Urbanismo
Preocupación entre las floristas ante la reforma de la plaza del Ayuntamiento
Los icónicos puestos de flores, ubicados en la plaza desde hace 23 años, temen ser reubicados y reducidos en tamaño, perdiendo su toldo.

Flores en los puestos de la plaza del ayuntamiento / Anna Mora
A raíz de la publicación de la nueva imagen de la plaza del ayuntamiento que el gobierno municipal desveló ayer, y que ha sido impulsada por el servicio de Turismo; en la plaza del ayuntamiento se respira un clima de preocupación por parte de los establecimientos que se hallan en la misma, concretamente, las icónicas floristerías, que según los planes iniciales, se verían desplazadas a los extremos de la plaza, serían más pequeñas y no tendrían toldos.
“Las floristas hemos contribuido mucho a darle vida y color a la plaza. No entiendo por qué ahora se nos aparta de la vida de la plaza”, dice una de las afectadas, que al igual que el resto muestra su preocupación por el futuro de los negocios. Las más precavidas, sin embargo, prefieren esperar “a ver qué proponen, pues de momento no hay nada cerrado”. Y las más optimistas aseguran que el ayuntamiento no las dejará "tiradas". Creen que contarán con ellas para el nuevo proyecto de la plaza.
La situación actual de la plaza
En la plaza del Ayuntamiento ahora mismo hay 8 comercios que venden flores. Son quioscos que se instalaron hace 23 años, durante el mandato de Rita Barberá. “Llevamos mucho tiempo aquí, y yo creo que deberían de darnos unos puestos acordes a la evolución de la vida y las exigencias de los ciudadanos”, comenta una de las interesadas. De hecho, la situación ahora mismo es de bonanza para los negocios, pues “las chicas jóvenes están enamoradas de las flores y los chicos también están comprando muchas flores, como nunca había visto yo antes". "Creo que debemos dar un servicio acorde a las necesidades de la gente”, dice.

Un hombre se lleva dos ramos de flores de la plaza del ayuntamiento en una foto de archivo / Francisco Calabuig
“No tiene sentido que nos echen para allá”, explica otra de las afectadas, señalando hacia el lateral que se ha pensado para estos puestos en un principio. “Como están ahora tiene sentido: entres a la plaza por donde entres ves flores”, dice esta vendedora. A su juicio, el ayuntamiento debería “hablar con cada una de las floristas y atender a sus necesidades". Otras creen que se están adelantando acontecimientos, y prefiere no decir nada hasta que no haya nada confirmado: "Primero se barre y luego se pasa el mocho, que si no se embarra", comenta de forma precavida.
La idea de un frente conjunto entre las floristerías y el ayuntamiento es compartida por la mayoría de las trabajadoras, que se sienten inseguras por el miedo a que no cuenten con ellas en la toma de decisiones: “espero que si lo acaban haciendo, al menos nos gestionen de forma que no tengamos que abandonar al completo los puestos, y que nos den tiempo para poder reubicar los trastos”, menciona una de ellas, que comenta no tener otro lugar para poder dejar su negocio en stand by.
Julia Martínez, gerente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico de València, asegura haber tenido tres reuniones, una de ellas in situ , en la propia plaza, con el equipo encargado de la reconstrucción, en las que se ha incluido a las floristas y se las ha mantenido informadas en todo momento de los cambios en la plaza. Según dice, "no van a perder espacio, están trabajando en ello para que estén lo más cómodas posible", afirma.

Foto de archivo de un arreglo floral de la plaza del ayuntamiento / Levante - EMV
Los planes del gobierno municipal
En medio del revuelo por la nueva localización de las floristerías, el ayuntamiento ha dado solución a las terrazas y los establecimientos de alrededores de la plaza. También ha comunicado mediante maquetas de tipo "mock up" que los colores predominantes serán colores neutros de estilo beige, así como su intención de que todos los establecimientos se adapten a estos estándares cromáticos, en todos sus aspectos, desde los escaparates hasta las mesas, sillas y sombrillas.
La propuesta municipal se basa en el respeto al carácter monumental e histórico del entorno, así como en la búsqueda de una cohesión entre todos los comercios que pueblan la plaza, de forma que puedan quedar “integrados” dentro de una misma línea de diseño, que respete las infraestructuras y las refuerce; planes en los que el futuro de las floristerías de la plaza es incierto.
La idea prevista para estos quioscos es desplazarlos a un extremo de la plaza e introducir un nuevo modelo de puesto. En concreto, se despedirían de las estructuras de quioscos típicas de metal verde para dar paso a un nuevo modelo de quioscos de una sola planta.
Suscríbete para seguir leyendo
- Preocupación general en València por el poder de convocatoria
- El hotel Sidi Saler busca una segunda oportunidad
- Sopar a la fresca' junto al mar: la tradición valenciana que llena la Malva-rosa cada verano
- València pasa al cobro 440.000 recibos de la nueva tasa de basura: 'Nos obliga el Gobierno
- La nueva calle Colón da la cara: Aceras despejadas y piso antideslizante también en la plaza de los Pinazo
- El Ayuntamiento de València investigará la colocación de ventanas de aluminio en el monasterio Santa Clara
- Colas en València para pagar la tasa de basuras del año pasado
- València pide ver el eclipse desde casa