Patrimonio
El Gobierno se abre a negociar un emplazamiento del monumento a Sorolla que no vulnere la Ley de Costas
Los vecinos del Cabanyal aceptan el proyecto, pero temen que genere botellón e inseguridad, por lo que piden un plan integral para el paseo marítimo

Figuración del monumento a Joaquín Sorolla en la playa del Cabanyal. / Levante-EMV

El Gobierno central está dispuesto a escuchar propuestas del Ayuntamiento de València para instalar el monumento a Sorolla en la playa del Cabanyal, un monumento que data de los años treinta y que el consistorio quiere recuperar a partir de los restos que se conservan del mismo en dependencias municipales. Está abierto también a hablar de los nuevos informes que pueda haber al respecto, incluido el de los servicios jurídicos municipales que avalarían la recuperación del monumento en el emplazamiento justo donde estaba en su origen y donde quiere fijarlo ahora el consistorio. Los vecinos, por su parte, admiten esta operación, pero recuerdan a las autoridades municipales que un monumento así puede generar problemas de seguridad muy serios, por lo que piden que se haga primero un plan integral del paseo marítimo en el que se incluya esta idea con todas las garantías.
Como se ha venido contando, el Ayuntamiento de València quiere recuperar el desaparecido monumento a Joaquín Sorolla y, a partir de las piezas que se conservan, reconstruirlo en el mismo lugar en el que estaba, en la playa del Cabanyal, ya lindando con la Malva-rosa, dentro de la arena y en el borde con el paseo marítimo. Se trata, por tanto, de dominio marítimo terrestre dependiente de la Demarcación de Costas, por lo que presentaron a la administración central tres emplazamientos para el monumento con el fin de que alguno de ellos le fuera aprobada: entre las antiguas Termas Victoria y el Asilo de Nuestra Señora del Carmen, que es el emplazamiento original; frente al hospital de la Malva-rosa; y en un saliente circular del paseo. En total, estaría unos 40 metros más alejado de la línea de costa de lo que estaba en su momento.
Objeciones del Gobierno
Los tres, sin embargo, vulneraban la Ley de Costas, por lo que el Gobierno puso muchas objeciones al proyecto. La razón concreta es que la citada ley solo permite poner instalaciones de servicio dentro de la zona marítima terrestre. Por tanto, el monumento requeriría de una nueva concesión que muy probablemente no pasaría el corte.
Frente esas dudas de la Demarcación de Costas, el Ayuntamiento pidió a sus servicios jurídicos que se pronunciaran sobre esta situación, y el informe, publicado por este periódico, avala totalmente la instalación, ya que no se trataría de una nueva concesión sino de la recuperación de algo que ya existía y que contaba con todos los parabienes de las administraciones. Así pues, se ofrecía a negociar de nuevo con Costas acerca de las ubicaciones planteadas, que a su juicio, serían completamente legales.
Y la Demarcación de Costas está abierta a mantener ese diálogo. Según fuentes gubernamentales, los tres emplazamientos propuestos están dentro de la línea marítimo-terrestre y, por tanto, vulneran la ley de Cosas, pero están dispuestos a escuchar nuevas propuestas y a estudiar nuevos informes como el último de los servicios jurídicos municipales. De hecho, aseguran que en los últimos meses ha habido reuniones a nivel técnico para tratar este asunto.
Solo es necesario, dicen las fuentes, que la alternativa que presenten sea compatible con la ley, que esté fuera del dominio marítimo terrestre, pues en caso contrario "cualquiera lo puede llevar a los tribunales y tumbarlo". "Si hay nuevos informes, que los presenten y dialogamos. Todo lo que cumpla la ley estamos dispuestos a estudiarlo", insisten las fuentes, que recuerdan que las leyes de ahora no son las de los años treinta del siglo pasado, que es cuando se instaló el monumento.
Reticencias de los vecinos
Precisamente, al momento histórico se acogen los vecinos para cuestionar también la instalación del monumento a Sorolla en la playa del Cabanyal. La Asociación de Vecinos acepta la idea del Ayuntamiento de València, pero le recuerda que "el paseo marítimo no es el de hace un siglo ni los usos tampoco", de manera que temen que una instalación de estas características sirviera para hacer botellón y generar inseguridad, incluidas violaciones, pues ya ha habido casos en la zona que han desatado la alarma general.
Daniel Adell, presidente de la asociación, cree que este monumento debería enmarcarse dentro de una reforma completa del paseo marítimo e incluso dentro del pan anunciado para unificar toda la fachada marítima. "Si se monta como en 1931 nos preocupa mucho", dice. "La nostalgia está bien, pero los usos del paseo han cambiado. Hoy en día lo que tenemos aquí es turismo de borrachera. Quedan muy bonitas las imágenes del monumento, pero eso no es lo que va a pasar aquí. Es un monumento desactualizado. Hace falta una refoma integral del paseo que acoja las costumbres de la población, los chiringuitos y el monumento. Se tiene que pensar en el conjunto. Poner eso solo es ridículo y una nostalgia mal entendida", explica Adell.
En este sentido, el presidente de la asociación vecinal cree que sería bueno que se les consultara antes de tomar alguna medida. "Y si se pone, que se proteja, porque aquí parece que nadie sabe lo que hacen los turistas por las noches", lamenta.
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