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Reciclaje

Energía, inserción laboral o segunda mano: las mil posibilidades de esa camiseta que ya no te pones

Koopera pide al Ayuntamiento de València un Plan Local de Residuos más ambicioso para el textil, reclamando financiación vía Scrap a los productores "como marca la ley"

"Necesitamos que el ayuntamiento se implique en un modelo en el que los costes sean sufragados"

Esteban San Canuto

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Marina Falcó

Marina Falcó

València

Con el cambio de estación llega el cambio de armario y es el momento en el que casi todos aprovechamos para retirar esas prendas de ropa que ya no utilizamos y que hemos mantenido demasiado tiempo ocupando espacio y cogiendo polvo. El destino de esa camiseta que no te pones no está escrito en piedra, así que no necesariamente debe acabar en el contenedor de basura del 'resto', en realidad tiene muchas posibilidades.

Si bien las plataformas online de venta de productos de segunda mano están viviendo un momento dulce, el engorro que supone el regateo con los clientes y la preparación de envíos echa para atrás a muchas personas que deciden finalmente no mercadear con su ropa a través de internet. Por lo que ¿cuál es la opción más sostenible, cómoda y solidaria para dar salida a las prendas que ya no nos hacen papel? Depositarlas en los contenedores de reciclaje textil.

Koopera es una red de entidades de economía social y solidaria, vinculadas a Cáritas, que cuenta con numerosos containers repartidos por la ciudad de València y su área metropolitana en los que los vecinos pueden desprenderse de los productos textiles. Y no solo ropa sino que calzado, sábanas, cortinas y trapos también tienen cabida en los característicos contenedores rojos de esta asociación.

Pero ¿qué pasa con la ropa que pongo en el contenedor?

Durante los últimos años han circulado todo tipo de rumores acerca de qué sucede con la ropa que se deposita en los containers textiles. Todos hemos escuchado la historia en la que se dice que esos pantalones que retiramos acaban vendiéndose en mercadillos. Pero esto no es cierto.

Pedro Carrasco es el director de Relaciones Institucionales de Koopera y aclara cuál es el periplo del textil que recogen, unas 800 toneladas al año en València. "Toda la ropa que recuperamos acaba en la planta que tenemos en Riba-roja del Turia para ser clasificada según su calidad y el estado en el que se encuentra", aclara. Aproximadamente, un 60 % de las prendas son reutilizables, es decir, que puede ponerse a la venta o bien a través de sus tiendas de segunda mano, las Koopera Store, o destinarse al mercado internacional y todo pese la fast fashion. "Cada vez recogemos más ropa pero es de peor calidad lo que rompe la cadena de sostenibilidad", explica Carrasco.

Planta de clasificación de Koopera en Riba-roja donde llega toda la ropa de los contenedores de València

Planta de clasificación de Koopera en Riba-roja donde llega toda la ropa de los contenedores de València / Levante-EMV

Una vez clasificada la ropa, se evalúa cuál tiene una mejor salida en tienda y se manda a cualquiera de los cinco establecimientos que Koopera tiene en la ciudad de València, o se manda a otras plantas de clasificación en la península arábiga donde, a su vez, se pone a la venta en mercados regionales. "Trabajamos con socios de confianza e intentamos aplicar toda la trazabilidad posible", apunta el director de Relaciones Institucionales de Koopera.

La ropa o textil del hogar que no está en condiciones de reutilizarse, se destina al reciclaje por lo que esa sábana vieja puede acabar convertida en un mueble o incluso en material para aislamiento térmico de edificios. Pero aún existe una tercera vía: la valorización energética de las piezas, que se aplica exclusivamente a los residuos textiles que no pueden ser reutilizados ni reciclados materialmente y cabe la posibilidad de generar electricidad mediante la combustión controlada de ese residuo.

Pedro Carrasco es el director de Relaciones Institucionales de Koopera

Pedro Carrasco es el director de Relaciones Institucionales de Koopera / Esteban San Canuto

Todo este ciclo de la ropa tiene además un fuerte carácter social ya que el 50 % del personal que trabaja en la cadena de reciclaje textil de Koopera están dentro de un programa de inserción laboral, social y personal. "Ayudamos a las personas a volver a la vida laboral dándoles además herramientas para retomar las riendas de su vida personal. Todo supervisado y apoyado con profesionales que les acompañan en los tres años que están con nosotros antes de dar el paso a una empresa ordinaria", explica Carrasco.

Plan Local de Residuos

Para poder continuar con esta actividad social y medioambiental, Koopera necesita de la colaboración del Ayuntamiento de València porque la situación internacional obstaculiza la salida de la ropa a los mercados extranjeros -"entre los excedentes gigantescos de China que saca ropa nueva a precio de saldo y el bloqueo del Estrecho de Ormuz, estamos en un momento muy delicado"-.

La entidad se ha reunido con el consistorio para hablar sobre el Plan Local de Gestión de Residuos al que han presentado alegaciones porque consideran que "con el textil no están siendo lo suficientemente ambiciosos" y critica que pese a ser conocedores de las complicaciones actuales "parece que siguen apostando por el modelo de coste cero, es decir que las entidades sociales que gestionamos los contenedores textiles continuemos asumiendo el coste de todo y que el ayuntamiento no satisfaga ningún cargo, como por otra parte, sí hace con cualquiera de los otros residuos" como sucede con el vídrio.

"Lo único que pedimos es que se siga el mismo modelo, pero tampoco queremos que sea la ciudadanía valenciana la que lo pague con impuestos, sino que lo recupere el ayuntamiento vía el Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (Scrap) exigiéndole a los productores el pago de los costes de este tratamiento de residuos que son quienes deben cubrir esto, como marca la ley", insiste Carrasco.

Como el textil se ha ido gestionando por entidades sociales "ha sido considerado el hijo bastardo de los residuos, pero existe una directiva europea y la ley de residuos española dice que desde el 1 de enero del 2025 las entidades locales tienen que incluir la recogida y el reciclaje del textil como el resto de residuos y eso no lo vemos en el plan municipal", expone.

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