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Urbanismo

El plan para derribar las Casitas Rosas encalla en los informes previos y desespera a los vecinos de la Malva-rosa

El Ayuntamiento de València considera que los estudios técnicos realizados no son suficientes para fundamentar un Plan de Reforma Interior y encarga a Aumsa nuevos informes

Las Casitas Rosas, en una imagen de archivo.

Las Casitas Rosas, en una imagen de archivo. / Miguel Ángel Montesinos

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

La asociación vecinal de la Malvarrosa ha denunciado que, después de “reiteradas promesas”, el barrio sigue sin un plan de intervención en las Casitas Rosas, foco histórico de problemas que muchos residentes de la zona conocen como “mercado de la droga”, y para el que llevan años pidiendo derribos acompañados de una actuación de carácter social.

La citada entidad vecinal ha informado a sus socios, en una asamblea celebrada este martes 26 de mayo, sobre la negociación entre ayuntamiento y vecinos de las Casitas Rosas. Tal como recuerdan en la asociación, en septiembre de 2025 la alcaldesa anunció un plan urbanístico de derribos, pero este resultó ser inexistente y tiempo después la delegación de Urbanismo se comprometió a elaborar un Plan de Reforma Interior (PRI), que se presentaría al vecindario en enero de 2026.

“Pero ni en enero, ni en febrero ni en marzo de 2026 tuvimos nada encima de la mesa”, señalan desde la asociación. “Finalmente, en mayo de 2026 el ayuntamiento nos convoca a una reunión con Urbanismo donde, después de un largo circunloquio, se nos comunica que los estudios técnicos realizados no son suficientes para fundamentar adecuadamente un PRI para las Casitas Rosas. Y que se ha pedido a Aumsa la contratación de unos especialistas para la elaboración de estos estudios”.

Según se recogía en esos estudios preliminares, los edificios de las Casitas Rosas presentan “deterioro de la pintura de las fachadas y balcones, rotura de canalones, falta de barandillas en algunos tramos de escaleras, desprendimientos de ladrillos en algunas bóvedas de las escaleras, y falta de carpintería en las ventilaciones de los forjados sanitarios, dinteles de las ventanas y puertas recayentes a las fachadas deteriorados”. Así mismo, “tienen la luz enganchada ilegalmente, y como mínimo, algunas, no disponen de agua potable corriente, y deben recoger agua en garrafas, lo cual supone que no reúnen condiciones de habitabilidad. Con carácter general, las viviendas que no disponen de agua potable corriente, red de saneamiento adecuado y/o luz no reúnen condiciones de habitabilidad”, decían los técnicos municipales.

Esos estudios, sin embargo, parecen insuficientes para hacer el Plan de Reforma Interior. Es decir, el PRI para las Casitas Rosas se ha demostrado inefectivo “y el calendario presentado en las reuniones sobre este tema ha resultado pura ficción”, lamentan los vecinos. “No sabemos cuándo estará el nuevo documento urbanístico que tienen que elaborar los especialistas, ni sabemos cuáles serán las viviendas afectadas”.

Las Casitas Rosas, en una imagen de archivo

Las Casitas Rosas, en una imagen de archivo / Miguel Ángel Montesinos

El nuevo aplazamiento ha caído en la asamblea de socias y socios de la asociación vecinal como un jarro de agua fría. Consideran que el conjunto de estudios técnicos y sociales podrían resultar necesarios para elaborar el PRI, pero creen que no se les ha hablado con claridad sobre las necesidades y los plazos para este foco de problemas enquistado en el barrio de la Malva-rosa.

Desde la Asociación vecinal de la Malvarrosa apuntan: “Nos sentimos no solo defraudados, sino también que hemos perdido un tiempo precioso para la resolución de un problema complejo, que tiene muchos ámbitos de intervención y que requeriría ser considerado prioritario para todas las administraciones implicadas y responsables de su solución”. En línea con el estudio de 2022 del propio ayuntamiento y el informe del Síndic de Greuges.

Mientras tanto, señalan, la degradación urbanística de Casitas Rosas sigue su “evolución inexorable”, acompañada de problemas graves de insalubridad. El mercado de drogas ilegales y su consumo en el espacio público ha aumentado, y en este ámbito de intervención tampoco se han obtenido “resultados tangibles” por parte de la Subdelegación del Gobierno.

“No queremos un barrio orientado a un turismo depredador que expulse a nuestros vecinos y vecinas, tampoco queremos un barrio con zonas de exclusión social y falta de servicios. Queremos un barrio digno, tenemos derecho a vivir en condiciones y la asociación vecinal de la Malva-rosa está dispuesta a luchar junto al vecindario”, cierran.

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