Tradición
Los 'redolins' piden a las administraciones que reconozcan la figura del pescador tradicional en El Palmar
La secretaria general de la Comunidad de Pescadores ha pedido a las instituciones que dejen de mirar "solo las cifras" para analizar la pesca en el lago porque es una mirada "incompleta" y ha destacado la necesaria recuperación de la biodiversidad y calidad del agua del lago como principales retos junto a la adaptación al cambio climático.

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Francisco Calabuig

Como cada año, la Comunidad de Pescadores del Palmar ha celebrado este domingo el histórico sorteig de "redolins", una tradición con 776 años de historia que, además de adjudicar los puestos de pesca de l'Albufera, ha servido para reivindicar la labor del pescador tradicional en la construcción de una forma de vida que tiene en su centro el lago. La urgente recuperación del lago, especialmente tras las consecuencias de la dana de 2024 (todavía vivas), han sobrevolado el encuentro, que ha demostrado las dificultades por las que atraviesa la cofradía para encontrar un relevo generacional.
Esta cita, que ha congregado a más de un centenar de personas entre pescadores de la comunidad, familiares, vecinos y autoridades, ha repartido apenas 43 puestos, la cifra más baja de la historia. Quizá por eso, en la apertura del encuentro, la secretaria general de la Comunidad de Pescadores, Amparo Aleixandre, ha querido tener unas palabras para los más jóvenes, a los que ha pedido "amar l'Albufera" como aquellos que les precedieron porque, ha dicho, son el "futuro" del humedal. El sorteo ha estado protagonizada por los abanicos que con acierto ha repartido la organización. La ausencia de uno de los aspirantes y un cambio de última hora en la elección de otro de los asistentes han dado la nota de color en esta edición, que ha seguido la liturgia ancestral, precedida por unas palabras del señor párroco.

Sorteo de 'redolins' en la cofradía de pescadores del Palmar / Francisco Calabuig
En la nómina de adjudicatarios ha entrado este año Jhonny Mauricio, natural de Colombia pero residente en la zona desde hace tres años. Hasta la fecha, se había desempeñado en uno de los tantos restaurantes que saplican El Palmar pero está dispuesto ahora a compaginar ese trabajo con las labores de pescador en l'Albufera. Para él es un "orgullo" integrarse en la tierra que le ha acogido, tal como explica a Levante-EMV. "Vinimos de Colombia para trabajar y nuestro proyecto [en la pesca] es a largo plazo", asegura tras el sorteo, el primero en el que participa y en el que ha sido agraciado con el puesto que deseaba. "He tenido suerte, quería ese puesto porque me queda cerca y así podré estar también próximo al restaurante", justifica satisfecho, aunque deja claro que ya ha estado haciendo "labores de pesca". "Este trabajo es dedicación, no es nada fácil, pero nada es imposible; hay que trabajarlo y ganarlo", comenta con gran devoción.
"Símbolo de una forma de convivencia"
En su discurso, la secretaria general de la Comunidad de Pescadores ha reivindicado el 'sorteig' como "mucho más que un acto", una "celebración de nuestra historia, de nuestra identidad y del vinculo profundo que une a los pescadores de l'Albufera" y que permite "renovar un legado", que es "un símbolo de una forma de convivencia, una manera de organizarnos desde la igualdad". En ese sentido, Aleixandre ha recordado que cada puesto de pescar es un "reflejo de una historia familiar" y que "una comunidad solo pervive cuando el bien común está por encima del individual" y puso en valor la pesca artesanal como "diálogo con l'Albufera" y como fuente de desarrollo de empleo, gastronomía, turismo y patrimonio cultural.
Así, tras señalar como principales retos la mejora de la calidad del agua en el lago, la recuperación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático, la secretaria general ha pedido a las administraciones el reconocimiento de la figura del pescador artesanal y dejar de mirar "solo las cifras" porque es una "mirada incompleta". "No se puede pesar en toneladas o en euros, su valor real está en lo que representa", ha asegurado, para considerar a continuación la candidatura de l'Albufera a reserva de la biosfera como una "oportunidad": "La mejor manera de cuidarla es contar con las personas que la trabajan y la quieren cada día", ha señalado al respecto, y ha insistido, en lo referente a la conservación del ecosistema, que la comunidad no habla "desde el pesimismo" sino "desde la responsabilidad y el compromiso". "L'Albufera tiene futuro", ha proclamado entre aplausos.

Sorteo de 'redolins' en la cofradía de pescadores del Palmar / Francisco Calabuig
Por su parte, el vicepresidente del Consell y conseller de Medio Ambiente, Vicente Martínez Mus, se confesó "fiel embajador" de la liturgia de los pescadores del Palmar y, en su intervención, celebró los 40 años del Parque Natural de l'Albufera, que son, dijo, "un suspiro" en comparación con "los siglos que los pescadores llevan cuidando del lago". El conseller ha reconocido la "época complicada" vivida tras la dana y ha admitido, en respuesta a la petición de reconocimiento para la figura de los pescadores del lago, que en la administración "a veces no es fácil encajar todo en categorías" pero insistió en que la Generalitat Valenciana pondrá a disposición siempre "el traje que mejor acople a la pesca del Palmar".
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