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Arquitectura

¿Quién vive ahí? o cuáles son las casas en las que los valencianos deseamos 'colarnos'

El éxito de las visitas a propiedades privadas como Santa María Micaela o Espai Verd evidencia la fascinación de los valencianos por su patrimonio arquitectónico - El festival de arquitectura y urbanismo Open House Valencia abre al público las puertas de emblemáticos edificios residenciales

Una visita a los Chalés de los Periodistas de València

Lucía Company

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Marina Falcó

Marina Falcó

València

Quien más y quien menos se ha preguntado alguna vez '¿quién vivirá ahí?' cuando pasa frente a un edificio singular. Generalmente esta pregunta lanzada al aire suele ir acompañada de un deseo íntimo de 'colarse' en una de las viviendas para ver la distribución, los muebles o cómo se desarrolla la vida en el interior de una casa de las que consideramos con encanto. En València hay muchas edificaciones que por historia, diseño o alguna peculiaridad captan poderosamente la atención del público pero, si no se tiene la suerte de conocer a alguien que resida en la finca, uno se queda con las ganas de adentrarse en ellos.

Sin embargo, existen opciones de poder entrar en estos inmuebles sin violar ningún tipo de artículo del código penal y para ello solo hace falta apuntarse a alguna de las visitas organizadas por Open House Valencia (OHV), el festival internacional de arquitectura y urbanismo que abre las puertas de los edificios más emblemáticos de la ciudad y que este año se celebrará entre los días 23 y 25 de octubre. Recientemente han empezado a programar visitas fuera del calendario del certamen y han apostado por ofrecer la entrada a las villas que más curiosidad despiertan entre el personal: los Chalés de los Periodistas.

"Las entradas se agotaron en apenas unas horas, tanto es así que tuvimos que ampliar el calendario y ofrecer otra jornada de visitas", explica Sara Portela arquitecta y directora de OHV. No es de extrañar. Este conjunto de viviendas unifamiliares se encuentra en una localización privilegiada, entre la avenida Blasco Ibáñez y la calle Jaume Roig, y su diseño racionalista y la posibilidad de poder vivir en un palacete en plena ciudad disparan la fantasía de cualquiera.

Las casas más anheladas

Según explica Portela, los tours guiados por las casas privadas gozan de mucho éxito entre los aficionados y amantes del diseño, "más que las visitas a otro tipo de edificios, como museos, por ejemplo".

Pero ¿cuáles son las viviendas que más fascinan a los asistentes? La directora del festival arquitectónico señala tres residenciales que llaman poderosamente la atención popular: el Grupo de viviendas para Cooperativa de Agentes Comerciales, conocido actualmente como Grupo de viviendas Santa María Micaela, los ya mencionados Chalés de los Periodistas, la Finca Roja y Espai Verd.

Cada vez que se abre alguna de las casas de estas construcciones, las entradas se agotan en tiempo récord ante la perspectiva de poder conocer qué guardan en su interior estos poderosos edificios que rompen la estética dominante marcada por los bloques de estética uniforme surgidos a propósito del crecimiento de la ciudad.

El Grupo de viviendas de Santa María Micaela es obra del arquitecto Santiago Artal. Ubicado en la confluencia de la calle Santa María Micaela con la avenida Pérez Galdós, este conjunto de 138 viviendas -de renta limitada- construido entre los años 1958 y 1961 supuso toda una transformación en la forma de entender y diseñar el ensanche valenciano. Si bien entre los años 50 y 60 se entendían las manzanas residenciales como espacios cerrados con los tradicionales patios interiores, Artal agrupó tres bloques de viviendas -dos de doce plantas y uno de tres alturas- en torno a un espacio abierto, libre y de uso vecinal. Su vanguardismo le valió formar parte del Registro Docomomo Ibérico, una organización internacional cuyo objetivo es inventariar, divulgar y proteger el patrimonio arquitectónico del Movimiento Moderno.

