Una pavorosa carrera de 42 kilómetros en julio para acabar los Gay Games
Los atletas se citan a las seis y media de la mañana para afrontar la exigente carrera por el Jardín del Turia

Moisés Domínguez

Casi 350 euros de precio de inscripción por sufrir una sensación térmica de más de 30 grados y correr durante tres o cuatro o quizá cinco horas. Es el plan que les espera a los corredores del maratón con el que los Gay Games encararán su jornada de clausura.
A pesar de celebrarse en una ciudad mediterránea, con altas temperaturas y mucha humedad, la Federación de los Gay Games no ha dejado de organizar la carrera de 42 kilómetros. Con la salvedad de que la salida será a las seis y media de la mañana para tratar de evitar, en la medida de lo posible, la sobreexposición al calor. A pesar de ello, aquellos que corran en un tiempo más o menos razonable para un atleta popular. Es lo mismo que se hace cuando un Mundial de Atletismo o unos Juegos Olímpicos se celebran en una ciudad con temperaturas muy altas. Pero con una diferencia sustancial: aquí, los corredores tienen marcas de populares. Un maratón de élite está liquidado en dos horas y media. Aquí se prolongará bastante más y el grueso de los participantes -es una participació, en todo caso, modesta en cuanto a números- llegará bastante más tarde.
Sirva el ejemplo: en la edición de Hong Kong 2023, el ganador invirtió un tiempo de tres horas y 18 minutos, que está bastante bien a efectos populares, pero la gran mayoría de los participantes estuvieron en la banda entre cuatro horas y cinco y media, con lo que harán su entrada a partir de las diez y media de la mañana.
Menos problema tendrán los corredores de Medio Maratón, que saldrán a las siete y media, pero cuya llegada se espera, aproximadamente, dos horas después en su gran mayoría.
El recorrido de ambas pruebas -el mismo, pero en el caso del maratón multiplicado por dos- es en el Jardín del Turia, con salida y llegada en el Estadio y recorriendo un trazado siempre interior con el Parque de Cabecera y la Ciudad de las Artes y las Ciencias como extremos del mismo.
La carrera no deja de ser atípica en un calendario valenciano normal, que conforme se entra en el verano va despojándose de las pruebas de largo metraje para pasar a pruebas más comedidas o, en todo caso, en modalidades nocturnas o, como en este caso, muy vespertinas. Sin embargo, los medios maratones desaparecen absolutamente -mientras que las carreras de 42 kiómetros son al otro extremo del almanaque-.
Esta carrera es el previo a la ceremonia de clausura, después de que en la jornada del viernes se completaran nuevas finales y se acaben de rematar otras durante la jornada del sábado.
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