Patrimonio
El Museo L'Almoina de València cerrará hasta finales de 2027 por obras de impermeabilización
Las humedades y filtraciones de agua obligan al cierre temporal del yacimiento arqueológico más importante de la ciudad


L'Almoina es, con mucha diferencia, el espacio arqueológico más importante de la ciudad de València. Se sabía que algo había "ahí debajo". Pero durante décadas y décadas no fue más que unlar. Incluso llegó a tener una traza de campo de fútbol callejero. Pero fue en los años 80 cuando se empezaba a tantear un proyecto para construir, muchas décadas después de proyectarse, la megalómana ampliación de la Basílica. Esa que iba a convertir el actual edificio en apenas una capillita.
Cuándo se empezó a hurgar aparecieron una tras otra las reliquias de la ciudad romana. Fue un auténtico espectáculo en vivo. Ver a los arqueólogos. Ir sacando huesos de los enterramientos a la vista de todo el mundo, cepillitos mediante.

La alberca se mantendrá a todos los efectos / Moisés Domínguez
Museo yacimiento
Con el paso del tiempo y a base de permutas, el Ayuntamiento acabó por quedarse con ese solar. Se abandonó la idea de la mega basílica y se habilitó el museo que ahora conocen todos aquellos que entran a verlo. Tal como está definido, es un museo sobre yacimiento. Sobre el terreno. Con los retoques previsibles para darle coherencia. Pero que se visita sobre el mismo terreno en el que estaba la antigua València. Porque la historia de la ciudad ha transcurrido siempre alrededor de ese auténtico centro de la misma. Lo de la plaza del ayuntamiento es un invento reciente y artificial tras la demolición de un convento.

Columna tomada por la humedad / Moisés Domínguez
Cerrado "hasta finales de 2027"
Con el paso de los años el museo de l'Almoina ha empezado a sufrir el deterioro, relacionado con la aparición de humedades. Propio de ese paso del tiempo. Y ahora se prepara para un prolongado cierre y para llevar a cabo un ambicioso trabajo de reformas que tiene en el control de las humedades su principal objetivo. La previsión habla de más de un año de obras. El museo cerró el pasado domingo y María José Catalá, que acudió a contemplar el proyecto, hablaba de "hasta finales de 2027", un término elástico teniendo en cuenta que en estos trabajos, con material tan sensible, puede haber cualquier tecla que dilate el proceso.
Es la enésima interrupción de un museo que, precisamente por esas características, ha tenido no pocas interrupciones y cierres provisionales.

Los enterramientos es uno de los elementos más característicos de la Almoina / Moisés Domínguez
Al hablar de humedades, la vista se centra enseguida en la alberca que preside la plaza, la piscinita cuadrada que permite contemplar el interior de las ruinas. Catalá ha descartado eliminarla "porque no es el principal problema. Por supuesto, el estanque filtra, pero se hacen trabajos de revisión y mantenimiento y no hay que olvidar que su existencia es lo que permite poder verlo con fondo de cristal". El agua es lo que permite atemperar la temperatura de la claraboya y no convertir las ruinas en un horno, no estando sobrado de temperatura como no lo está. "Pero hay otros aspectos importantes: el yacimiento continúa debajo de la Basílica y por eso no se pudieron crear muros de contención que generan filtraciones". De hecho, algunos de los deterioros más visibles aparecen cuanto más cerca se está del templo.
El turismo tendrá que esperar
El cierre llega en temporada alta de turismo, pero los visitantes tendrán que buscar alternativas. "La administración tiene unos tiempos entre redacción del proyecto, licitación... llegó cuando llegó y tenemos que atenernos a eso". El año pasado, el museo recibió, según el contador, 91.660 visitas. A más de 250 diarias.
El efecto de las lluvias, el mobiliario urbano, las filtraciones de agua desde los paneles de cristal que cubren el recinto, la falta de encaje de las baldosas de la plaza y los maceteros que rodean la alberca han provocado goteras y formaciones calcáreas que afectan al espacio museístico y a las piezas que lo integran.
Así, las obras impermeabilizarán las arquetas, mejorarán la estanqueidad del estanque, limpiarán y repararán la impulsión y el desaguado de la lámina de agua y sanearán las juntas de unión de las piezas de vidrio. También está prevista la reforma del sistema de climatización con la instalación de un sistema de alto rendimiento energético y que cumpla con la normativa vigente. Además, y como trabajos adicionales, se cambiará el alumbrado exterior por luminarias led más eficientes, se instalará una pantalla gigante en el acceso y se limpiarán o sustituirán elementos auxiliares como compuertas, cableado, bombas de recirculación o toberas de impulsión. "Y es una cuestión compleja porque nos encontramos en un yacimiento, lo que quiere decir que no toda técnica puede emplearse y, por lo tanto, hay que hacer un trabajo bastante riguroso”.
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