Urbanismo
València proyecta un Benimaclet más verde, peatonal y conectado con la huerta
El Plan Especial de Ezquiaga, sometido ya a exposición pública, obligará a destinar el 30% de las nuevas promociones a VPO
El gobierno de PP y Vox tramita este instrumento separado del PAI de 1.300 pisos

Ámbito de ordenación del plan especial de Benimaclet, junto a la Ronda Norte / Levante-EMV

El Ayuntamiento de València ha sometido a exposición pública el Plan Especial del Área Funcional 18 de València, que tiene por objetivo mejorar la calidad urbana del barrio de Benimaclet y sus alrededores, siguiendo el modelo de la «ciudad de 15 minutos».
Este plan urbanístico para el ámbito delimitado por la avenida del Primado Reig, la Alfahuir, avenida de Cataluña y Ronda Norte fue encargado en 2022 por el gobierno de Compromís y PSPV al urbanista y Premio Nacional de Arquitectura José María Ezquiaga, que inicialmente tenía también el reto de dar una solución al PAI de Benimaclet Este, bloqueado durante años. Con este encargo el Rialto buscaba huir del barrio a dos velocidades: «Por un lado un núcleo histórico y por otro, la edificación de torres cerradas que no hacen barrio», dijo en su día Sandra Gómez.
Sin embargo, a principios de 2025, con el nuevo Gobierno, la empresa municipal Aumsa aprobó desgajar el Plan Especial del PAI que promueve Metrovacesa con la construcción prevista de 1.300 viviendas. Según explicaron en el ayuntamiento, la decisión respondía a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de mayo de 2023 que dio la razón a Metrovacesa en el recurso presentado contra la decisión de rechazar su diseño para el PAI.
Así, el Plan Especial actualmente en exposición pública no tendrá capacidad para alterar el techo de 20 y 25 alturas de las torres o la edificabilidad del desarrollo, cuestionada por algunos colectivos ecologistas. La actuación estará exclusivamente centrada en renovar y hacer más amable el barrio ya consolidado.
El borrador del Plan Especial del Área Funcional 18 contempla como base la adaptación íntegra del barrio al modelo «ciudad de 15 minutos», donde cada vecino ha de tener un centro de Infantil y Primaria a no más de 300 metros, centros de salud y de mayores a no más de 600 metros e instalaciones deportivas a un máximo de 1.000 metros. Además se diseñaría una malla verde de calles -se ha detectado una carencia de arbolado de sombra- donde el coche pasa a un segundo plano, se revisarían los pasos de peatones para evitar rodeos y se crearían reservas de aparcamiento fuera de la vía pública para que el peatón y el árbol pueda ganar espacio.
En el apartado residencial, el plan señala que más del 50% de la superficie edificada de Benimaclet está en estado de degradación -especialmente las viviendas construidas entre 1960 y 1980- y apuesta por la rehabilitación del parque ya existente, con mejoras en eficiencia energética y accesibilidad. Además, establece la obligación de destinar el 30% de la nueva edificabilidad residencial a Vivienda de Protección Pública -por ejemplo en el PAI del Grao se reserva solo un 15%-, y se reserva suelo dotacional público para construir viviendas destinadas al alquiler permanente para personas mayores, personas con discapacidad o menores de 35 años.
Asimismo, el plan introduce cambios en el Núcleo Histórico Tradicional (NHT), catalogado como Bien de Relevancia Local, y propone suprimir la obligatoriedad de los patios de manzana -que desvirtúan la tipología tradicional- para retornar a la manzana compacta con patio individual, garantizando así la ventilación y habitabilidad de la vivienda. El plan incluye en el catálogo de elementos singulares el Cementerio de Benimaclet, la chimenea de la calle La Guardia, las casas de azulejos de la calle Mistral, la Patatera y el edificio de La Cooperativa.
En cuanto a los equipamientos, el Plan Especial subraya que las instalaciones actuales están en la periferia y tienen actividades limitadas y horarios rígidos, de modo que propone crear nuevas instalaciones deportivas, centros para personas mayores y una sede de la Universitat Popular. El objetivo es diseñar un sistema de equipamientos locales adecuado y distribuido cuantitativa y cualitativamente por todo el barrio.
Transición a la huerta
El texto también busca una transición adecuada hacia la huerta proponiendo una reducción de altura y volumetría de los edificios conforme se aproximan al suelo agrícola para evitar una «hipoteca visual», buscará garantizar la conexión de los caminos históricos de las Fuentes y de Farinós a través de la Ronda Norte para «coser» el barrio en su entorno agrícola, propone el uso de sistemas de drenaje que permitan el filtrado de pluviales y la reutilización de aguas grises aprovechando la pendiente natural del terreno hacia la huerta, y fija una ratio obligatoria de número de árboles por plaza de aparcamiento y cantidades mínimas de vegetación según la anchura de la calle.
Además, el plan integra de forma transversal la perspectiva de género y analiza los patrones de movilidad vinculados a las tareas de cuidado para garantizar itinerarios seguros, iluminados y sin obstáculos. Y en materia de recuperación patrimonial plantea «desentubar acequias de las redes de riego existentes» para incorporarlas al paisaje urbano.
En definitiva, el diseño de Ezquiaga tratará de reforzar la escala humana de un barrio que de por sí ha sido tradicionalmente amable con sus residentes, a falta de ver qué aportaciones vecinales recoge. Y faltará ver también, una vez aprobado el instrumento de ordenación, cómo dialoga con el futuro PAI de Metrovacesa, todavía bloqueado en el detalle técnico.
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