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Malestar por la tala de palmeras en el Botànic para hacer un hotel

La tala de las palmeras se autorizó por la inviabilidad de un trasplante debido a su estado y a la mala compactación del terreno, según un informe técnico. Un fondo inmobiliario expulsó a 16 familias en 2021 para abrir el hotel-boutique, que ha obtenido licencia de obras tras rechazos previos de Patrimonio

Las palmeras de los bloques 49 y 51 de la calle Turia, taladas

Las palmeras de los bloques 49 y 51 de la calle Turia, taladas / Levante-EMV

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

La tala de seis palmeras en un bajo de la calle Turia, en el barrio del Botànic, ha generado malestar entre los vecinos que llevaban años conviviendo con este macizo verde enclavado junto al Jardín Botánico de la Universitat de València. El «arboricidio», en palabras de los vecinos, encierra además un agravante: las palmeras han sido arrasadas para abrirle espacio a un hotel-boutique allí donde hubo familias viviendo en bloques residenciales.

Pura y Stefan viven en el mismo bloque y ambos han estado documentado la tala de las palmeras, que luego ha tenido eco en las redes sociales, con la indignación amplicada y multiplicada por los vecinos de la ciudad que ven aquí un ejemplo de retroceso de la sostenibilidad ante el empuje del turismo.

«Aquello era un oasis impresionante. Un día vi que estaban talando una de las palmeras y me asusté, pero al día siguiente me llamó mi vecino porque las había talado todas», cuenta Pura. «Yo tengo 60 años, me bauticé en este piso y las palmeras ya estaban. Son ejemplares históricos que llegaban a las terceras plantas», señala.

«En el barrio hay preocupación. La gente mayor ya se ha resignado a ver lo que están haciendo con el tema turístico, pero la gente de mediana edad está preocupada y la asociación vecinal está intentando movilizarnos. Nosotros en la comunidad de propietarios hemos pedido la memoria del proyecto de hotel, porque en teoría quieren hacer una piscina y aparecen dibujadas solo dos palmeras, no creo que las repongan», anticipa la vecina.

Los mismos residentes de la zona cuentan además que el patio donde estaban estos ejemplares ha estado durante años completamente abandonados, con bichos y ratas corriendo a sus anchas, pese a que los bloques donde se ubican, los números 49 y 51 de la calle Turia, lindan con el citado Jardín Botánico de la Universitat de València, que está protegido como Bien de Interés Cultural.

El proyecto de hotel en estos dos edificios residenciales viene de lejos. En 2021, los bloques de la calle Turia saltaron a los medios porque un fondo expulsó a las 16 familias que vivían allí. Los herederos de la antigua propietaria vendieron el inmueble y el fondo envió cartas a los inquilinos con el siguiente mensaje: «Conforme vayan venciendo los contratos de alquiler tienen que irse». En los edificios vivían niños y mayores.

Tras desalojar el inmueble, el fondo inició los trámites para abrir el citado hotel boutique en uno de los barrios que más crece en alojamientos turísticos de la ciudad, pero la Comisión de Patrimonio rechazó la licencia de actividad a principios de 2025 exponiendo defectos de fondo. Finalmente, la comisión resolvió favorablemente el cambio de uso a terciario hotelero en un dictamen emitido el 9 de junio de 2025. Y en enero de 2026 el ayuntamiento concedió la licencia de obras, que comienzan ahora. El nuevo hotel tendrá 82 habitaciones y 168 plazas de alojamiento repartidas en cinco plantas, con cafetería/restaurante en la planta baja.

Pero, ¿qué pasa con las palmeras?¿Tenía el fondo permiso para eliminarlas? Un informe del servicio de Parques y Jardines, al que ha accedido Levante-EMV, señala que se ha autorizado la tala porque el trasplante de las 6 unidades de palmeras no es viable al estar unidas por raíces adventicias, lo que supondría una rotura del sistema radicular excesivo. «Por el terreno donde se encuentran, relleno de escombro mal compactado es inviable hacer un cepellón lo suficientemente aceptable para la supervivencia de las palmeras, puesto que se desharía al ser sustrato inconsistente y provocaría roturas del sistema radicular», continúa el informe.

"Ejemplares con anomalías"

«Los ejemplares presentan anomalías en su estructura como estrechamientos y reducciones de sección o aumentos de sección que están asociados a la poda y/o estrés postplantación. En algunos casos, la falta de poda ha generado valonas con un tamaño excesivo para la conformación de estípite que presenta. Están unidos todos los sistemas radiculares y los ejemplares presentan inclinaciones y estrechamientos en el estípite que hacen inviable su trasplante. El riesgo de fractura derivada de estas alteraciones puede verse agraviado por el aumento de la carga derivado del desarrollo de las fructificaciones o aumento excesivo del tamaño de la valona».

Así, se indica que los trabajos de abatimiento deben realizarse a cargo de la empresa interesada por una empresa especializada en jardinería/arboricultura. Dado que los árboles son propiedad privada, es la empresa la que se hace cargo de la tala y posterior gestión de residuos. Y si las palmeras se hubieran podido trasplantar, el propietario hubiese gestionado su nueva ubicación o el ayuntamiento se hubiese hecho cargo en caso de no disponer de sitio. Pero «en este caso, el trasplante ha sido inviable», cierra la misma fuente.

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