Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Patrimonio

El 'rescatador' de baldosas hidráulicas que acaban en los contenedores de València

Un abogado valenciano rescata y restaura estas piezas de cemento pigmentado, recuperándolas de obras y contenedores repartidos por la ciudad

Parte de la colección de baldosas hidráulicas rescatadas de los contenedores de València.

Parte de la colección de baldosas hidráulicas rescatadas de los contenedores de València. / Hiràulic.Co

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marina Falcó

Marina Falcó

Todavía quedan pisos en València que esconden verdaderas joyas de la construcción y decoración en sus suelos. En realidad no están ocultos, sino que se pueden ver a simple vista. Otra cosa es que un ojo medianamente entrenado, o un conocimiento lo suficientemente amplio, permita ver el valor que encierran estas pequeñas piezas de cemento pigmentado cuyo método de fabricación, artesanal, le da nombre: las baldosas hidráulicas.

Típicas del modernismo (finales del siglo XIX), las baldosas hidráulicas alcanzaron su época de mayor esplendor en València en las décadas de los años 20 y 30 del pasado siglo. Toda casa con un poco de estatus y renombre en la ciudad, contaba con alguna estancia adornada con coloridos mosaicos en el pavimento. Hoy en día, pese a épocas y movimientos de oscuridad arquitectónica, no es muy diferente: el "tiene suelo hidráulico" como sinónimo de valioso y de categoría sigue funcionando muy bien. Aunque no todo el mundo es consciente de la historia y la relevancia patrimonial que encierran estos baldosines.

Un contenedor de obra en la calle Conde Altea, es un yacimiento seguro. En la imagen Martí Raga.

Un contenedor de obra en la calle Conde Altea, es un yacimiento seguro. En la imagen Martí Raga. / Hidràulic.Co

Quien sí es conocedor de esta trascendencia es Martí Raga, el abogado valenciano que está detrás de Hidràulic.Co el perfil de Instagram donde muestra sus andanzas como 'rescatador' de baldosas hidráulicas de los contenedores de València. "La gran mayoría las recupero de contenedores de obra en los que tiran los escombros de las reformas de pisos", explica a Levante-EMV. Esta búsqueda que comenzó "hace unos 10 años" tiene dos objetivos bien claros, el primero de ellos es "evitar la pérdida patrimonial que supone desechar estas piezas" y el segundo, divulgativo: "mucha gente no sabe que tiene bajo los pies baldosas con un siglo de antigüedad, artesanales y perfectamente practicables para el día a día".

Pigmentadas en azul y con una nueva vida por delante.

Pigmentadas en azul y con una nueva vida por delante. / Hidràulic.Co

Pero el desconocimiento no es el único factor por el que estas coloridas creaciones terminan en el container. "Abaratar costes suele ser el principal motivo por el que se acaban quitando el mosaico. Rehabilitarlo es más costoso y en muchas ocasiones son viviendas que están destinadas al alquiler, así que se opta por otras alternativas como el parqué", asegura Raga, aunque afortunadamente, "lo nuevos arquitectos están más concienciados y trabajan para preservarlos manteniéndolos íntegros o conservando algún detalle que se integra en la nueva reforma", añade.

'Chivatazos' y barrios prolíficos

Reivindicar el valor las baldosas hidráulicas, cuyo nombre proviene precisamente de la prensa hidráulica que se utilizaba para compactar las piezas sin necesidad de cocción, es una máxima que rige el contenido del perfil de redes sociales de Hidràulic.Co.

Su interés por estos ornamentos le viene "de siempre" pero fue el derribo de una casa en la localidad de Catarroja lo que marcó el punto de inflexión. "Las vi allí tiradas y las guardé", narra. A partir de entonces sus desplazamientos en bicicleta por la ciudad de València durante los que se topa con contenedores de obra hicieron el resto: ahora tiene una colección de unas mil piezas. Porque eso es precisamente lo que hace, coleccionarlas.

"No compro ni vendo, pero sí que las regalo como un detalle especial", relata Martí. Previamente, las somete a un exhaustivo trabajo de limpieza, pulido, restauración y catalogación donde indica el tipo de pieza que es, el barrio donde las he encontrado y el edificio al que pertenecían. Pero siempre respetando "sus heridas de guerra. Puede que les falte un trocito, pero hay que tener en cuenta que han sido pisadas durante cien años", cuenta divertido.

Hidráulicas a las que les espera una segunda oportunidad.

Hidráulicas a las que les espera una segunda oportunidad. / Hidràulic.Co

La experiencia y el mundo virtual le han proporcionado una valiosa herramienta para ampliar su repertorio de baldosas: una interesante red de informadores. Arquitectos, albañiles y sus seguidores en Instagram le dan 'chivatazos' de obras en las que podría encontrar baldosas hidráulicas.

Por supuesto Raga ha desarrollado por su parte un buen olfato para localizar tesoros que rescatar. "La práctica me dice que un contenedor en la calle Conde Altea es un buen yacimiento", explica. Y ¿cuáles son los barrios más prolíficos en cuanto a suelos hidráulicos? "Ciutat Vella, toda la zona del Ensanche: Gran Vía, Pla del Remei y Russafa, y por supuesto el Cabanyal", no en vano la ciudad de València tuvo dos grandes fábricas de baldosas hidráulicas que suministraron estas bellas piezas a las construcciones locales. Ambas, la fábrica de mosaicos hidráulicos de José Burgos y la de Vicente Noguera se ubicaban en la calle de José Benlliure de este barrio marítimo.

Martí regala algunas de estas baldosas una vez limpias y pulidas que son ideales para decorar.

Martí regala algunas de estas baldosas una vez limpias y pulidas que son ideales para decorar. / Hidràulic.Co

Segundas oportunidades y proyectos

Estas pequeñas joyas de la construcción "testigos de una época dorada" que han ganado una segunda oportunidad van a participar en un proyecto del que por el momento Raga no puede desvelar mucho. "Será a finales de año, eso sí", confiesa a este periódico.

Casi siempre que hablamos de recuperar el patrimonio nos referimos a grandes rehabilitaciones y obras faraónicas. Sin embargo, salvaguardar la memoria de lo que fuimos, parte a veces de pequeños gestos como el de Martí: recuperar estas baldosas de colores que al fin y al cabo son historia de la ciudad y un recuerdo de cómo vivimos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents