Bares
Una franquicia de pollo frito 'estilo Louisiana' ocupa el lugar del Bar Bolos de València
Una cadena de comida rápida se instala en el emblemático local del distrito del Grau, que cerró a principios de 2026 tras 53 años de historia

El antiguo Bar Bolos ya luce el cartel de su nuevo destino: un local de Popeyes / Germán Caballero

Era un rumor que corría en cuanto se supo la noticia de que uno de los restaurantes más míticos de València cerraba. Cuando conocimos que el popular Bar Bolos bajaba la persiana de forma permanente, los vecinos del distrito del Grau ya barajaban la posibilidad de que una franquicia especializada en pollo frito era quien se había hecho con el local que se encuentra en la esquina de las calles Islas Canarias y Tomás de Montañana.
Esta semana las sospechas se han confirmado al aparecer ya el letrero naranja que señala que el antiguo Bar Bolos será a partir ahora un establecimiento de la cadena de comida rápida Popeyes, famosa por su oferta de pollo frito al 'estilo Louisiana'.
Del marisco al pollo. Este salto en la oferta gastronómica no es infrecuente. Si bien es verdad que el Bolos era el restaurante que "democratizó las mariscadas", tal como lo definió un antiguo cliente, también lo es que pese a "no dar sustos en la cuenta" reunía a familias y grupos de amigos en celebraciones y fechas especiales. El ritmo de vida ha cambiado y parte del vecindario de la zona, también.

Las obras continúan en el local del Bolos / Germán Caballero
Como en toda la ciudad cada vez es más frecuente la presencia de turistas que buscan algo con lo que saciar el apetito más allá de la experiencia gastronómica. Personas que ignoran que el Bar Bolos tenía 53 años de historia, ahí es nada, y que incluso era un referente geográfico: "vivo por el Bolos" y ya cualquiera sabía ubicar la dirección en el mapa. Tanta era la popularidad del establecimiento, que como ha sucedido a lo largo de este artículo, para denominarlo se utiliza el artículo 'el' antes del nombre como una especie de título honorífico coloquial que denota respeto, fama, estatus y autoridad en su campo, como si de una diva de la canción se tratara.
La Marisquería Bolos (este es su nombre oficial) cesó su actividad a principios de 2026 dejando atrás más de medio siglo de actividad. La memoria de este local es curiosa porque es el caso paradigmático del éxito de un relevo. Este restaurante debe su nombre al apellido de la familia que lo fundó en el año 1972. Siete años después, pese al buen funcionamiento del negocio, el propietario decidió cerrar el local. Sin embargo, los trabajadores del restaurante apostaron por unirse para comprarlo y seguir adelante gestionándolo en forma de cooperativa. Lo demás forma parte de la historia de la ciudad que, con el cierre del establecimiento, sufre una pérdida de identidad volviéndola más parecida a cualquier otra.
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