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Las playas de València arden en una noche de San Juan sofocante

Miles de personas se reúnen en los arenales del norte sin miedo al segundo San Juan más tórrido de la historia. 25 toneladas de leña arden en hogueras mientras 300 agentes intentan minimizar los daños de una noche etílica

Las playas de València se abarrotan en una noche de San Juan sofocante

Francisco Calabuig

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

No hace falta mechero. La leña, a la temperatura que soportan las playas de València, casi arde por combustión espontánea. El calor vespertino que antecede a la segunda noche de San Juan más tórrida de la historia no ha frenado a las miles de personas que, como cada año, van ocupando parcelas invisibles, tienden sus toallas, apilan troncos y saltan el fuego purificador en los arenales del Cabanyal y la Malva-rosa. La tradición puede más que el sofoco y pocos sitios mejores que el Mediterráneo para soportar los 23 grados de mínima, más vale no preguntar la máxima.

Este año el reparto de las 25 toneladas de leña ha comenzado a las 16.30 horas y las sucesivas reposicione han aguantado hasta las 19.10, hora a la que la contrata municipal ha abierto el vallado para que la gente apurara los últimos troncos. Las autoridades acostumbran a pedir civismo, hidratación y moderación en el beber de mejunjes, y por la tarde las playas han sido un remanso de paz. La foto completa será revelada a primera hora de mañana con el balance municipal de agresiones y comas etílicos.

Maicol tiene 25 años, es italiano y trabaja con un amigo en un cráter inmenso sellado en el centro por unos pocos palos. El hoyo sirve de hoguera y asiento para sus diez amigos, todos italianos instalados en Valencia y empleados en la hostelería y restauración.

Las playas de València, abarrotadas en la noche de San Juan

Redacción Levante-EMV

San Lorenzo en Italia, San Juan en València

"El objetivo es beber y pasarlo bien. En Italia no hay nada parecido, quizás en San Lorenzo, pero la policía no deja hacer fogatas y está todo más controlado", relata mientras sigue cavando.

No muy lejos de ellos están Agustín y Lucas, de 30 y 25 años, ambos argentinos. Esta noche esperan reunir a una quincena de compatriotas y aguantar hasta última hora. Como los italianos, ellos han traído su propia leña y se han aprendido los rituales de saltar fuego y olas, adaptación a la tradición porque la fiesta, aunque es su segundo año, les encanta.

La playa enseguida se ha llenado de altavoces que escupen reggaeton y músicas latinas, neveras, bolsas de patatas, familias y grupos grandes de amigos. También hay jugadores de voleibol aportando dinamismo al paisaje.

Sebastián apenas tiene 20 años y es su primer año en el San Juan de la Malva-rosa, que lo vivirá con cierta expectativa. Dice que la fiesta es comunidad, se juntarán con más grupos ajenos, y celebración de la amistad longeva o efímera prevé conocer a mucha gente hoy.

Todas las fotos de una noche de San Juan sofocante en las playas de València

Todas las fotos de una noche de San Juan sofocante en las playas de València / Francisco Calabuig

La fiesta del Mar en Santa Marta

Fabio acaba de llegar de Colombia y ha sido invitado a la playa por amigos que llevan en Valencia siete años porque esta fiesta es inigualable, le han dicho, aunque tumbada en una hamaca, a unos 50 metros de allí, Jazmín dice que en su país tienen algo parecido, la fiesta del Mar en Santa Marta, también con hogueras sobre la arena. "Vamos a aguantar hasta el final, eso es seguro", se conjura con su amiga Naiyu, aunque luego la noche se vuelve intensa y los ánimos tienden a decaer o dispararse.

Pasa cuando el humo ya se ha dispersado. Esta noche ha empezado pronto, a las 21 horas se han encendido fogatas precoces que han empañado la vista con las luces del Puerto parpadeando de fondo. En la arena han ido apareciendo banderas. Una de Argentina, otra de México, otra de Ecuador, otra de España, una bandera de Ucrania colgada de la red de voleibol. Que Valéncia es una ciudad turística se sabe en esta segunda línea de playa, llena de jóvenes con todos los acentos posibles: parece la Full Moon Party.

Y que es el Cap i Casal se sabe porque un helicóptero de la Policía Nacional se ha pasado la noche dando vueltas, en clara competencia con el dron de la Local. Desde arriba habrán visto cientos de círculos -estos también compiten- como los de la película Señales. Delante o detrás costaba esquivar los selfies y en el mar flotaban como boyas la gente que se ha resistido hasta la noche a pasar calor. A muchos metros de allí, en la otra frontera, el paseo marítimo que Catalá quiere adecentar, contrastaba la cristalera lujosa de los nuevos chiringuitos con los merenderos apostados en el murete, bien poblados de fuet, cerveza y bricks de gazpacho.

En los últimos años San Juan, como casi todas las fiestas, como casi todo lo que se hace ya en València, presenta síntomas de gigantismo. En 2024 el calendario le fue favorable y más de 124.000 personas se dieron cita en los arenales de la tercera capital de España, convertidos en hormigueros, especialmente en la zona del Cabanyal. El año pasado la afluencia fue más comedida y se juntaron en las playas unas 80.000 personas, cifra que sigue suponiendo un reto para la convivencia, la movilidad y la seguridad de la ciudad.

Este año parece que la afluencia será menor a falta de ver cómo avanza la noche. Así lo ha considerado el concejal de Seguridad y Movilidad, Jesús Carbonell. Tanto es así que han podido cerrar algún vial más tarde de lo previsto porque la asistencia no era avalancha, y también se ha podido abrir en algún sitio donde no estaba previsto. Lo que se espera de la noche, ha vaticinado un poco como deseo, es tranquilidad e incidentes que no pasan de cortes por cristales.

Turistas y erasmus

Más allá de eso, sobre la convivencia puede decirse que turistas y estudiantes erasmus, es evidente, se han sumado masivamente al rito, de origen pagano, legado de aquellas culturas que, para ayudar al sol una vez empieza a perder fuelle –los días empiezan a ser más cortos– prendían hogueras y de paso alejaban lo negativo, protegían los cultivos y atraían la prosperidad y la fertilidad. Dado que la natalidad está en mínimos históricos toda ayuda es poca.

Sobre la movilidad hay que decir que EMT València ha incrementado el transporte público con un total de 178.000 nuevas plazas desde las 16 horas hasta las 9 de la mañana del miércoles, aunque las playas se desalojan a las 4 de la mañana para dar paso al batallón de limpieza. Ocho líneas llegan hasta Las Arenas, Cabanyal y la Malva-rosa, otra continúa hasta la Patacona y tres líneas más circulan hasta las playas de Pinedo y el Saler.

En lo relativo a la seguridad, y dado que se trata de una de las noches más celebradas pero también más preocupantes del año, por lo masivo del evento, el ayuntamiento ha dispuesto un operativo de 300 agentes de Policía Local. La mayor parte del contingente, un total de 218 agentes, se han desplegado en las playas del norte, y los 82 restantes en las del sur.

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