Incendio en Benicalap
Cuatro detenidos, casi 90 vecinos desalojados y toneladas de basura en un incendio "que se veía venir" en València
Los vecinos del número 25 de la calle Picayo que no podrán volver a sus casas en semanas se alojarán en dos residencias de la localidad de Burjassot con las que ha llegado un acuerdo el Ayuntamiento de València - Este edificio contará con vigilancia policial 24 horas para evitar los robos de los domicilios vacíos

Policía Nacional, bomberos y electricistas en los bajos de la calle Picayo el día siguiente al incendio / Marina Falcó

Más de seis años de okupación con graves problemas de convivencia se han saldado con eso: cuatro hombres de 35, 39, 48 y 49 años detenidos por la Policía Nacional por un presunto delito de imprudencia grave, casi 90 personas desalojadas de sus viviendas que han tenido que pasar la noche fuera, de los que un grupo numeroso "no podrá volver a casa en semanas", toneladas de basura calcinada y un susto tremendo para todos los vecinos que este pasado jueves fueron testigos de cómo los bajos de la calle Picayo eran pasto de las llamas el mismo día en el que los moradores ilegales habían sido desalojados por orden judicial.
Un estruendo, seguido de unas fuertes llamaradas y una espesa humareda negra sobresaltó a los residentes del barrio valenciano de Benicalap. Eran las 16.15 horas y una de las vecinas de la segunda planta del número 25 de la calle Picayo se encontraba en su casa en el momento en el que empezó el incendio. "Soy taxista y justo era mi día de descanso" cuenta a Levante-EMV, "habíamos llegado a casa de hacer unas compras, estábamos reposando en el salón cuando de repente vimos unas sombras a través de las persianas. Me asomé y resultó ser el humo que subía en gran cantidad y ya se sentía un calor enorme", acto seguido, relata esta vecina, "escuchamos una explosión". Después, carreras para salir del edificio "con la ropa puesta" y los vecinos gritando "¡nos quemamos!".

Marina Falcó
Esta mujer y los otros cuatro miembros de su familia pasaron la noche en casa de una cuñada. Quienes no cuentan con la posibilidad de alojarse con algún allegado o amigo, fueron reubicados en tres hoteles que gestionó el Ayuntamiento de València, quienes desgraciadamente tienen experiencia en la gestión de este tipo de emergencias después de haber vivido tres grandes incendios en los últimos años: el de Campanar, el de la calle Pintor Benedito y el que calcinó una tienda en la avenida del Puerto que obligó a desalojar 138 viviendas.
Este viernes por la mañana la vecina pudo subir un momento a casa a recoger algunos enseres acompañada de un bombero. Su domicilio no es de los más dañados, "la ventana y el humo que entró", comenta, pero el miedo no se lo quita nadie "fue un buen susto, si en lugar de las cuatro de la tarde sucede de noche y nos pilla durmiendo hubiera sido fatal".
En esta misma línea hablaba otra residente de la misma finca, la más afectada y que presenta importantes afecciones en instalaciones básicas que hacen inviable su habitabilidad a corto plazo. Esta mujer de origen venezolano se lamentaba, mientras esperaba el turno para subir a coger lo necesario a su casa, de que hace apenas dos meses que había terminado de pagar el piso en el que lleva seis años viviendo. El pensamiento que le ronda es el mismo que sobrevuela las mentes de todos: “si hubiese sido de noche… esto sería una desgracia".
Una imprudencia grave y rumores de venganza
El recelo hacia los okupas y su incivismo también es una constante entre los testimonios de quienes han convivido con ellos durante tantos años. "Hacían hogueras dentro de los bajos para calentarse, pero también para sacar el cobre" de cables y otros aparatos que recogían de la basura y que almacenaban en las plantas bajas y el solar llegando a acumular toneladas de enseres que abarrotaban las instalaciones de la antigua fábrica textil de Masvic. "Es que esto iba a pasar, se veía venir", repetía la mujer, "no entendemos que se haya permitido que acumularan tanta basura".
La (mala) vida sigue entre basuras en la calle Picayo de València: un corte de pelo en la inmundicia / Francisco Calabuig
El barrio estaba en alerta. Los okupas "amenazaban con que no se iban a ir tranquilos" explica esta vecina. El rumor acerca de los planes de venganza de las familias que malvivían en los bajos se extendió como la pólvora por el barrio. Otra residente de la zona, en este caso de la plaza Pintor Llanos, que limita con el solar afectado, comentó a este periódico que algunos de los inquilinos desalojados advertían de que "nos van a tirar, pero por la tarde se van a enterar".
Sin embargo, las investigaciones realizadas por el Cuerpo Nacional de Policía concluyeron con la detención de cuatro operarios por un presunto delito de imprudencia grave al realizar tareas de soldadura en las puertas metálicas de los bajos que acumulaban gran cantidad de basura y material inflamable y que provocaron el incendio. Tras prestar declaración ante la policía fueron puestos en libertad.
Una finca con aluminosis
Mientras la policía científica continuaba inspeccionando el lugar del incendio durante la mañana de este viernes, los bomberos realizaban las averiguaciones oportunas para determinar el estado de los edificios afectados por el fuego, los de los números 23 y 25 de la calle Picayo.
Los vecinos de estos bloques mantuvieron una reunión con la alcaldesa de València, María José Catalá y los concejales de Urbanismo, Juan Giner, el de Emergencias, Juan Carlos Caballero y la de Servicios Sociales, Marta Torrado en la que se les informó de las conclusiones del informe provisional de las fincas. Los del número 23, el menos afectado, podrán volver en cuanto se realicen algunas reparaciones. De hecho, menos de 24 horas después del fuego, ya se estaba reparando todo el cableado eléctrico de la zona que había quedado dañado. Los del número 25 no podrán retornar a sus casas a corto plazo porque el inmueble ha sufrido daños estructurales y además, hace más de 20 años que se detectó aluminosis en el bloque aunque resultaba habitable.

Restableciendo el cableado eléctrico para dar suministro a los edificios / Marina Falcó
Desde el consistorio se está trabajando para buscar soluciones habitacionales para ellos porque la alta ocupación hotelera en época estival resulta un inconveniente para conseguir plazas en hoteles. "En la reunión se les ha informado que se ha llegado a un acuerdo con dos residencias del municipio de Burjassot para que los alojen", explicaba Juan Antonio Caballero vicepresidente de la asociación de vecinos de Benicalap y presidente de CAVE-COVA, la Confederación de Asociaciones de Vecinos de la Comunitat Valenciana.
Durante el encuentro también se ha explicado a los vecinos que puesto que las viviendas van a quedar vacías, como medida de seguridad habrá vigilancia policial 24 horas para evitar robos en las casas.
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