Patrimonio
El blindaje del Veles e Vents, el MuVIM o el Cine Capitol tendrá que esperar
Queda desierta la licitación de Aumsa para contratar una asistencia técnica que permita modificar el catálogo de bienes protegidos e incluir los edificios emblemáticos de los siglos XX y XXI

Vista general del edificio Veles e Vents / Levante-EMV

La empresa pública Aumsa ha declarado desierta la licitación convocada para contratar una asistencia técnica que le permitiera modificar el catálogo de bienes y espacios protegidos de la ciudad de València, a fin de incorporar en este los edificios representativos del Movimiento Moderno del Cap i Casal.
El consejo de administración de la entidad acordó el 9 de julio de 2025 aprobar el pliego de condiciones que regirían la adjudicación del citado contrato para la redacción de la modificación del Catálogo Estructural de Bienes y Espacios Protegidos, con un presupuesto base de licitación de 51.584 euros –más 10.832 euros de IVA–. El 27 de febrero de 2026 se publicó el procedimiento abierto en la Plataforma de Contratación del Sector Público. Y el 31 de marzo se procedió a la apertura y examen del sobre, constatando que no se había presentado ninguna oferta para tal actuación.
Mucho antes, en julio de 2024, el Ayuntamiento de València había encargado a la citada entidad municipal, tras su aprobación en Junta de Gobierno Local, la elaboración del Catálogo del Movimiento Moderno de Valencia para dar respuesta a la necesidad de extender la protección patrimonial a las manifestaciones arquitectónicas más recientes de la ciudad y preservarla de "eventuales alteraciones".
"Hay edificios del siglo XX que definen nuestra ciudad, que se han convertido en verdaderos símbolos que debemos proteger”, dijo entonces el concejal de Urbanismo, Juan Giner, comandando la voluntad del voluntario de extender la protección de un legado del que forman parte las facultades de Psicología, Geografía e Historia y Filosofía de la avenida de Blasco Ibáñez, obra de Fernando Moreno Barberá –ya protegidas en 2021–, o el edificio de la Confederación Hidrográfica del Júcar, de Miguel Colomina, en la misma avenida pero sin protección patrimonial.
El Movimiento Moderno que ahora se buscaba catalogar aporta nuevas técnicas constructivas y explora las posibilidades de materiales como el hormigón armado, el acero laminado o el vidrio plano de grandes dimensiones. Se trata de edificaciones abiertas con nuevas tipologías de viviendas que favorecen la generación de espacios libres. Son, en definitiva, construcciones de los siglos XX y XXI que en poco tiempo se han convertido en iconos de la València moderna y que además tienen un precedente traumático: los derribos en la facultad de Agrónomos para la ampliación del Hospital Clínico, muy criticados por el Colegio de Arquitectos de la Comunitat Valenciana.
No obstante, la catalogación encargada a Aumsa con esta licitación que ha quedado desierta iba más allá del propio Movimiento Moderno e incluía toda la arquitectura del siglo XX y XXI. Edificios como la Casa Judía, de Joan Guardiola; el antiguo Cine Capitol, de Joaquín Riera; la sede del Banco de Valencia, de Javier Goerlich; la Caja de Ahorros y Monte de Piedad en Russafa y Obispo Amigó, de Antonio Gómez Davó, la Finca de Hierro, de Vicente Figuerola; el Espai Verd, de Antonio Cortés; el Palacio de Congresos, de Norman Foster; el Muvim, de Guillermo Vázquez Consuegra; o el Edificio Veles Vents, de David Chipperfield, entre otros, que no forman parte del Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano, al no estar catalogados como Bienes de Interés Cultural o como Bien de Relevancia Local.
Procedimiento negociado
Desde el Ayuntamiento de València estiman que la ciudad no se entiende sin estos edificios y buscaba interponer un primer nivel de protección para evitar que alguno de estos proyectos desaparezcan. En ese sentido, cabe recordar que la última revisión integral del Catálogo Estructural de Bienes y Espacios Protegidos de València se realizó en 2015, y desde entonces solo se ha ampliado puntualmente tras la aprobación de planes especiales como el de Ciutat Vella.
Con todo, a falta de encontrar asesoría técnica para modernizar el catálogo de bienes protegidos, la Ley de Contratos del Sector Público permite adjudicar un contrato mediante procedimiento negociado siempre que la licitación previa haya quedado desierta y no se modifiquen sustancialmente las condiciones de dicho contrato.
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