los vecinos porque «a la hora que cerramos vemos gente borracha que grita y una cantidad importante de basura, como vasos vacíos por el suelo, que puede resultar muy molesto».

«No cambia la situación»

Lucas Uriarte vive en la calle Carlos Cervera, epicentro de la ZAS y se muestra un tanto pesimista con las restricciones: «Lo he hablado mucho con mis colegas, la cosa no ha cambiado mucho porque cierren a las siete o a las 04.30, la gente con unas copas de más sale antes del local, ve que aún es de noche, alargan de charleta en la puerta y me acaban despertando», explica este joven quien utiliza tapones para poder dormir.

«Tengo entendido que a las terrazas no les afecta ¿verdad?», pregunta. Efectivamente, ya llevaban aplicando la modificación horaria desde hace tiempo. «Pues mucha ZAS pero esto no va a cambiar», responde entre risas ante una ordenanza que para la asociación vecinal Russafa Descansa es insuficiente y a la que ha llegado a bautizar como «falsa ZAS».

«Lo que sí que está bien es que no se den más licencias, porque el barrio ya no es barrio» sentencia Uriarte quien califica la situación como de «sinvivir» para los residentes más mayores.

En esta línea se muestra Antoni Llopis, un joven que eligió Russafa para tardear este fin de semana. «Los que salimos de fiesta hasta tarde y alargamos resultamos más molestos en la calle que dentro de los locales porque si sales a las cuatro y media, lo normal es que te quedes fumando el último cigarro en la puerta y siempre, quieras o no, acabas elevando la voz», comenta para concluir asegurando que «en esta ciudad no nos dejan divertirnos», mientras hace referencia, de paso, a la sentencia judicial que ha obligado a trasladar los festivales de la Ciutat de les Arts a otros emplazamientos de València e incluso a Torrent.

"Los vecinos tienen más problemas con los pisos turísticos que con los locales de ocio", explica una hostelera

Una postura contraria es la de Sonia López, quien vive en el barrio. «Estamos hartos, las noches de los fines de semana la calle está muy sucia y el ruido es insoportable», lamenta. Tanto es así que «nos hemos llegado a plantear cambiarnos de zona» y muestra su «profundo enfado» porque «al final tenemos el mismo derecho a vivir que los vecinos de otros barrios como Monteolivete o Malilla».

Porque para López llueve sobre mojado «tenemos las Fallas que aquí se van de madre y luego el tardeo que siempre se alarga. Russafa no es un centro de ocio sino un sitio para vivir», sentencia.

La quinta ZAS de València

Russafa es la quinta ZAS declarada en la ciudad de València puesto que bajo esta declaración viven desde hace años en las calles de Juan Llorens, la plaza de Xúquer, el barrio del Carmen y los alrededores de Menéndez Pelayo -la conocida como zona Woody-.

Ahora son los vecinos de las zonas de Honduras y el Cedro quienes esperan que la suya sea la sexta pero con medidas mucho más duras que las de Russafa sino, advertían «volveremos a los tribunales».

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