Playas
Playa de perros de Pinedo: "Lo importante es poder convivir y ser respetuoso"
Los dueños de mascotas celebran la existencia de estos espacios en València, destacando la empatía y el respeto entre los usuarios de la playa canina

Bañistas disfrutan junto con sus mascotas de la playa de perros de Pinedo / Germán Caballero
La temporada de playa llega a su punto álgido para todos los miembros de la familia, incluyendo a los más peludos. En Pinedo, se ubica una de las playas habilitadas para perros de la costa valenciana. En esta playa, bañistas de multitud de lugares disfrutan del sol y el agua, así como de la compañía de sus amigos de cuatro patas: "es una gozada", dice una usuaria. "Las personas ensucian más que los perros", afirma uno de los bañistas, mientras coge a su pequeño Yorkshire nervioso en sus brazos. "Es maravilloso, todos los perros se llevan muy bien entre ellos, va cada uno a su bola", relatan.
La playa de perros de Pinedo es una de las tres opciones que tienen los dueños de mascotas de disfrutar del agua junto a ellas en las inmediaciones de la ciudad, junto con la playa de Alboraia y la playa de la Torreta, en el Puig. A Pinedo acude gente de todos los sitios debido a la alta demanda de estos espacios: "En Gandia, de donde venimos, no hay ningún sitio en le que refrescar a los perros", denuncia uno de los bañistas, que cuenta que su mujer y él tienen que hacer un recorrido de 50 minutos en coche para poder acceder a un lugar en el que poder darse un chapuzón con su mascota.
Entre ladridos y chapoteos, la encargada del orden de la playa explica que el lugar "es muy especial, pero tiene sus reglas, como cualquier otra playa". Los perros tienen que "chipearse", es decir, tener chip y las vacunas en regla, para poder acceder a la playa , así como llevar la correa siempre que se tenga que mover a los animales. En la orilla, todos juegan divertidos, y pese a que la convivencia pueda dar lugar a algunos rifirrafes, según la empleada, "nunca llegan a nada importante". Al fin y al cabo, son perros con personalidades diferentes y algunas chocan entre sí.
La playa cuenta con equipamiento de todo tipo, desde una manguera para lavar a las mascotas hasta un chiringuito y un servicio de hamacas para que todos disfruten de un buen día de playa.
La playa de perros gusta
La playa canina de Pinedo es colindante con la playa normal. De hecho, la playa de los canes es una extensión de unos 200 metros en la zona más cercana al espigón, separados de la playa de pinedo y delimitados por una cuerda que separa las zonas. En lo que respecta a los bañistas de la playa normal, las opiniones generales sobre los vecinos perrunos son claras: "nos da igual", comenta una familia con dos niños. "Seguramente hay gente a los que no les parece bien, pero la realidad es que no molestan", comentan.
"El hecho de tener playas en València a las que poder acudir con tu mascota es una fortaleza muy grande", dice una de las dueñas de perros, que visualiza esta singular playa de forma muy positiva: "cada vez están más limpias, y la gente se conciencia más y velan por el bienestar de todos". "Gente que no le parezca bien que las mascotas se bañen y conflictos siempre va a haber, pero por eso es importante que personas como nosotros que somos amantes de las mascotas podamos disfrutar de un espacio donde poder estar con ellos", relata. Según afirma, su perra adora el agua. Se pasea desde la orilla hacia dentro sin parar, mientras busca una pelota que sus dueños le tiran a escasos metros, y busca a su ama todo el tiempo que ella atiende a las preguntas que le hacemos desde este periódico. "Lo importante es poder convivir y ser respetuosos", concluye, antes de ir a jugar con su perrita de nuevo.
Otra de las bañistas comenta que ella viene sin mascota, pero le encanta estar "en contacto con los animales", y achaca la "mala fama" que pueda tener este trocito de mar Mediterráneo a la suciedad que ocasiona el espigón y las rocas, que tienden a acumular basura, ya que, según dice, " las mascotas están controladas por sus dueños y no hay nunca ningún problema". Según ella, es su playa favorita debido al contacto con los animales, así como por la tranquilidad general y el "buen rollo" que hay en la playa.
Luna es una pequeña Pincher a la que le da un poco de miedo el agua, y sus dueños son asiduos a la playa perruna de Pinedo. "La gente es más empática, saben que cada perro tiene una personalidad, y cada uno se da el espacio que es necesario", dice su mamá perruna, en defensa de la playa, mientras que su papá defiende el hecho de que "son seres vivos que conviven con nosotros y, al final, es necesario que puedan disfrutar como nosotros", afirma.

Luna y su familia disfrutan de un día de playa / Germán Caballero
La playa de perros de Pinedo, como cualquier otra, puede llevar a algún problema puntual, como por ejemplo en el raro caso de que uno de los animales se escapara hacia la zona en las que no están permitidos, en cuyo caso el protocolo se basa en que los dueños se acerquen al animal con calma y lo retiren de la zona prohibida para llevarlo a la zona de la playa en la que las mascotas tienen que estar contenidas.
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