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Convierten un antiguo casal fallero del Botànic en apartamentos turísticos

La Falla En Plom habitó este bajo de la calle Turia durante una década hasta 2017. El local también fue un after. Los promotores del alojamiento solicitaron la licencia en 2023 y han ejecutado las obras en tiempo récord

Convierten un antiguo casal fallero del Botànic en apartamentos turísticos

Convierten un antiguo casal fallero del Botànic en apartamentos turísticos / Germán Caballero

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Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

"Ya les avanzo que va a ser muy difícil abrir un solo apartamento turístico más". Lo dijo la alcaldesa María José Catalá en marzo de 2026. Se refería a la ciudad de València, y hablaba de una ordenanza definida en múltiples ocasiones como la más restrictiva de España en materia de apartamentos turísticos. La nueva norma –ya vigente– utiliza tres candados para proteger el equilibrio entre residentes y turistas, así como el uso no monopolístico de los locales comerciales en las comunidades de vecinos.

El primero de los candados administrativos limita el total de plazas turísticas de cualquier tipo al 8 % de la población empadronada en cada barrio y distrito. El segundo topa en un máximo del 2 % las viviendas de cada barrio y distrito que pueden destinarse a uso turístico. El tercero protege el comercio local al garantizar que nunca más de un 15 % de los locales en planta baja de cada manzana pueda usarse con fines turísticos. Superado cualquiera de esos umbrales, los nuevos usos turísticos quedan automáticamente bloqueados.

Pero desde aquellas declaraciones de la primera edil han abierto nuevos apartamentos turísticos en València y, según parece, seguirán abriendo algunos más. En los últimos días ha trascendido la batalla vecinal de varias escaleras en el barrio de Benicalap contra las colmenas turísticas que van ocupando los bajos de la zona nueva. Al menos tres promociones se han construído o se están construyendo pese a la oposición vecinal, con obras en zonas comunes que el ayuntamiento valora si son legales y proyectos que no siempre se ajustan a los presentados en el servicio de licencias.

El local con el cartel de la antigua falla

El local con el cartel de la antigua falla / Levante-EMV

Pero la oferta turística no solo crece en la periferia. A los vecinos de la calle Turia, en el barrio del Botànic, les habrá sorprendido ver que, en apenas cuatro o cinco días, lo que era un local diáfano con puerta metálica se ha transformado en varios alojamientos de remates blancos y accesos independientes. Más apartamentos turísticos para un barrio que se asoma al abismo de la saturación, con muchos de sus bajos convertidos ya en “jaulas para turistas”, como se ha denominado en el propio barrio.

Pero la promoción tiene además una particularidad. El local que todavía ocupan las obras de varios apartamentos fue durante una década el casal de la Falla En Plom. Lo dejaron en 2017, tras años de una convivencia sana con su edificio, según cuenta una de las antiguas representantes de la comisión. Se trataba de un bajo no especialmente grande que además para ellos suponía una anomalía, porque estaba alejado de su demarcación. Actualmente ocupan un espacio más grande a unos 500 metros de allí, cruzando Guillem de Castro y junto a las Torres de Quart, donde realmente les corresponde estar.

Los falleros se mudaron en 2017, pero el cartel de la Falla En Plom y su escudo coronado por un murciélago se mantuvo en la fachada del local hasta hace apenas cuatro días. De hecho, en Google Maps se conserva esa imagen. Durante las obras en los apartamentos se descolgó el aparato de aire acondicionado y el gran cartel fallero, y debajo apareció un rectángulo pintado de amarillo con el nombre “Bloody Mary”. Según recuerdan algunos vecinos del barrio, el mismo bajo funcionó a principios de los 2000 como un after con muy mala fama entre los residentes.

Los nuevos alojamientos turísticos del Botànic

Los nuevos alojamientos turísticos del Botànic / Germán Caballero

Preguntados por el número 18 de la calle Turia, fuentes municipales explican que sus propietarios presentaron instancia con petición de licencia en octubre de 2023, antes de la moratoria, y obtuvieron licencia en el año 2024. Ahora han presentado acta de inicio de obras, que han avanzado en tiempo récord. No obstante, las mismas fuentes precisan que un acuerdo de la comunidad de vecinos en contra de las obras podría parar estas obras o tumbar su actividad, porque sin ese beneplácito los nuevos apartamentos turísticos del Botànic no podrían incluirse en el registro de la Generalitat y, por tanto, no podrían comercializarse.

La saturación del Botànic

Por su parte, desde la asociación vecinal dicen estar preocupados por la deriva de un barrio que no para de crecer en plazas turísticas. Tal como explicó Levante-EMV en marzo de este año, el Botànic ya acumula más de 100 apartamentos, cuatro bloques turísticos y dos hoteles, uno de ellos recientemente abierto con 95 habitaciones y 190 plazas. “Mientras tanto los precios de los alquileres se van encareciendo. Aquí un piso de dos habitaciones ya cuesta más de 1.200 euros al mes”, señalan en la entidad vecinal.

Los nuevos alojamientos turísticos del Botànic

Los nuevos alojamientos turísticos del Botànic / Germán Caballero

Mientras tanto también desaparece el comercio de proximidad o la actividad vecinal de los bajos cuyos precios, en consonancia con el de las viviendas de la zona, solo pueden ser asumidos por negocios muy lucrativos e inmediatamente rentables, como los apartamentos o las franquicias de comida rápida. Debajo queda enterrada la historia de casales falleros, talleres de coches, tiendas de alimentación o afters de mal vivir.

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