Según declaró el propio arquitecto a la revista 'Arquitectura' el año en el que concluyó la obra, con este nuevo planteamiento se consiguió "un buen soleamiento de las vieviendas y buenas vistas, todos los ambientes habitales exteriores, la supresión de patios interiores, un mayor número de vivienda, liberación de espacios abiertos y para recreación de los vecinos, así como la centralización de servicios, porterías e instalaciones".

Los bloques altos cuentan con viviendas en dúplex cuya distribución sitúa la zona de día (cocina, sala de estar-comedor y terraza) en la planta inferior y en la superior, la de noche con el cuarto de baño principal y los dormitorios. La potente geometría salpicada por celosías que guardan las galerías exteriores y los balcones, y los colores vibrantes (blanco, amarillo, azul y rojo) que destacan sobre el gris dominante son una clara alusión a la influencia del pintor Mondrian y del diseñador y arquitecto Mies Van der Rohe sobre la obra de Artal.

La Finca Roja

Es uno de los pocos edificios de València que cuenta con un nombre propio que ha calado profundamente en la sociedad y se ha convertido en un punto de referencia. La Finca Roja fue construida en 1933 y diseñada por Enrique Viedma Vidal siguiendo la norma del racionalismo arquitectónico y del expresionismo de la escuela de Amsterdam. Su nombre le viene dado por el característico color de los ladrillos de la fachada que predomina en la construcción que está ornamentada por elementos cerámicos vidriados.

El jardín interior sobre el que orbitan los 14 patios que conforman este bloque de viviendas es una de las joyas de la ciudad, tanto es así que está catalogado como Bien de Relevancia Local, y es sin un ingrediente fundamental en la mejora de la calidad de vida de sus residentes, principio que se convirtió en una prioridad para Viedma.

Espai verd

Si hay un edificio que despierta muchísimas preguntas entre el personal ese es sin duda l'Espai Verd, ese inmenso bloque de viviendas de forma aparentemente irregular que da la bienvenida -o despide, según se mire- a aquellos que entran en la ciudad de València desde la V-21. "Desde pequeño me preguntaba quién vivía ahí y cómo serían las casas por dentro", rememora un vecino de la Malva-rosa.

La vegetación que lo inunda y las grandes zonas comunes de las que goza lo han convertido en todo un icono de la capital. Obra del arquitecto Antonio Cortés Ferrando, este edificio construido a principios de los años 90, tomó como referente el complejo residencial Habitat'67 en Montreal y sin duda representa la utopía de vivir en la naturaleza pero en plena ciudad. Sus 108 viviendas se enmarcan en un laberíntico espacio repleto de una suerte de bosque y de riachuelos que parecen sacados de un cuento de hadas.

Los Chalés de los Periodistas

Un oasis conformado por 19 villas sorprende a todo el mundo al principio de la avenida Blasco Ibáñez. Rodeados de edificios de gran altura, entre ellos la Facultad de Medicina, los Chalés de los Periodistas son una auténtica fantasía de la arquitectura.

Construidos entre los años 1932 y 1934 bajo la Ley de Casas Baratas fueron diseñados por Enrique Viedma Vidal, autor también de la Finca Roja. Estas viviendas, que en origen se encontraban en la periferia de València y completamente rodeados de huerta, ahora forman parte de uno de los distritos con mayor poder adquisitivo de la capital, el Pla del Reial.

Cada una de estas villas se encuentra en una parcela de 315 metros cuadrados y la superficie de vivienda se encuentra entre los 200 y los 250 metros. Estas construcciones se basan en modelo de Ciudad Lineal que Arturo Soria desarrolló en Madrid y que proponía construir una ciudad a lo largo de una gran avenida central por donde discurriese el transporte público y en este caso, se crearon como el germen del proyecto Paseo al Mar, que se frustró tras la Guerra Civil y en el que se pretendía que cada familia tuviera una casa con su propia zona verde.

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