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Los Gay Games preparan su despedida con la fiesta acuática más gamberra: el Pink Flamingo

Los participantes en los juegos disfrutan con la fiesta de coreografías en la piscina del Parque Oeste incluyendo la temática de "españoladas" que proponía la organización

La fiesta Pink Flamingo de los Gay Games de València

Moisés Domínguez

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Esto se acaba. Con las últimas pruebas deportivas -incluyendo el maratón, que hay que tener valor para correr 42 kilómetros en pleno mes de julio, por mucho que empiece a las seis y media de la mañana- se llegará a la Ceremonia de Clausura, en la que la ciudad de València se despedirá definitivamente de unos Juegos para los que llegarán posteriormente los balances, aunque estos son, en clave política, fáciles de imaginar: el gobierno municipal hablará del impacto económico, de los miles de visitantes y de la exportación de la imagen de una ciudad amable. La oposición hablará de una oportunidad perdida para haber multiplicado ese impacto al haberse desarrollado bajo un manto de invisibilidad, sin que, durante la semana, la bandera arco iris haya sido la seña de identidad en las calles.

Pero antes faltaba echar uno de los no pocos cierres que tiene la fiesta deportivo-social. "Nos encanta comer, bailar, beber, la fiesta, amar y, sobre todo, reírnos especialmente de nosotras mismas". Con esa introspección libre de verguencillas, los Gay Games celebraron su fiesta más gamberra en la Piscina del Parque del Oeste. Totalmente abarrotada de público que aguantaba estoicamente el calor con la inestimable colaboración no de vasos, sino de auténticos cubos de cerveza. Ganas de reirse con las mejores ocurrencias preparadas en las semanas previas.

Una fiesta temática dedicada a las españoladas. Cómo sería que la promoción interna era el "Made in Spain" que llevó La Década Prodigiosa al Festival de Eurovisión de 1988. "Made in Spain tatuado en su piel, cien mil watios de sol alumbrándome cada día". Básicamente, grupos de todo el mundo que llegaban con coreografías preparadas para la ocasión combinando la piscina y sus límites.

El chorizo de la paella

Algunas, efectivamente, con españoladas y hasta con valencianadas. Como el ballet acuático de los ingredientes de la paella, en el que se hacía retroceder al chorizo cada vez que intentaba zambullirse. Pendientes largos, faralaes y abanicos para un diálogo entre la España de las tapas y la Union Jack arco iris -lógicamente, de una formación británica-. Pero también alegorías al deporte, al cine (con una sensual versión de La Sirenita) y a prácticamente todo lo que se moviera. Alternado con una nueva participación de la banda y los coros que han recorrido la ciudad toda la semana.

Ceremonia de clausura

La ceremonia de clausura tendrá lugar este sábado en el Pabellón de la Fuente de San Luis, para el que ya no quedan entradas de general, por lo que se prevé que el ambiente sea menos desangelado que en la apertura, con demasiado estadio para la cantidad de asistentes. En ese último acto, València pasará la bandera de los Gay Games a la ciudad australiana de Perth, país que acogerá la cita dentro de cuatro años. Habrá desfile de participantes, al más puro estilo olímpico y una fiesta con Nebulossa, Rebeca, Mia Collado, Alicia DC, el coro de los Gay Games y la asociación de Pride Cheerleading. El cierre correrá a cargo de Suri DJ. Y aquellos que se queden por la zona antes de apurar la noche podrán asistir, a medianoche, al castillo de fuegos artificiales en la explanada junto al Roig Arena.

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