Prostitución
Forzados a abandonar Velluters: "He dejado el piso, no me gustaba la pinta que tiene la zona"
Los vecinos de Velluters denuncian la vuelta inmediata de la delincuencia tras la redada donde sigue la actividad de narcotráfico y prostitución - Hay vecinos que han abandonado el barrio ante el cariz de la situación

Levante-EMV

A finales del mes de julio la Policía Nacional, en colaboración con la Policía Local de València, llevó a cabo una operación contra el tráfico de drogas en uno de los barrios más hartos de toda la ciudad: Velluters. Como resultado, nueve personas de entre 20 y 86 años fueron detenidas -la delincuencia es intergeneracional- y se desmantelaron tres narcopisos localizados en dos de las calles más conflictivas de Ciutat Vella, Balmes y Viana.
Los vecinos de Velluters llevan años reclamando acciones multidisciplinares y contundentes ante una actividad criminal e ilegal que en los últimos años ha vuelto a desbocarse recordando incluso a la época de plomo de los 80 cuando el barrio chino era ciudad sin ley y no había quien se atreviese a pasar por la jurisdicción de la droga. Porque eso es precisamente lo que está sucediendo, que los problemas derivados de la venta de estupefacientes está desbancando a la prostitución como origen de sus pesadillas.
El grado de cansancio ante la situación es tal que ya hay vecinos que han abandonado el barrio: "¡Hola! Nada, comentaros que ya he dejado el piso. La verdad es que no me gustaba la pinta que tenía el barrio últimamente. A principio de semana hicieron una redada (este mensaje es del 1 de agosto) y se los llevaron a todos. La calle era una balsa de aceite. Pero ayer viernes ya estaban volviendo a las habitaciones". Esta es la transcripción de un whatsapp enviado en un grupo vecinal y refleja lo que los residentes sospechaban: que tras la intervención policial, los delincuentes y puteros volverían a las andanzas. No tardaron mucho, apenas un par de días.
Calle Viana número 11
La operación orquestada por los cuerpos y fuerzas de seguridad incluyó el registro y desmantelamiento de tres narcopisos. En uno de ellos, ubicado en el número 26 de la calle Balmes se encontraron diferentes tipos de droga: tusi -conocida como cocaína rosa-, cocaína base, una libreta con anotaciones relativas al trapicheo y aparataje para el termosellado de las dosis. Además se confiscaron varias armas blancas e incluso oro. Esta vivienda, equipada con alarma, estaba okupada por varios ciudadanos de nacionalidad colombiana que en el momento del registro no se encontraban en el lugar pero que contaban en su haber con órdenes de busca y captura.
Los otros dos inmuebles, ambos en el primer piso de la calle Viana número 11, se había modificado la distribución de las viviendas creando seis habitaciones en cada uno de ellos, todas equipadas con lavabo individual, para ser utilizadas como punto de encuentro entre mujeres prostituidas y puteros. Los propietarios de las casas realizaron la reforma de forma ilegal para destinarlas al alquiler por horas y como espacio de consumo de drogas.
Este uso ilegal de las viviendas de la calle Viana era algo que la asociación de vecinos Amics de Velluters temía desde hace, al menos, tres años. "Pedíamos 'permisividad 0' a la hora de ver en la zona cualquier tipo de reforma para evitar la separación ilegal por habitaciones para camas calientes. Cosa que ha pasado y que hemos avisado de que se estaba produciendo", cuenta José Ignacio Pastor, vicepresidente de la asociación a Levante-EMV.
Lo cierto es que la dirección de Viana, 11 es una vieja conocida tanto de la policía como de los vecinos por las actividades criminales que se producen en su interior. Los edificios de los números 7, 9 y 11 de esta calle con nombre de príncipe son 'puntos calientes' de delincuencia desde hace muchos años. Ya en el año 2018, la puerta del once fue tapiada por la Policía Local precisamente por exactamente los mismos motivos por los que este mes se ha intervenido en el inmueble.
Esto lleva a que los vecinos de Velluters vivan una especie de 'Día de la Marmota' (como en la popular película Atrapado en el tiempo) donde cada día parece un calco del anterior. "Sigue igual después de la redada: venta de droga en los mismos pisos, mismas personas que cogen el relevo, mismos gritos y peleas, misma prostitución... La sensación es de inseguridad pese a la presencia de la policía", asegura Pastor, quien lamenta que el barrio "se está convirtiendo en un gueto donde hay impunidad para hacer lo que se quiera".
Para romper esta dinámica insoportable, desde la asociación de vecinos insisten que este es el caso en el que "más vale prevenir que curar, que es lo que venimos diciendo, y lo grave es que la situación ni es puntual, ni es nueva para el ayuntamiento al que hemos informado de todo lo que he salido en la redada desde la primera reunión que mantuvimos con ellos hace tres años".
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