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Carreras

Un relámpago de Café sobre la playa de Pinedo

María Ángeles Gil y su caballo Café, favoritos este año, demuestran su buen momento tras un contratiempo en la edición anterior

Corregudes de Joies en la playa de Pinedo

Germán Caballero

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València

A todo el mundo le encanta una historia de superación, y de luchar contra la adversidad. Desde Rocky hasta Mulán, un protagonista que consigue superar sus miedos y deshacerse de sus demonios internos para progresar están presentes tanto en la cultura popular como en el refranero español. El protagonista de esta historia, pese a no ser humano, forma parte de la cultura de "El que la sigue la consigue", o "no hay mal que por bien no venga". Cuatro patas fuertes y una larga cabellera rojiza, así como un punto blanco en la frente y un pelaje bien suave caracterizan a uno de los favoritos de les Corregudes de Joies de este año: el caballo Café.

María Ángeles Gil lleva el dorsal número 4 en las carreras, y monta un precioso caballo marrón, que se llama Café. Es una de las favoritas, y no ha parado de acumular puntos y victorias en las carreras celebradas hasta hoy. No siempre le fue también. El año pasado tuvo un problema con el remolque, según comenta entre risas y jadeos, tras haber ganado la primera carrera de la primera jornada de este tradicional evento celebrado en las playas del sur de València. "El caballo no obedecía y no quería correr, pero este año lo está haciendo de maravilla", afirman desde la organización, quienes comentan que este año Café está en el grupo A, el de "los más rápidos, los que hacen las carreras más vistosas".

Gil y café, después de ganar la primera carrera

Gil y café, después de ganar la primera carrera / Lucía Company

La razón por la que Café no se movía varía según quien sea preguntado, y hay distintas versiones de los hechos. Algunos mencionan que el caballo estaba "poco preparado", mientras que hay otros que suavizan la historia, y achacan su bloqueo al hecho tan simple de que no pudo con la presión de las carreras de Pinedo. Lo único que está claro es que este año, Café está más que entrenado y preparado.

Gil está muy emocionada, y cada vez que se desmonta del caballo, el público la vitorea y la llena de halagos. "Hemos trabajado mucho", dice visiblemente ilusionada. Y así es, han llegado muy lejos. ¿Quién le hubiera dicho el año pasado, cuando su caballo no pasó las primeras pruebas técnicas al no querer correr, que arrasaría al año siguiente? Algo ha cambiado en Café. Algo ha cambiado en Pinedo.

Café, dándolo todo en la playa de Pinedo

Café, dándolo todo en la playa de Pinedo / Lucía Company

"Parece otro caballo”, afirman los aficionados, que vuelven todos los años y conocen la situación de Café. Algunos se quedan atónitos al ver la elegancia del equino, sin saber su historia: "Es el color de caballo perfecto", dice una de las asistentes a su compañera, que casi ofendida por el comentario de su amiga le espeta que "el mejor color es el blanco, como un ángel". Las dos son niñas, que han traído sus padres desde la capital para que vean a los animales, por los que sienten un aprecio especial.

La celebración

La Correguda de Joies es una tradición valenciana desde hace más de 180 años, de la misma época en la que se usó por primera vez un analgésico como anestesia y aproximadamente el mismo momento histórico en el que la humanidad descubrió Neptuno. Se trata de una carrera de caballos de unos 700 metros que a lo largo de su historia ha pasado por muchas localizaciones, pero ha acabado celebrándose en la playa de Pinedo, lugar en el que, como cada año, se reúnen jinetes y amazonas de muchos lugares distintos de la Comunitat Valenciana.

"Es una celebración a la vida y a la figura del caballo" dice el comentarista, que se posiciona a pie de pista anunciando tanto a caballos como a jinetes y amazonas, y mantener el ambiente lo más arriba posible. "Aplaudiments, aplaudiments!", grita cada vez que los caballos cruzan la línea de meta, animando a los asistentes del acto, –que para ser agosto y hacer un calor infernal no son pocos– a que vitoreen tanto por el ganador como el que ha perdido, como símbolo de deportividad y respeto mutuo.

Sobre el comentarista la organización ha montado un palco. Adornado con banderas de España y Senyeras acoge a personas de la vida pública como alcaldes o concejales, y también es la base de operaciones de la organización. La imagen tiene algo de especial: Pinedo, agosto, sol, playa… y caballos. No es el inicio de un acertijo sino una de las tradiciones más antiguas de la Comunitat Valenciana, y la gente lo sabe. Ya desde el aparcamiento de la playa se puede divisar el escenario y las vallas formando el hipódromo sobre el extenso arenal. En el ambiente se respira tensión pese a que el talante de aquellos que han ido a presenciar el acto es de fiesta y jolgorio generalizado. Pero no solo tensión y anticipación es lo que se respira en el aire: también hay un hedor muy característico que impregna la nariz cuanto más se acerque uno al inicio del recorrido.

El pañuelo típico

Entre voces, el comentarista va anunciando los caballos y jinetes que salen a escena mientras pide cuidado y seguridad para todos. Día a día, los jinetes, amazonas y caballos han corrido y se han batido en estas carreras, que se disputan por les joies, el pañuelo típico que los jinetes llevan en la cabeza a la hora de competir, de tonos rosados y azules; según la tradición, un símbolo que se da entre enamorados, como prueba de este amor.

Nadie sabe qué pasará esta tarde en la última de las jornadas de estas Corregudes que van a tener lugar en Pinedo, pero si una cosa está clara es que Café –raudo sobre el arenal– ya se puede considerar un ganador moral.

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