Paseo Marítimo
"Sopar a la fresca" junto al mar: la tradición valenciana que llena la Malva-rosa cada verano
Los hosteleros de la Malva-rosa plantean “habilitar zonas” para cenar en el paseo marítimo, una propuesta que ha generado cierta preocupación entre parte del vecindario

Amigos cenando en el paseo de la Malvarrosa / Alba Grimaldos
Como cada verano, cuando el sol empieza a caer y por fin corre un poco de brisa marina, los vecinos del Cabanyal y de la Malva-rosa cambian las sombrillas y los bañadores por mesas plegables, sillas de playa y neveras llenas de comida. Familias, amigos y vecinos se reúnen en el paseo marítimo para “sopar a la fresca”, una costumbre profundamente arraigada en els Poblats Marítims que ha pasado de generación en generación y que permite disfrutar de las noches de verano.
Con una “tortilla, aperitivo, bocadillos o cualquier plato preparado en casa”, esta forma de cenar permite disfrutar a los valencianos de las noches estivales sin gastar demasiado. Para muchos es una “alternativa más social y familiar que sentarse a cenar en los restaurantes del paseo”, explica uno de los vecinos que el pasado sábado 'montó' su particular cena frente a la playa.

Bailando y cenando en el Paseo de la Malvarrosa / Alba Grimaldos
La playa como punto de encuentro
Cada noche, el paseo de la Malva-rosa se convierte en punto de encuentro para familias y amigos. Entre ellos están Fernando y Maite, vecinos de Paterna, que disfrutan del “sopar a la fresca” junto a sus familiares. Su plan se repite cada verano: “Venimos con las sillas y la mesa en el coche, traemos los bocadillos y algo de picoteo, y nos quedamos aquí haciéndonos compañía”, cuenta la pareja.
A la playa también bajan a cenar grandes grupos de amigos, como el de Sergio, Tere y Oro, que lleva “toda la vida” reuniéndose allí para “sopar a la fresca” durante las noches tórridas de verano y “aquí en el paseo nos da un poco el aire”, asegura Tere. “Cada uno trae una cosa: uno los caracoles, otro los pepitos, otra la tortilla de patata, y otro la ensaladilla”, cuentan entre risas. Tampoco falta una nevera con “cassalla” para acompañar la velada, aunque aseguran que, cuando “a la una apagan las farolas”, recogen todo y vuelven a casa.

"Sopar a la fresca" en el paseo Marítimo / Alba Grimaldos
Llegados desde toda la provincia
Muchos de los valencianos que disfrutan del “sopar a la fresca” llegan desde municipios del interior de la provincia. Es el caso del grupo de Clara, vecina de Cheste, que reúne a amigos de Buñol, Chiva y Siete Aguas. “Llevamos haciéndolo desde que éramos pequeños”, cuenta. Para ellos, cenar a la fresca es mucho más que una cena junto al mar: es una forma de “celebrar, compartir tiempo juntos y alargar la noche”. Este grupo de más de diez amigos asegura que, después de los bocadillos, la cena continúa "como buenos valencianos, con una horchatita” y un rato bailando por el paseo.
Un plan habitual que, sobre todo, los vecinos del barrio celebran bajando “todos los sábados a la playa”, explica una vecina de la Malva-rosa que cenaba en el paseo con su familia. “Con el calor que hace durante el día, aprovechamos para salir ahora que refresca un poco y, con la brisa del mar, el verano se hace mucho más agradable”, añade.

Paseo de la Malvarrosa / Alba Grimaldos
Una costumbre que pasa de generación en generación
José Luis, vecino de la Malva-rosa, recuerda bajar a cenar al paseo casi todas las noches de julio junto a sus padres, sus hermanos y otros vecinos desde los veranos de los años 80, cuando el paseo marítimo que hoy conocemos “ni siquiera estaba construido”. “Nos bajábamos bocadillos, mesas, sillas, cartas, balones”, cuenta con nostalgia.
Su familia solía reunirse en la explanada de enfrente del instituto Isabel de Villena, una zona que entonces “no estaba habilitada para cenar; ni siquiera había farolas y estábamos prácticamente a oscuras”, pero ellos bajaban a pasar un rato en familia y al aire libre. “Con la brisa del mar se estaba muy a gusto”, recuerda. El objetivo de los vecinos que bajaban hace más de cuatro décadas y el de ahora es el mismo: “socializar con los vecinos, pasar el rato y disfrutar de una cena tranquila junto al mar”.

Familia valenciana cenando en el paseo de la Malvarrosa / Alba Grimaldos
La propuesta de los hosteleros
Aunque el “sopar a la fresca” sigue siendo una costumbre muy arraigada, su creciente afluencia ha generado un debate en la Malva-rosa. Algunos hosteleros del paseo marítimo han expresado su malestar por la presencia de grandes grupos que acuden a cenar al paseo. Sin embargo, el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de la Malvarrosa, José Miralles, sostiene que “la situación se ha malinterpretado”.
Miralles, vecino de toda la vida del barrio y propietario de uno de los restaurantes del paseo marítimo, ha declarado a este periódico que “defiende el sopar a la fresca”, sabe que es una tradición de els Poblats Marítims y forma parte de la identidad del barrio. “Yo soy el primero que baja con mis amigos de la falla, con mesas y sillas, a cenar junto al mar”, defiende.

Restaurante situado en el paseo Marítimo / Alba Grimaldos
Lo que la Asociación reclama es una reforma del paseo marítimo que incorpore “más zonas de sombra, bancos, fuentes, aseos públicos y una mayor limpieza”, además de mejorar la conexión del barrio “mediante el tranvía y líneas de autobús”. En ese contexto, Miralles considera que “habilitar un espacio específico para pícnics y cenas sería una opción positiva para que los vecinos puedan seguir manteniendo esta tradición en mejores condiciones”.
“La playa es de todos”
La propuesta de habilitar una zona específica para estas cenas no convence a buena parte de los vecinos. Familias y grupos de amigos explican que suelen reunirse en el tramo del paseo que “más les gusta”, el que “les queda más cerca de casa” o donde “tienen el coche aparcado”, por lo que consideran innecesario concentrar a la gente en un único espacio.

Vecinos de la Malvarroa cenando en el paseo / Alba Grimaldos
Todos los vecinos coinciden en que el “sopar a la fresca” es una “costumbre heredada y la vamos a seguir haciendo”. Para ellos, la playa “es un espacio al aire libre que es de todos” y poder disfrutar del Mediterráneo en las noches de verano es “un privilegio que tenemos los valencianos”.
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