El "hotel de los bichos" en el viejo cauce abrirá por San Juan tras un año de obras
La renaturalización del último campo de fútbol de tierra en el Jardín del Turia ocupa 6.000 metros cuadrados y permitirá la polinización y el refugio de abejas o mariposas

El Jardín de Polinizadores situado en el tramo VI del Jardín del Turia / Fernando Bustamante

El jardín de polinizadores en el viejo cauce tiene el sobrenombre mediático de “hotel de los bichos”, pero podría haber adquirido perfectamente el apodo del jardín del eterno vallado. Desde que comenzaron las obras en mayo de 2025, el rectángulo situado a la altura de las Torres de Serranos mantiene el paso cerrado, con la naturaleza superando ya en altura a los runners que corren en paralelo, quienes tal vez se pregunten si aquello sigue vallado porque los bichos necesitan descanso e intimidad. Pero no es el caso.
Según explican desde la concejalía de Parques y Jardines, comandada por Mónica Gil (Vox), el proyecto de ajardinamiento lleva tiempo esperando a que todas las especies estén suficientemente desarrolladas, con toda la biodiversidad asentada, antes de abrir al público. Su apertura se ha previsto para la semana del 24 de junio, coincidiendo con la festividad de San Juan.

El Jardín de Polinizadores situado en el tramo VI del Jardín del Turia / Fernando Bustamante
En algún momento se fijó como fecha prevista de apertura el 31 de octubre de 2025, pero más tarde desde la delegación de Parques y Jardines explicaron que el jardín estaría disponible en primavera, después de que las abundantes lluvias de invierno retrasaran los trabajos y el alteraran el desarrollo de la vegetación. Esta ya está lista, como la composición del propio ajardinamiento, que se divide en tres partes:
Una zona de rambla con una ligera depresión alargada en la que domina la piedra como material. Otro ámbito formado por ligeras elevaciones que cercan un espacio con elementos de madera –troncos y discos–. Y una tercera zona de 756,70 metros cuadrados donde se sitúa el citado “hotel de bichos”, es decir, un enlosado de piedra natural que permitirá instalar artefactos para propiciar el refugio de insectos.

El Jardín de Polinizadores situado en el tramo VI del Jardín del Turia / Fernando Bustamante
En total, el proyecto renaturaliza un solar de 6.000 metros cuadrados mediante vegetación de paisaje mediterráneo con diferentes microhábitats que facilitan la estancia y reproducción de abejas, mariposas y otros polinizadores. Además, entre las plantas que encontrará dentro el visitante destacan el romero, la manzanilla, los guisantes silvestres, las amapolas, las albahacas e incluso la planta de la zanahoria.
Proyecto heredado
En su momento, el solar ahora renaturalizado fue el último campo de fútbol de tierra que quedaba en el lecho del río, donde era habitual ver pachangas los domingos por la tarde. Posteriormente, el gobierno progresista acabó por clausurarlo como actividad deportiva y establecer en el mismo un «parque de renaturalización». Un recinto vallado, en el que la vegetación empezó a crecer libremente. Teóricamente, para que bajo su ecosistema se desarrollara todo el glosario de insectos y fuera pasando a complementar la cadena trófica de la ciudad. De hecho, se organizó para llevar a cabo experimentos y proyectos con invertebrados.

El Jardín de Polinizadores situado en el tramo VI del Jardín del Turia / Fernando Bustamante
Finalmente, se desarrolló el proyecto para la configuración actual, con estructuras de madera y caminos que serpentean entre la vegetación. La obra ha sido ejecutada por la empresa Bertolín y ha contado con un presupuesto de 433.000 euros, abonados por los fondos europeos Next Gen. Un año después, los bichos por fin tendrán compañía humana.
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