Turistificación
València abre la vía para frenar las colmenas turísticas de Benicalap
Vecinos de Benicalap llevan días movilizándose contra las obras en dos apartahoteles de las calles Encarna Albarracín y Salvador Cerveró. Estos dicen sentirse desamparados por un ayuntamiento que ahora estudia si un incumplimiento de la empresa promotora permite paralizar los trabajos.

Francisco Calabuig

Los residentes del complejo de viviendas de la calle Encarna Albarracín número 6, en el barrio de Benicalap, se sienten "desamparados y dejados de la mano de Dios" ante un nuevo fenómeno que, esto quieren dejarlo claro, "afecta a toda la ciudad". Se trata de la "nueva colonización" que están sufriendo los barrios de València por parte de los bajos turísticos. Solo hay que recordar los recientes casos de Safranar, donde finalmente se paralizó la apertura de una colmena de 24 apartamentos vacacionales, o de Russafa, donde se había proyectado un hotel horizontal de 34 habitaciones en los bajos de una manzana y también fue frenado por el consistorio.
Cualquier vecino de la ciudad se ha dado cuenta de que, en cuestión de unos pocos años, las plantas bajas han sido invadidas por unas puertas de aspecto clónico en el que no faltan los cristales translúcidos. No hay duda, detrás de esa entrada hay un alojamiento vacacional. Están apareciendo por zonas de la ciudad en las que a priori, uno jamás pensaría que es territorio para un turista. Ya da igual, cualquier calle de cualquier barrio es susceptible de recibir visitantes que están de vacaciones.

Las lonas recubren toda la zona de obras en los bajos de Encarna Albarracín, 6 / Francisco Calabuig
Esta proliferación ha llevado al límite a los vecinos de un residencial de Nou Benicalap que están viendo cómo desde hace casi un año uno de sus bajos, de más de 800 metros cuadrados, se está transformando a golpe de mazo en un 'hostel' de 22 habitaciones con la apertura de nuevas ventanas orientadas a las zonas comunes y la perforación del suelo que da al garaje para la conexión de las bajantes. "Una alteración de espacios prohibida específicamente por los estatutos de la comunidad de propietarios", denuncian los vecinos, algo que "saben de sobra los dueños del local porque se les adjuntó en la documentación una copia de la normativa en la que también se informa de que no está permitido la instalación de negocios de este tipo", añaden los residentes de la manzana.

Ventanas abiertas sin permiso en la zona común del residencial de Encarna Albarracín de Benicalap / Francisco Calabuig
La modificación de este bajo comenzó con una concatenación de mentiras. Hace dos años, la propiedad de los bajos aseguró a los residentes que lo que se iba a abrir era un gimnasio "premium", y de hecho les concretaron hasta la cadena a la que supuestamente pertenecía ese centro deportivo. Mientras los albañiles trabajaban "a puerta cerrada para que no viéramos que estaban haciendo", algunos de los residentes les preguntaban interesados por la fecha de esta nueva apertura. Las sospechas se iniciaron cuando los operarios ponían 'cara de póker' ante esa consulta hasta que finalmente uno de ellos les confesó que lo que estaban construyendo era un alojamiento turístico, uno de los tres que se están levantando a la vez en apenas tres manzanas consecutivas del mismo barrio y que juntos suman un total de 102 apartamentos.
A partir de entonces, "opacidad total" ante las preguntas y solicitudes de la comunidad de vecinos, quienes no se quedaron de brazos cruzados y empezaron sus indagaciones hasta darse cuenta de que la empresa propietaria de los bajos, Business Decision and Advice S.L, es la misma que está haciendo los 40 apartamentos de la calle Salvador Cerveró con el mismo opurandi, abriendo boquetes en las paredes pese a la oposición vecinal.

Una de las ventanas abiertas en las zonas comunes de la comunidad de la calle Salvador Cerveró / Levante-EMV
Paredes exteriores agujereadas, ruidos constantes de lunes a sábado, amenaza de daños estructurales, grietas en los tabiques y perforaciones en el techo del garaje con caída de cascotes sobre coches incluída son la tónica habitual en las promociones de Encarna Albarracín y Salvador Cerveró, donde, siempre según la versión de los vecinos, los trabajadores mantienen "una actitud chulesca" y cuelan parte del material de construcción por encima de la verja sorteando la falta de permiso de la comunidad para acceder.
Cabe recordar además, tal como informó Levante-EMV, que esta misma empresa, integrada por inversiores extranjeros y operando bajo el nombre comercial de SkyDrive 90, presentó una querella el año pasado contra el concejal de Urbanismo Juan Giner por la moratoria que paralizó estos dos apartahoteles proyectados en Benicalap Norte. La querella fue sobreseída al estimar la jueza que esta discrepancia debía resolverse en la vía contencioso-administrativa, pero la ofensiva judicial de la empresa contra un edil del Ayuntamiento de València ya daba idea de la guerra que pensaba plantear contra todo y todos para abrir sus alojamientos turísticos en el barrio periférico de València.
El Ayuntamiento mueve ficha
La escalada en las obras se produjo en esta última semana cuando se abrieron de forma simultánea varios ventanales en la fachada interior del edificio. Los vecinos, ya muy hartos, han presentado instancias de denuncia en el ayuntamiento solicitando la paralización de las obras y han llamado a la Policía Local de València que detuvo los trabajos en alguna ocasión. Sin embargo, durante una inspección del consistorio el pasado viernes 14 de agosto, los técnicos municipales comprobaron que la empresa cuenta con un título habilitante para la ejecución de las obras con cambio de uso hotelero emitido por la ECUV (Entidad Colaboradora de la Certificación Urbanística), entidad privada autorizada por la Generalitat Valenciana, lo que ha permitido continuar con los trabajos pese a que este título choca frontalmente con lo dispuesto en los estatutos de la comunidad de propietarios.
Ante esta situación, la corporación municipal ha movido ficha. Según ha podido saber Levante-EMV, el edil de Urbanismo y Vivienda ha elevado una moción a la Asesoría Jurídica del Ayuntamiento de València para que determine si el incumplimiento de lo dispuesto en los estatutos de la comunidad de propietarios posibilita al consistorio ordenar la paralización de las obras. En caso de que sea así, la colmena de apartamentos turísticos de Encarna Albarracín, se quedará en un mal sueño para los vecinos y tal vez, en un futuro, las de las calles adyacentes de Carlos Cortina y Salvador Cerveró, donde la empresa ha operado exactamente igual.
Aunque durante este tiempo la indignación se ha apoderado de los 87 vecinos que conforman esta comunidad. "Hemos hecho todo lo legalmente posible y pese a ello, ves que no ocurre nada y que siguen trabajando a sus anchas", explicaba José Luis Gómez, uno de estos residentes. Además, conviven con el temor a posibles problemas de convivencia y seguridad derivados de tener una especie de hotel horizontal en los bajos de sus casas con la rotación de personal que conlleva. "Tendremos que perimetrar la piscina e ir con mil ojos sobre nuestros hijos pequeños porque no sabemos quiénes van a alojarse en estas habitaciones", advierten.
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