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El Chernóbil de Campanar ya es historia

El solar resultante de la demolición iniciará un proceso de reparcelación para el desarrollo de 133 viviendas y una plaza interior

El Chernóbil de Campanar ya es historia

El Chernóbil de Campanar ya es historia / Levante-EMV

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

Después de haber agonizado durante años, el edificio conocido como “Chernóbil de Campanar” ha sido reducido a escombros en tiempo récord. El bloque ubicado entre Pare Doménech y la avenida Pío XII sobrevivió 40 años fuera de ordenación y más de una década okupado, sin que la Administración llegara a solventar un problema de convivencia e insalubridad. En los trabajos se han retirado 200 toneladas de basura y 50 colchones colocados en el interior del inmueble.

Efectuada la demolición, la finca ya es un solar a la espera de la reparcelación, siguiente paso del proyecto. Según el convenio de programa suscrito entre el Ayuntamiento de València y la inmobiliaria Guadalmedina SA, agente urbanizador del PAI de Padre Domenech, una vez firmado el convenio urbanístico y finalizado el periodo de dos meses que tienen los propietarios para decidir si se adhieren al programa, el urbanizador dispone de un plazo de tres meses para presentar el proyecto de reparcelación voluntaria o, en su defecto, solicitar la tramitación de una reparcelación forzosa.

Posteriormente, cuando el Ayuntamiento apruebe el proyecto de reparcelación, el agente urbanizador tiene dos meses para pagar las indemnizaciones correspondientes, y un mes para presentar la reparcelación en el Registro de la Propiedad, a partir de lo cual las obras deben iniciarse obligatoriamente dentro de los tres meses siguientes a dicha inscripción. Al proceso se añade la complejidad de que existe indefinición en la titularidad de algunos suelos, con parcelas que ni siquiera aparecen en el catastro.

El desarrollo de esta zona, que ahora acelera con la demolición del Chernóbil, acumula un largo periplo administrativo desde 2005, con diversos desistimientos, cambios legislativos, más de una decena de informes municipales y alegaciones vecinales o de propietarias relativas a la okupación del anterior inmueble. Asimismo, aunque se estableció un plazo de 9 meses para urbanizar o 2 años para edificar, los expedientes municipales son permeables a la variabilidad del mercado y contemplan márgenes de hasta 10 años para solicitar licencias.

Demolición del edificio en cuyo solar se levantará el PAI de Padre Domenech

Demolición del edificio en cuyo solar se levantará el PAI de Padre Domenech / Levante-EMV

Tras la reparcelación llegará la urbanización de la zona, y en el citado convenio se recoge la posibilidad de una urbanización simultánea siempre que el ayuntamiento lo autorice específicamente, el urbanizador deposite una garantía para asegurar la reposición de cualquier servicio urbanístico que pueda verse afectado por la obra del edificio, y los propietarios de las viviendas se comprometan por escrito a no utilizar la edificación hasta que las obras de urbanización hayan sido recibidas oficialmente por el Ayuntamiento.

La actuación abarca una superficie de 12.077 metros cuadrados con una edificabilidad de 19.395 metros cuadrados de techo; de los cuales 16.300 metros son de uso residencial y 3.095 de uso terciario. Esto permitirá la construcción de 133 viviendas –20 de protección pública–, así como una gran plaza urbana que integra un equipamiento escolar.

Preguntada por las características del PAI, desde el grupo Igsa –inmobiliaria promotora– no han querido ofrecer detalles sobre las futuras viviendas que serán levantadas en el suelo que ahora deja libre el ya extinto Chernóbil de Campanar.

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