Urbanismo
Edificio Iturbi o el símbolo de la fractura ferroviaria en València
Los vecinos a los pies de la playa de vías llevan 40 años esperando la transformación del bulevar en un nuevo pulmón verde para València, y ya no aguantan más

El Edificio Iturbi visto desde el otro de la cicatriz ferroviaria / JM López

La presentación del proyecto del Paseo García Lorca a los vecinos del Edificio Iturbi, un icono popular de la ciudad situado a los pies de la playa de vías junto a la Avenida Giorgeta, congregó esta semana a decenas de residentes en una sala que mayoritariamente reflejó el escepticismo de los vecinos frente al futuro proyecto viario. En un ambiente tenso, con los concejales Jesús Carbonell (Movilidad) y Julia Climent (Participación) presentando el estudio técnico del ayuntamiento, algunos presentes manifestaron su frustración ante cuatro décadas de promesas incumplidas y una larguísima espera ante lo que debe ser la transformación real del entorno, si se consigue solventar el cisma en la Sociedad Valencia Parque Central.
Carbonell explicó que la premisa encargada al equipo técnico de Idom fue maximizar la superficie verde, y defendió el modelo comparándolo con el Jardín del Turia, donde conviven zona verde y viales laterales de tránsito para atender a la València consolidada de aquel entonces, pero en algunos vecinos argumentaron que la ciudad entonces no estaba edificada a los niveles actuales como tampoco lo está el entorno del futuro Paseo García Lorca, donde se prevén más del 8.000 viviendas, con lo que el planeamiento se estaría haciendo en base, alegaron, a una modelización dirigida. En ese sentido, los vecinos cuestionaron el fondo, la metodología y la comunicación del informe de movilidad, que se está presentando a los vecinos elegida la opción de los tres carriles con más del 80% de zonas verdes.

El Edificio Iturbi visto desde el otro de la cicatriz ferroviaria / JM López
En el edificio de más de 40 años con 333 viviendas hay diversidad de opiniones y sensibilidades, también de afección por el proyecto en ciernes. No lo viven igual quienes tienen pisos con balcones a las vías que aquellos cuyas viviendas dan a un patio interior. Tampoco las alternativas de movilidad son las mismas para todos. Pero la sensación casi unánime en la reunión convocada por el propio consistorio fue de preocupación y desencanto. Principalmente por los más de 20.000 coches diarios que podrían circular por el futuro paseo -tras años soportando el ruido de los trenes- y que, temen, podría convertir el bloque en una especie de isla entre grandes vías de circulación. El debate abordó el ruido, la contaminación y la fragmentación del futuro eje verde sobre una superficie de 80.000 m2.

El Edificio Iturbi visto desde el otro de la cicatriz ferroviaria / JM López
Por su parte, algunos miembros de la Plataforma Volem Corredor Verd también presentes reclamaron al ayuntamiento contemplar alternativas distintas antes de cerrar el diseño viario, atender a las 50.000 firmas favorables que acumula el parque lineal, en un proceso de participación que Carbonell ya dio por iniciado con gestos como la reunión en el mismo Edificio Iturbi. Los asistentes recalcaron que en todo caso el debate va más allá de la movilidad: tiene que ver con el enfoque urbanístico de la ciudad y cómo afronta las sucesivas olas de calor. “Estamos ante la última oportunidad que tiene València de tener un gran pulmón verde. La premisa debería ser el parque y a partir de ahí resolver la movilidad, no al revés”, dijo un vecino con la aquiescencia del resto.
Sin embargo, desde el ayuntamiento defienden que el Paseo García Lorca tal como está previsto será efectivamente el segundo gran eje verde de la ciudad. Según han explicado en el consistorio, una vez se ejecute por completo el túnel de acceso ferroviario, y cuando esté finalizado todo el Parc Central y el propio Paseo de García Lorca, la ciudad de València contará con una gran malla verde continua con una superficie de 230.000 m2, que comunicará el centro de la ciudad con los barrios del sur. Esta malla se conformará sumando los más de 110.000 m2 del actual jardín, más los aproximadamente 40.000 m2 del nodo central del parque que están pendientes, más el Paseo de García Lorca con una superficie de unos 80.000 m2.
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