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Fenómeno histórico

La Malva-rosa mira al cielo: 50.000 personas viven el eclipse de espaldas al mar

La estimación de la Policía Local fue de 50.000 personas en los puntos de observación de las playas de la Malvarrosa y el Cabanya

Al finalizar, muchos se quedaron un poco más convirtiendo la playa y dicho murete en un inmenso "sopar a la fresca"

La playa de la Malva-rosa durante el eclipse desde el aire

Policía Local de València

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

Nunca tanta gente le dio la espalda al mar. El eclipse solar total ha llenado la playa de la Malva-rosa de neófitos de la astronomía dispuestos a vivir la experiencia de sus vidas, como casi cada mes en un siglo que acelera sin freno. La estimación de la Policía Local fue de 50.000 personas en los puntos de observación de las playas de la Malvarrosa y el Cabanyal, donde la masificación presentaba el mismo aspecto que una jornada de San Juan pero sin hogueras ni fiesta.

Era ese el miedo del Ayuntamiento de València (en realidad no tanto, porque hay mucho entrenamiento detrás), que una multitud incontrolable atestara la playa y colapsara accesos y salidas. No ha sido el caso. En el momento de eclipse total sobre Akuarela y el hospital de la Malva-rosa, puntualísimo a las 20.32 horas, no había incidencias ni atenciones en el punto violeta. El fenómeno ha resultado ser más evento turístico y familiar que festivo, en la acepción etílica de la palabra. Tranquilidad, expectación, sorpresa ante la noche repentina con su preceptivo aplauso y dispersión generalizada porque mañana hay que trabajar o seguir veraneando.

En las horas previas, la asistencia era la de un domingo fuerte de verano. Es agosto y es una ciudad costera, las playas de Valencia están acostumbradas al trajín de la temporada alta, pero el miércoles 12 ha cambiado un poco el patrón turístico y el goteo de gente se incrementó a partir de las 17 horas. Tarde para llegar a la playa pero pronto para ver el eclipse desde los puntos más despejados de la playa.

Thomas se bebía una lata de cerveza a los pies del agua, que según decía, está demasiado caliente. Estaba acompañado de su mujer y sus padres, son húngaros y habían venido desde San Pedro de Alcántara a Valencia porque aquí el eclipse superaba el 99%. Es decir, querían estar en uno de los mejores puntos del mundo para divisarlo. "Yo vi un eclipse total en Hungría cuando tenía ocho años y ahora este. Es bonito y tenemos ganas. Nos quedaremos hasta que vuelva a aclarar el día", explicaba rodeado de sillas y sombrillas.

Cerca de ellos, tres mujeres del barrio de Marxalenes buscaban sitio en segunda o tercera línea de arena, todo atestado de toallas. No encuentraban, pero tampoco desistían por la importancia del fenómeno. Elena, Paqui y Amparo iban a darse un baño antes del eclipse vigilando por turnos la paraeta. "Ahora no hay mucha gente y es verdad que en verano muchos de Valencia se van, pero esto en un rato se tiene que llenar, es algo muy especial", reflexionaba Elena.

Ciertamente no era la gran fiesta de las hogueras, con su festivo por detrás y el aliciente de la noche de macrofiesta. Pero el eclipse se notaba en la arena y en las tarimas de los negocios. "Nosotros tenemos campos sin reservar, eso no pasa nunca", decía Mamen desde el punto de reserva de los 30 campos de voleibol repartidos en esta playa. "Ayer no había nadie por aquí. Hoy los chiringuitos están llenos, pero nosotros tenemos menos gente, aunque algunos han reservado para jugar durante el eclipse total".

Euforia en la Malva-rosa por el eclipse: jornada de playa más fenómeno astronómico

Claudio Moreno

Otra anomalía, junto con las canchas libres y el goteo tardío de gente, era la ocupación de bancos del paseo marítimo, especialmente cotizados los que estaban en sombra. Algunos turistas vestían una camiseta con el lema "Eclipse total en España", un tour organizado para anglosajones. David, argentino, tomaba mate tranquilamente y decía que estaba en la Malvarrosa porque chatgpt le había dicho que este era buen sitio para estar a las 20.32 horas, pero tampoco le preocupa demasiado. "Estamos lentitos, lo que sea que venga", decía con menos expectación que la mayoría.

El paseo era durante toda la tarde un trasiego de gente a la búsqueda del mejor sitio para salvar las palmeras y los edificios en dirección al sol, todos medio astrónomos y un poco matemáticos, resolviendo coordenadas de cabeza. Resultó que el eclipse total se vio desde casi cualquier sitio, salvo algunas franjas de arena que quedaron desiertas.

Se vaciaron porque en el ocaso, que cayó rápido, los más escépticos se levantaron del suelo y corrieron a cotillear. Fue un minuto tal vez místico o romántico, mucha pareja abrazada, y una imagen inédita en la Malvarrosa, con decenas de miles de personas de espaldas al Mediterráneo con gafas metálicas mirando al el infinito. "Nosotros no estamos aquí por moda, a nosotros nos gusta la astronomía", decían Diego, Adam y Sofía, tres veinteañeros de la ciudad que minutos antes habían amenizado jugando al ajedrez sobre el murete de la playa. "Cuando termine el eclipse nos quedaremos hasta las perseidas".

Miles de personas salieron pitando en cuanto el sol volvió a asomar, pero otras tantas se quedaron un poco más convirtiendo la playa y dicho murete en un inmenso "sopar a la fresca", ahora que algunos hosteleros afean la tradición del barrio marítimo. La costumbre se impone y el eclipse ha servido para volver a poner en valor, por si hiciera falta, la cena de patilla a la brisa del mar.

Minutos antes del eclipse total, Catalá atendió a Levante-EMV y explicó que la jornada estaba muy controlada en materia de movilidad y seguridad, con el Puesto de Mando Avanzado monitorizando todo el largo del litoral urbano. Las llamadas a la prudencia habían surtido efecto y la ciudadanía se ha repartido en diferentes puntos sin llegar a masificar la ciudad. Los cortes de tráfico también habían sido disuasorios. Pero el verdadero balance habrá que hacerlo mañana cuando las perseidas hayan despejado el cielo y las consultas oftalmológicas empiecen a recibir a los primeros damnificados por un fenómeno que preocupaba pero, de momento, fue todo asombro y felicidad.

El Cecopal reunido para seguir el eclipse en València.

El Cecopal reunido para seguir el eclipse en València. / AV

De EE UU e Inglaterra a València atraídos por la emoción del eclipse

Richard y Al llegaron el viernes de Inglaterra y Estados Unidos respectivamente para ver el eclipse desde Valencia, atraídos por la experiencia astronómica pero también turística. Se han conocido en un banco del paseo marítimo de la Malvarrosa. Richard cuenta que ayer ya recorrió la playa para encontró el mejor punto de observación, y ha decidido que este se encuentra entre una zona de baños públicos, mirando al fondo esquivando las palmeras y unos pocos edificios.

Buena parte de los turistas y vecinos apostados en este punto de observación tienen la misma duda. Cuál será la mejor perspectiva para ver la caída del sol? Al ha participado en un tour llamado "Eclipse solar en España" y lleva la camiseta del tour puesta. Dice que está emocionado y un poco nervioso. Y que merece la pena esperar las horas que harán falta a que la luna tape el sol.

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