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Natzaret se asfixia: un mes y medio sin piscina y con las zonas verdes limitadas

La falta de inversiones en Natzaret se agrava con la piscina inutilizada por aves en pleno verano y la promesa largamente postergada del Parque de Desembocadura

La piscina de Natzaret cerrada por la plaga de aves

La piscina de Natzaret cerrada por la plaga de aves / Germán Caballero

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

Situado entre el viejo y el nuevo cauce, el puerto y la pedanía de la Punta, el barrio de Natzaret lleva décadas sobreviviendo como puede al abandono institucional y la falta de inversiones, con dotaciones muy mejorables que evidencian sus carencias cuando más falta hacen, como ocurre con la única piscina del barrio durante este verano con sucesión de olas de calor y una alerta roja hoy activa.

La piscina descubierta del polideportivo lleva inutilizada desde los primeros días de julio por culpa de una plaga de aves –concretamente de palomas, gaviotas y tórtolas–, la cual obligó a la Conselleria de Sanidad a decretar el cierre de la instalación municipal por la infección de las aguas.

Desde la asociación vecinal de Natzaret denunciaron entonces que las acciones de mejora realizadas desde el año pasado no habían servido para optimizar la piscina: el suelo sustituido es resbaladizo, los cañizos retirados han quitado zonas de sombra y siguen esperando la llegada de una "escalera adecuada" para que las personas con movilidad reducida puedan entrar en el agua.

Pero las teóricas mejoras además han caído en saco roto porque la piscina sigue sin estar operativa. A los pocos días del cierre el vaso descubierto reabrió después de que se activara un protocolo de limpieza intensiva, así como un refuerzo del tratamiento del agua, para garantizar las condiciones óptimas de uso de la instalación. Sin embargo, los tratamientos resultaron insuficientes porque el foco de problemas seguía activo.

La piscina de Natzaret cerrada por la plaga de aves

La piscina de Natzaret cerrada por la plaga de aves / Germán Caballero

Aunque el agua está limpia y el mecanismo de depuración funciona correctamente, las aves vierten sus deposiciones sobre el agua o incluso bajan a la zona de baño con animales muertos para reblandecer la comida y engullirla. Desde el servicio de Bienestar Animal del Ayuntamiento de València están viendo cómo atajar esta superpoblación de palomas y tórtolas en la zona y de momento parece que los vecinos del barrio tardarán en disfrutar de su piscina pública.

Un barrio que hace medio siglo perdió su playa tras el convenio firmado entre el Ayuntamiento de València y la Autoridad Portuaria para la ampliación del Puerto de València. A cambio, a los vecinos se les prometió un Parque de Desembocadura con salida al mar cuyo proyecto siguen ultimando las dos instituciones competentes, con la revisión de los servicios municipales.

Así, aunque el gobierno de María José Catalá lo ha anunciado ya en diversas ocasiones, la ejecución del parque no termina de concretarse –la salida del viejo cauce al mar además parece lejana– y los residentes quieren mientras tanto poder utilizar urgentemente el llamado Espai Natzaret como refugio climático. Se trata de la parcela donde en un futuro se desarrollara la propuesta titulada (Con)fluir, con los arquitectos Carmel Gradolí y Arturo Sanz (Inventario de Arquitectura) a la cabeza.

Según señalan los vecinos, el Espai Natzaret presenta actualmente deficiencias estructurales que “limitan de manera crítica” su potencial funcionamiento como área de confort térmico para la población del barrio. En ese sentido, piden que el espacio amplíe su horario de cierre –actualmente se cierra a las 20 horas–, se reponga e instale el sombraje, se instalen fuentes de agua refrigerada y, sobre todo, se abra al público la zona con más arbolado del futuro parque.

La piscina de Natzaret cerrada por la plaga de aves

La piscina de Natzaret cerrada por la plaga de aves / Germán Caballero

El terreno donde se ubicaba la antigua planta agroindustrial aceitera de Arlesa es una zona terciaria de casi 20.000 metros cuadrados que la Autoridad Portuaria se ha reservado para construir oficinas, pero los vecinos del barrio reclaman que la parcela tenga un futuro uso verde, como parte del Parque de Desembocadura. Y también reclaman que provisionalmente se abra al público para hacer las veces de refugio climático, pues de momento permanece vallado y sin apenas mantenimiento.

Curiosamente, este abandono se ha percibido como una “gran oportunidad inmobiliaria” desde algunas empresas valencianas, que identifican el Plan Natzaret Este como un futuro desarrollo a capitalizar. En este plan estaría incluida además la futura Ciudad Deportiva del Levante UD, sobre la que no se tienen grandes noticias más allá de algunas reparaciones del vallado exterior para que no se venga abajo con las lluvias e impida el acceso de personas no autorizadas. También habla del equipamiento Marblau, reacondicionado como balneario con centro de juventud que este verano ha cerrado a los vecinos más jóvenes del barrio –la concesión caduca el año que viene–. Y cita un espacio verde donde se están promoviendo 77 VPP con piscina.

Finalmente, más allá de la especulación que se cierne sobre todos los barrios, cabe recordar que en la misma fachada marítima, en el barrio del Cabanyal, la Autoridad Portuaria dispone de una piscina de uso privativo –completamente infrautilizada según los vecinos del barrio donde se ubican las instalaciones– por segundo verano consecutivo pese a las temperaturas extremas que está sufriendo València.

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