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El proyecto del nuevo Sidi Saler incluye un centro de recuperación de fauna marina

La empresa valenciana que ha comprado el hotel de lujo trabaja en obtener las licencias de rehabilitación y actividad mediante un plan de "arquitectura regenerativa"

El centro dedicado a las especies marinas se integra en las instalaciones del alojamiento y prevé colaborar con instituciones científicas

El proyecto del nuevo Sidi Saler incluye un centro de recuperación de fauna marina

Redacción Levante-EMV

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

El primer hotel cinco estrellas de València, construido en los años 70 y cerrado definitivamente en 2011, lleva varios lustros agonizando por el abandono prolongado y la acción de saqueadores que prácticamente no han dejado un cable por arrancar, según pudo documentar este lunes Levante-EMV con un reportaje fotográfico de su interior. El Sidi Saler se estaba asomando peligrosamente a la ruina, pero su situación acaba de dar un vuelco después de que una empresa valenciana haya comprado el inmueble con la voluntad de dar un nuevo impulso al hotel de lujo enclavado el Parque Natural de l’Albufera y a escasos metros del mar.

La operación resulta compleja y está condicionada. Tras comprar el complejo a las mercantiles Divarian y Coral Homes, y antes de poner en marcha su proyecto de rehabilitación del hotel, la firma valenciana con promociones residenciales en municipios de l’Horta debe desbloquear la situación administrativa del Sidi Saler: esto es obtener el informe favorable de Evaluación Ambiental –con la consulta vinculante de la Conselleria a servicios territoriales como Medio Ambiente, Sanidad o Igualdad–, la licencia de obra y rehabilitación, y la licencia de actividad, caducada por el anterior gobierno municipal de Compromís y PSPV.

La devastación interior del Sidi Saler

La devastación interior del Sidi Saler / Fernando Bustamante

La entrada del PP en el gobierno de València abrió la puerta a recuperar el edificio bajo unos criterios de sostenibilidad y respeto por el paraje natural, una línea estratégica a la que se adaptaría el proyecto de la nueva propietaria del alojamiento ‘premium’. Su propuesta parte de la premisa de que “la mejor arquitectura es aquella capaz de integrarse en la naturaleza hasta formar parte de ella, convirtiendo una infraestructura abandonada en un elemento que contribuya activamente a la conservación y regeneración del entorno”.

Su diseño mantendría la estructura portante existente del Sidi Saler, evitando de este modo la demolición de miles de toneladas de material y la generación de residuos de construcción. La rehabilitación busca prolongar la vida útil del edificio y aprovechar la energía ya incorporada en su construcción original. El margen para reformular la construcción en términos estructurales es limitado, pues la concesión de Costas prohíbe las demoliciones, nuevas plantas o cambios de volúmenes y permite únicamente la reforma y adecuación del inmueble.

La devastación interior del hotel Sidi Saler, con la playa al fondo

La devastación interior del hotel Sidi Saler, con la playa al fondo / Fernando Bustamante

Asimismo, según la memoria descriptiva del nuevo proyecto a la que ha accedido Levante-EMV, el diseño del hotel Sidi Saler aspira a convertirse en “referente de arquitectura regenerativa”, entendiendo que la intervención no debe limitarse a reducir su impacto ambiental, sino contribuir a mejorar las condiciones ecológicas existentes. La actuación pretende incrementar la biodiversidad, restaurar hábitats degradados y reforzar la relación entre arquitectura y paisaje.

Como parte de este plan el hotel integraría en sus instalaciones un centro dedicado a la investigación, recuperación y conservación de la fauna marina y de los ecosistemas litorales, desarrollado en colaboración con instituciones como el Oceanogràfic de València, la Universitat de València, la Universitat Politècnica de València o el Centro de Recuperación de Fauna Marina de Benicàssim (ARCA del Mar), entidades con las que ya se han tenido conversaciones –aún no se ha cerrado el acuerdo–. El edificio se concibe no sólo como un espacio hotelero, sino también como una infraestructura de divulgación científica y sensibilización ambiental.

Piscina exterior del Sidi Saler

Piscina exterior del Sidi Saler / Fernando Bustamante

Y en esta estrategia de sostenibilidad e integración la firma valenciana plantea una iluminación exterior diseñada para minimizar la contaminación lumínica, empleando luminarias de baja intensidad, totalmente apantalladas y con temperaturas de color cálidas, próximas al espectro ámbar, evitando las longitudes de onda que alteran la orientación de las tortugas marinas, las aves migratorias, los insectos polinizadores y otras especies sensibles. Además minimizará la emisión de luz hacia el cielo para preservar el paisaje nocturno del parque natural.

Revés judicial y pulso político

Después del cierre, pese a su larga travesía en el desierto, el Sidi Saler ya había sido antes objeto de deseo. Lo contaba a finales de la década pasada el presidente de la disuelta Unión Hotelera de València, Ximo Solá, quien hablaba de al menos dos cadenas hoteleras de primer nivel interesadas en quedarse el hotel, aunque el elevado coste de compra y rehabilitación hizo que desistieran. Y tampoco ayuda la situación legal del Sidi Saler, sobre el que pesa una sentencia avalando la caducidad de la licencia –recurrida en el TSJCV– y otra denegando la licencia de rehabilitación por exceder el número plantas fijadas en el Plan General de València.

Finalmente, en torno al hotel de cinco estrellas permanece enquistado un debate político y social con posiciones enfrentadas. El ayuntamiento de Catalá y la asociación vecinal del Saler abogan por ahorrarse el coste medioambiental de la demolición y favorecer un proyecto adaptado a la sensibilidad del entorno, uno de los ecosistemas litorales de mayor valor ecológico del Mediterráneo. Enfrente, Compromís y asociaciones ecologistas defienden que mantener el edificio en pie supondría todavía un mayor impacto ecosistémico y reclaman el derribo del edificio. Los valencianistas trasladarán una instancia al Gobierno de Sánchez para que caduque la concesión.

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