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La Malva-rosa se harta de las campañas fascistas contra los migrantes: "Son pura demagogia"

La ultraderecha busca tensionar la convivencia en el barrio con campañas contra menores no acompañados y planes para organizar patrullas nocturnas

Pintada en una fachada junto a la Casitas Rosas de la Malva-rosa

Pintada en una fachada junto a la Casitas Rosas de la Malva-rosa / Germán Caballero

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

La Malva-rosa corre el riesgo de convertirse en un campo de pruebas del fascismo. València no es ajena a la ola reaccionaria que atraviesa medio mundo, normalmente alimentada desde cuentas ultras en las redes sociales, y en los últimos meses varios grupúsculos de extrema derecha han organizado o pretenden organizar acciones orientadas a amedrentar a los jóvenes migrantes de origen argelino o marroquí que se alojan o circulan por el barrio, convertidos en el chivo expiatorio de un barrio que arrastra otros problemas.

A finales del año pasado, María José Broseta y Agustín Abarca, presidenta de la Federación Vecinal de València y secretario de la Asociación Vecinal de la Malva-rosa, publicaban en Levante-EMV una tribuna en la que explicaban que varios grupos de ultraderecha ajenos al barrio habían hecho su aparición con discursos racistas para atacar a menores de edad acogidos en el antiguo Hospital València al Mar. Primero habían aparecido hojillas racistas, después videos en redes sociales y finalmente ruedas de prensa por parte de España 2000 y Vox atacando a menores y a trabajadores del Centro de Atención Temporal de Emergencias en la Malva-rosa que acoge a menores de edad.

Los responsables vecinales denunciaron el ataque a niños y niñas sin familia en València y lamentaron unas “mentiras de la ultraderecha” que promueven la tensión social. La Malva-rosa es ajeno a estas ideas, decían, por su realidad histórica y actual. De origen creció con la llegada de la migración en los 50 y 60 procedente de Extremadura o Andalucía, abuelos y padres de quienes nacieron en el barrio. Y en la actualidad abraza a las personas llegadas del extranjero para convivir en un barrio de raíz obrera y popular.

Más recientemente, un grupo de jóvenes que hace difusión de sus ideas fascistas a través de Instagram acudió al citado centro y colocó una pancarta en que se leía “¡Peligro! Centro de menas”. En el vídeo que acompañaba a la acción, una militante hablaba de la peligrosidad del barrio, comparando el paseo marítimo de València con Rabat o Bangladesh, señalaba a PP o Vox como parte del problema, y empleaba un recurso retórico habitual en el ideario ultra: vincular inmigración a violaciones, robos e inseguridad generalizada.

Pintada en una fachada junto a la Casitas Rosas de la Malva-rosa

Pintada en una fachada junto a la Casitas Rosas de la Malva-rosa / Germán Caballero

Pero la ofensiva no termina ahí. Tal como publicó El País y se puede confirmar en las redes sociales de España 2000, que ha hecho gala del reportaje, el grupúsculo ultra estaría preparando escuadrones nocturnos para patrullar la Malva-rosa, primero, y el centro de València después. El grupo “Ángeles de la noche”, que se presenta como una iniciativa espontánea de vecinos preocupados por la inseguridad, parte de un oenegé vinculada a España 2000 y pretende desplegarse en grupos de seis personas con formación en artes marciales. Sus miembros irán uniformados de negro y llevarán silbatos y, aseguran, retendrán a los delincuentes hasta que llegue la policía.

El plan tiene un evidente discurso antiinmigración y señala a marroquíes y argelinos como responsables de los problemas de seguridad. Para desplegar los escuadrones se contará con Ricardo Ferris, antiguo inspector jefe de la Policía Nacional apartado de su cargo tras relacionar inmigración y delincuencia en una conferencia de Vox. Aunque el exagente asegura que las patrullas serán “los ojos y oídos” de la policía, está por ver hasta qué punto encajan en el marco legal.

De momento, en la asociación de vecinos de la Malva-rosa están preocupados por la iniciativa y hartos de que el barrio se esté llenando de grupúsculos fascistas “para hacer campaña política de sus propias ideas”. “Estos neonazis lo único que hacen es distorsionar la realidad, ya vinieron a meterse contra los chavales del centro de menores, que lo único que hacen es intentar sobrevivir y buscar trabajo cuando salen, y ahora vuelven a buscar tensionar la convivencia en el barrio”, lamenta David Verdoy, presidente de la asociación vecinal de la Malva-rosa.

Urge un plan para las Casitas Rosas

“Es pura demagogia y populismo barato. Hay gente en el barrio que cree que les van a salvar, pero ni Vox ni España 2000 ha propuesto una sola alternativa para los problemas reales de la Malva-rosa”, lamenta el representante vecinal. “Nuestro principal problema son las Casitas Rosas, y por ello se está trabajando en un Plan de Reforma Interior de la mano de las personas afectadas. Es un plan que nos urge de verdad. En este barrio hay mucho trapicheo, la droga está barata, pero de eso no hablan los fascistas. No dicen que faltan recursos para desintoxicar a la gente que viene a pincharse. Solo se meten con los inmigrantes”, continúa el vecino.

Así, desde la asociación vecinal explican que estarán vigilantes por si realmente se forman las patrullas nocturnas y, llegado el caso, pedirán reuniones con la Delegación del Gobierno y la Policía de Barrio para atajar una práctica que estaría lejos de solucionar los problemas estructurales de la fachada litoral. “Algo así puede acabar muy mal. Aquí tenemos muchos otros problemas, no ese. Molesta más el colapso de apartamentos turísticos con gente borracha o desnuda por la calle pegando voces. ¿Quién nos ha hecho la Avenida de la Malvarrosa? Se la habrá adjudicado una empresa, pero las obras de asfaltado las hacían los migrantes”.

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