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El DJ valenciano de un crucero LGTBI vetado por Turquía y Egipto: "Estamos en shock"

Juan Manuel Surian, uno de los cuatro pinchadiscos del barco y presidente de la asociación de comerciantes del Marítim, señala que este hecho demuestra el aumento de la intolerancia en destinos que eran habituales para el turismo internacional

El DJ en una de las sesiones del crucero de la empresa Atlantis

El DJ en una de las sesiones del crucero de la empresa Atlantis / Levante-EMV

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

El buque, que transporta a unos 2.100 pasajeros, se ha visto obligado a cambiar su ruta tras la negativa de ambos países a permitir su atraque. Juan Manuel Surián, DJ a bordo y representante empresarial valenciano, denuncia el trato recibido: "Nos hemos sentido insultados".

Lo que debía ser un viaje festivo, reivindicativo y ya recurrente por el Mediterráneo se ha convertido en un conflicto diplomático y social. Un crucero de la compañía Atlantis, orientado mayoritariamente al público gay y que partió de Atenas el pasado 5 de julio, ha sido vetado por las autoridades de Turquía y Egipto

Según cuentan los pasajeros desde el interior del barco, aún en ruta, ambos países denegaron el acceso al puerto alegando que la presencia de los cruceristas representaba un "atentado a los valores morales" de sus respectivas naciones. En el barco viajan unas 2.100 personas –mayoritariamente estadounidenses y unos 70 españoles– tenía previsto hacer escala en Turquía, como ha hecho durante décadas.

Sin embargo, el día anterior a la llegada programada, se les notificó la prohibición de entrada. Ante el imprevisto, la organización intentó desviar la ruta hacia Egipto, pero las autoridades egipcias les dieron la misma respuesta. El crucero LGTBI está vetado en ambos países.

Juan Manuel Surian, conocido artísticamente como DJ Suri y uno de los cuatro pinchadiscos a bordo, dice sentirse “en shock” ante la situación. Surian, quien también es presidente de la asociación de comerciantes del Marítimo y secretario de la asociación Avegal (organizadores de los Gay Games), asegura que el año pasado realizaron el mismo recorrido sin ningún tipo de incidente. “Estuvimos dos días en Turquía y no pasó nada. Esta vez nos hemos quedado un poco muertos", lamenta el DJ.

Auge del extremismo

El veto se produce en un contexto de endurecimiento de las políticas conservadoras en la región. Tal como señala Surian, Turquía lleva desde 2015 prohibiendo las manifestaciones del orgullo LGTB. "Son países que están ahora mismo en un auge nacionalista e islamista", explica, recalcando que las autoridades consideran que la propia naturaleza del crucero atenta contra su moralidad. “La decisión es homófoba y estúpida”, dice en alusión al impacto económico que supone rechazar a miles de turistas.

Tras el veto en Turquía y Egipto, el buque sólo pudo atracar en Creta (Grecia) antes de verse obligado a pasar una jornada más navegando en alta mar. El barco ahora continúa su camino hacia Dubrovnik con la previsión de finalizar el viaje el próximo 14 de julio en Venecia. La vida a bordo continúa y aunque este incidente “ha unido a los pasajeros”, dice el pinchadiscos, este hecho demuestra que está creciendo la intolerancia en destinos que antes eran habituales para el turismo internacional.

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