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El nuevo Polideportivo del Parc Central abrirá al público en septiembre

La instalación recupera el viejo edificio ferroviario y cuenta con piscina, gimnasio, pabellón y zonas de actividades, que se podrán disfrutar gratuitamente al principio en jornadas de puertas abiertas

El Polideportivo Parc Central inaugurará sus instalaciones en septiembre

Juanma Romero

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Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

El Polideportivo Parc Central abrirá sus puertas el próximo mes de septiembre y lo hará con unas jornadas de puertas abiertas para que los vecinos, especialmente de Russafa y Malilla, puedan conocerlo y pensar si se abonan al mismo. Se trata de la recuperación definitiva de la Nave 1 del Parc Central que, reconvertida tras décadas de uso ferroviario, ahora se ha transformado en un espacio en el que, tras una inversión de 7,5 millones, oferta una pista polideportiva, tres salas de musculación y actividades, una pequeña piscina y un vaso de hidroterapia. En el sótano está la instalación de energía hidrotérmica.

La Junta de Gobierno del pasado viernes adjudicó su gestión a la empresa Trecet -que se encarga ya de otras instalaciones municipales-, que durará tres años. Será el margen en el que se podrá calibrar su implantación en el vecindario.

Las viejas infraestructuras ferroviarias corren el riesgo de caer bajo la piqueta. Como no haya voluntad para protegerlo, una instalación normalmente vieja, herrumbrosa y abandonada acaba muriendo y, con ella, la singularidad y la historia. En el Parc Central hubo miramiento y varias de las inconfundibles naves se han salvado para seguir formando parte del paisaje urbano. La más grande de ellas es un gigantesco cocherón que servía para guardar y reparar locomotoras y vagones. Desaparecieron las máquinas y las vías y toda la zona se ha transformado en la zona verde que se integrará, con el paso del tiempo, en la gran estructura central que quedará una vez se hayan soterrado los caminos de hierro que parten por la mitad el sur de la ciudad. La nave tiene más de cien años de antigüedad y forma parte de las dotaciones que afloraron una vez la estación del incipiente tren pasó de la actual Plaza del Ayuntamiento a la nueva Estación del Norte y la creciente tecnología obligaba a disponer de más y más construcciones técnicas. Esta nave, en concreto, tenía a su espalda la doble vía que llevaba los trenes en dirección a Barcelona, con un paso a nivel en Peris y Valero, desaparecido con la entrada en funcionamiento de la variante de la Fuente de San Luis.

Mucho material arqueológico

A lo largo de las obras se han retirado elementos que forman parte de la arqueología industrial. La nave, siendo simplemente un gran tubo techado, tenía muchas "tripas", necesarias para las labores de mantenimiento de las locomotoras. Algunos de estos elementos se han guardado como fondo museístico y otros se han documentado antes de volver a ser enterrados.

A partir de ahí, el trabajo consistió en llevar a cabo una transformación radical del edificio bajo la premisa añadida de no hacerle perder la identidad. Aunque hay recubrimientos de aspecto moderno, el deportista hará sus actividades rodeadas de ladrillo lucido añejo y de un tejado a dos aguas que evoca el pasado fabril. Aunque, de repente, la aparición de, por ejemplo, una piscina, quede por lo menos extraño y fruto de la reconversión. Y hacerlo todo sin poner en riesgo la estabilidad de la infraestructura. Estos edificios antiguos de servicio se han multiplicado como uso deportivo, sean las naves de Demetrio Ribes en la avenida de Francia, el antiguo matadero en la Petxina o el Mercado de Abastos.

La larga nave, abajo a la derecha, durante la construcción del Parc Central

La larga nave, abajo a la derecha, durante la construcción del Parc Central / Parc Central

Concesiones deportivas caducadas

La puesta de largo del recinto sirvió a la alcaldesa María José Catalá para criticar al anterior equipo de gobierno aunque fue durante su mandato fue cuando se iniciaron las obras de recuperación, y no por esta reconversión (fue el anterior equipo de gobierno el que contrató las obras en 2022), sino por la gestión de las instalaciones deportivas y las concesiones a clubes y empresas.

"A lo largo de estos años hemos tenido que poner orden en todo el sistema jurídico de concesionarios, de clubs deportivos que estaba en una situación absolutamente desordenada y eso conllevaba falta de mantenimiento en muchas instalaciones deportivas que llevaban con una concesión prorrogada, por ejemplo, desde 2015 o 2014. Pero ahora ya tenemos 140 instalaciones deportivas en la ciudad porque, en esta legislatura, hemos ganado tres centros deportivos de bastante entidad: ésta, Nou Moles y a finales de este año, previsiblemente ya tendremos el de Sant Isidre, que también es una tercera instalación deportiva que el vecindario venía reivindicando desde hace mucho tiempo”.

En este sentido, María José Catalá ha asegurado que “nunca, y además lo puedo decir con absoluta tranquilidad y convencimiento, nunca ha habido una legislatura en este ayuntamiento tan fructífera en materia deportiva". Pero aún faltan cosas, como arreglar la piscina y la residencia de deportistas de la Petxina o el velódromo Lluís Puig le daremos una buena inyección económica para mantenimiento y mejora de instalaciones después de décadas y décadas”.

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