Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Okupas

La (mala) vida entre basuras en la calle Picayo de València: un corte de pelo a un niño en la inmundicia

Los okupas del solar de la antigua fábrica de Masvic en Benicalap continúan residiendo ilegalmente, con menores viviendo entre la acumulación de basura

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marina Falcó

Marina Falcó

València

Con una fecha de desalojo en el horizonte, en principio estaba señalada para finales de esta semana, por la construcción del nuevo PAI de Gil Sumbiela, los okupas de los bajos de la calle Picayo de València continúan haciendo (mala) vida en el interior del solar de la antigua fábrica de Masvic en el barrio de Benicalap. La imagen en la que un hombre le corta el pelo a un niño entre toneladas de basura habla por sí sola, porque en ese asentamiento ilegal, que lleva varios años haciendo la vida imposible a los vecinos, hay menores.

No es extraño verlos. Algunos de los vecinos aseguraron a este periódico que los han visto salir de este asentamiento y poner rumbo al colegio. También hay algún pasando el día en estos bajos. En este caso los residentes de los alrededores señalan que el niño de pañales "debe vivir en alguno de los pisos de la finca de enfrente que también está okupado. Es que son familia y entre ellos se llaman a gritos", explican.

Restos de coches que han sido desguazados en el bajo de la calle Picayo.

Restos de coches que han sido desguazados en el bajo de la calle Picayo. / Levante-EMV

Pero el menor al que arreglan el pelo entre la inmundicia no es el único que se mueve entre la basura acumulada, que debe contarse por toneladas. Otro niño con una camiseta de rayas juega tranquilamente a martillear unos trastos en el suelo del antiguo solar industrial. Y lo hace en horas en las que, en principio, debería estar en clase porque el curso escolar todavía no ha terminado aunque apenas le queden unas horas.

A apenas unos metros de la peluquería improvisada y del niño que juega, hay un adulto que dormita en un catre. A su alrededor, un cumulo de despojos en el que se adivina una cantidad ingente de neumáticos de coches. Llama la atención la enorme cantidad de cauchos que hay desperdigados por la zona, todos ellos provenientes, del desguace de vehículos que han montado en el descampado. Las piezas que pueden aprovechar, tendrán su destino en las chatarrerías, las que no, o bien rellenarán las zanjas de basura que tienen en el solar o las dejarán abandonadas junto a los contenedores de las calles adyacentes.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents