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Contaminación acústica

La ZAS de Russafa genera críticas de hosteleros, vecinos y oposición dos meses después de su implantación

El Ayuntamiento de València desestima las peticiones de suspensión de la ZAS ignorando las críticas generalizadas a la medida

El Grupo Popular vota contra los recursos de los hosteleros a la ZAS de Russafa.

El Grupo Popular vota contra los recursos de los hosteleros a la ZAS de Russafa. / Daniel Tortajada

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José Parrilla

José Parrilla

València

La Zona Acústicamente Saturada (ZAS) de Russafa no gusta ni a hosteleros, ni a vecinos, ni a los grupos de la oposición dos meses después de su puesta en marcha. Para los hosteleros es un ataque injustificado a los negocios, para los vecinos es una medida insuficiente para acabar con el ruido, y para Compromís y Partido Socialista, es una medida que no garantiza el derecho al descanso en el barrio. Pero el Gobierno municipal mantiene la medida tal como está planteada. Así lo ha manifestado en el pleno del Ayuntamiento de València del mes de junio, donde se ha aprobado el rechazo a los recursos interpuestos por las discotecas de la zona y la Federación Empresarial de Hostelería de València.

Precisamente, aprovechando este punto del orden del día, tanto los afectados por la ZAS como la oposición han reabierto el debate para pedir un cambio radical o la suspensión de las medidas. Vicente Pizcueta, en representación de los hosteleros, ha pedido un debate global en la ciudad sobre los problemas del ruido, debido a que "hay muchos frentes abiertos" y para no hacer un "ridículo internacional" como el que se ha hecho con el festival de Les Arts. A su juicio, la clave es la defensa de la calidad de vida de las personas, en general. "Efectivamente, el ruido tiene efectos sobre la salud, pero todos somos vecinos. No hay vecinos de primera y de segunda", dice. A sí pues, se pregunta "cómo puede ser que la principal causa del ruido, que es el tráfico, se esté ninguneando" y, sin embargo, se produzca "un histórico acoso permanente sobre una actividad social que afecta al 5% de la población.

En opinión de Pizcueta, lo lógico sería haber admitido los recursos de los hosteleros y adoptar unas medidas enmarcadas en un debate general sobre el ruido en toda la ciudad.

Por su parte, Josep Martínez, de la asociación vecinal Russafa Descansa, ha recordado que ellos también tienen pendientes recursos contra la ZAS de Russafa, pero justamente por lo contrario que los hosteleros. "Solo cinco calles han sido declaradas ZAS en la zona histórica. Y una en l'Eixample", ha dicho Martínez, según el cual, "se han medido únicamente los puntos que técnicamente ha decidido el ayuntamiento", de manera que "las mediciones no han sido representativas de lo que ordenaba la sentencia judicial". Es más, denuncian que "en la zona cero del barrio están abriendo locales".

Comparativamente hablando, los vecinos explican que en otras ZAS como Honduras y el Cedro se ha hecho una mayor reducción de horarios, todo ello pese a que en Russafa hay 260 terrazas frente a las 60 de Honduras y El Cedro. Y no creen que sea una cuestión de convivencia en el barrio: "Se trata de vivir en el barrio, no vivir del barrio. No todos son vecinos", dice Martínez, que asegura que "la prioridad del ayuntamiento no es el vecindario". De hecho, "no están protegiendo sus derechos fundamentales".

Propuesta de la oposición

Desde la parte política, la concejala socialista Elisa Valía ha asegurado que después de dos meses de la aprobación de una ZAS que debía garantizar el descanso de los vecinos, estos "vienen a decir que no es así". "Ya le dijimos que era una ZAS de maquillaje. Ustedes anuncian cosas que luego están vacías de contenido. La realidad es que hay personas que están sometidas a ruido todos los días, uno tras otro. Si el ayuntamiento toma una determinación, que sea para garantizar el descanso. Y también es normal lo de los hosteleros, porque les bajan los horarios y no resuelve nada. La ZAS es un empastre", ha argumentado Valía, que ha pedido que se vuelva a abrir el debate de las medidas en Russafa. "Dígannos cómo van a reformular la ZAS para que esto tenga sentido".

También para el concejal de Compromís Giuseppe Grezzi, "esto es la crónica de un fracaso anunciado, de un gobierno fracasado". A su juicio, todos los barrios de València están que arden porque "tienen muchos frentes abiertos que no se resuelven". "Russafa tiene más ruido que nadie y esta ZAS no ha contribuido a arreglarlo, porque han querido hacer una serie de medidas recortadas sin entrar en el fondo de la cuestión", ha dicho. "Han tenido tres años para aplicar una serie de medidas de la Ordenanza contra la Contaminación Acústica para paliar el ruido en Russafa, pero no han hecho nada por aplicarla. No han hecho nada para bajar el tráfico, que está disparado en el barrio. Y eso tiene un impacto también sobre la calidad de vida de la gente. Quedan fuera muchas calles en las que hay muchas terrazas. No han esponjado los locales. Se podía haber hecho más y no lo han hecho. Y la ZAS no ha tenido ningún efecto", ha sentenciado Grezzi.

Hablar de los recursos

Frente a estas críticas, el concejal responsable de contaminación acústica, Carlos Mundina, le ha recordado a Grezzi él era el responsable del ruido en la anterior legislatura y "se pasó tres años sin hacer nada". "Y usted señora Valía lo mismo". Es más, le ha recordado a la concejala socialista que ellos votaron en contra de la ZAS hace dos meses y a Grezzi que Compromís se abstuvo. Pero no ha querido debatir sobre el fondo de la cuestión, ni siquiera sobre la posibilidad de volver atrás en este asunto. "No estamos debatiendo sobre las medidas que se aplicaron el pasado mes de abril, estamos hablando de desestimar dos recursos que pedían la suspensión de la ZAS como medidas cautelares", ha resumido.

En su réplica, Elisa Valía ha reprochado a Mundina que no quiera entrar en el contenido de la ZAS y se quede solo en el procedimiento para desestimar recursos. "Pero hay que hablar del ruido. Nosotros votamos que no a su ZAS porque no mejora la situación de los vecinos. No votamos para que no hubiera medidas contra el ruido. Votamos no a su ZAS, que no vale para nada", ha enfatizado la concejala socialista.

Giuseppe Grezi, por su lado, ha sido igual de contundente: "Nadie está satisfecho. Los que deberían estar satisfechos, que son los vecinos, no están de acuerdo porque no tiene impacto. Debería retirar esta ZAS y hacer una que satisfaga a todo el mundo", ha sentenciado.

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