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Cerco a las carreras de patinetes trucados

La Policía Local intensifica la intervención ante concentraciones de patinetes, que pueden derivar en maniobras arriesgadas y piques entre conductores. Los agentes abortaron el lunes una quedada de unos 40 vehículos en el Parque de Cabecera, una decena de ellos rectificados

La velocidad alcanzada por un patinete en un pique en València

La velocidad alcanzada por un patinete en un pique en València / TikTok

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

El Ayuntamiento de València se ha propuesto acabar con cualquier comportamiento errático a bordo de un patinete, cada vez más numerosos en la ciudad. Desde febrero de este mismo año patrulla los carriles bici una unidad de 12 agentes creada ex profeso para vigilar que nadie circule con auriculares, a mayor velocidad de la permitida, sin casco cuando es obligatorio o haciendo caso omiso a la señalización vial.

Pero la Policía Local también está estrechando el cerco sobre las quedadas multitudinarias de jóvenes que no siempre se reúnen para pasear en grupo por las calles de València. A la manera de las kdd de coches tuning, los chavales se juntan por decenas en espacios no demasiado transitados y aprovechan para rodar en masa, pero también para quemar rueda, hacer caballitos o picarse entre ellos, como si se tratara de motocicletas en miniatura. Algunos patinetes trucados pueden superar los 80 km/h.

Hace tres días, el pasado 29 de junio, la Policía Local detectó una quedada masiva de patinetes eléctricos en el Parque de Cabecera –eran unos 40– para recorrer la ciudad y abortó la expedición, dado que, tal como informaron fuentes municipales, estos encuentros “suelen derivar en conducción temeraria o en carreras ilegales y maniobras que ponen en riesgo a peatones, el colectivo más vulnerable en la vía”.

Tras inspeccionar los patinetes, los agentes interpusieron 10 denuncias e inmovilizaron 8 VMP por estar trucados para su velocidad o tener baterías externas que alteran el rendimiento de los patinetes, suponiendo de este modo un riesgo para la seguridad vial. Asimismo, desde el gobierno municipal se ha informado que la Policía Local está interviniendo ante cualquier concentración de este tipo.

Imagen de una quedada de patinetes y bicis en València

Imagen de una quedada de patinetes y bicis en València / Tik Tok

En realidad, las quedadas masivas de patinetes no son ilegales, como tampoco lo son las reuniones de ciclistas o motoristas. No es raro ver grandes grupos de ciclistas circulando por la ciudad, muchas veces turistas en bicis alquiladas que ocupan amplios espacios de carril bici. A veces incluso las quedadas ciclistas abarcan toda la calzada y la Policía Local va delante y detrás controlando el tránsito, ya que han sido debidamente comunicadas y autorizadas. El problema no sería tanto la quedada como la competición.

Quedadas que por otra parte están ampliamente documentadas en redes. En un vídeo subido a Instagram por la cuenta de un taller de patinetes se observa a una patrulla de la Policía Nacional pidiendo a un grupo de jóvenes que se desplace desde el antiguo circuito de la F1, tras el edificio de Marina de Empresas, a una zona menos concurrida. “Que vayamos a la otra parte, a donde entran las motillos. Ahí nos dejan vivir”, dice la persona que graba el vídeo, en el que se ve a decenas de jóvenes en patinetes o bicicletas esperando instrucciones de dónde moverse con más libertad.

Un segundo vídeo en Tik Tok muestra a varias decenas de jóvenes circulando en paralelo y haciendo caballitos por una de las vías de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. En otro aparecen los conductores de patinetes y bicicletas esperando para arrancar desde el citado Parque de Cabecera o ya más entrados en el jardín del Turia, hasta medio centenar de personas, muchos de ellos menores de edad, dispuestos a subirse a sus vehículos de movilidad personal. En un quinto vídeo grabado desde la perspectiva del conductor aparecen tres personas picándose en una recta de noche con patinetes llenos de neones que alcanzan hasta los 95 km/h.

Aumento de la siniestralidad

Más allá de lo anecdótico, y las concentraciones de patinetes tal vez no pasen de ahí, la vigilancia policial sobre esta práctica contiene varias lecturas. Por un lado, la vulnerabilidad a la que está expuesta el conductor de este vehículo y las personas a su alrededor. Según los datos del ayuntamiento, el 23 % de las personas fallecidas en accidente en las calles de València en 2025 circulaban en uno de estos vehículos de movilidad personal.

Asimismo, a diferencia de la bicicleta, el patinete eléctrico permite mantener velocidades relativamente elevadas sin esfuerzo físico, lo que puede favorecer una menor percepción del riesgo o una relajación de la atención en algunos usuarios. Esta circunstancia, unida a la velocidad y a la convivencia con peatones y otros vehículos en carriles bici y bicicarriles bidireccionales, reduce el margen de reacción ante cruces, incorporaciones e imprevistos.

¿Demonización del patinete?

Por otro lado, la democratización y popularización de este vehículo entre menores sin nociones básicas de seguridad vial hace que sea fácil ver comportamientos de riesgo, como la invasión de aceras a alta velocidad, la circulación en contradirección, o de dos personas en un mismo vehículo, los adelantamientos sin aviso o con maniobras peligrosas, etc. Sobre esa sensación de impunidad tratan de actuar las autoridades.

Finalmente, la última lectura sobre el cerco a los llamados VMP tiene que ver con la demonización del vehículo en sí, que no deja de ser una herramienta aprovechable para la movilidad cómoda y limpia, una evolución del transporte en ciudades como València, pero últimamente mirada con lupa por el aumento exponencial de los accidentes con patinetes involucrados.

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