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El fuego pone al Saler contra las cuerdas y devuelve el miedo a la Devesa

El incendio declarado ayer a las 13 horas en la Gola de Pujol calcinó 31 hectáreas y obligó a evacuar la pedanía del sur, una torre residencial y varios campings. Las llamas avanzaron inicialmente hacia la playa, pero un giro del viento descontroló el fuego y reavivó los fantasmas del pasado: hasta once incendios en 2023 y 2024, presuntamente provocados, arrasaron decenas de hectáreas en el pulmón verde de València

El fuego calcina 31 hectáreas de la Devesa del Saler

José Manuel López

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Era un día de 35 grados. Amable en el cómputo de un verano tórrido con alguna ‘ponentà’ criminal. Los turistas descansaban en las playas del sur y los vecinos en las torres de la Devesa, cuando en torno a las 13 horas se desató un incendio junto a la urbanización Aparwaks, en la Gola de Pujol, con llamas aparentemente controlables por su dimensión y la dirección del viento hacia el mar. Sin embargo, la lengua de fuego creció alimentada por el mismo viento; en una hora obligó a cortar la CV-500 y desalojar a 30 personas de una torre residencial y en poco más de tres horas forzó la evacuación de la pedanía del Saler y los campings de la zona. Se trataba de una evacuación preventiva por la exposición al humo pero también por la evolución del incendio, pues a las 18.30 horas ya era el más grave de las últimas cuatro décadas en la Devesa del Saler con 31,3 hectáreas afectadas y el fuego todavía activo.

Los primeros avisos los dieron los vecinos de las torres de Aparwaks y los bañistas en la playa de la Garrofera, a los pies del hotel Sidi Saler. Las llamas se iniciaron cerca de la Venta dels Bous, empezaron a quemar una zona verde en el flanco norte y saltó la carretera para prender un segundo foco en una zona ya calcinada en incendios anteriores, cerca de la playa. Los bomberos controlaron enseguida esta pequeña hoguera. Pero el viento que soplaba hacia el mar se giró y empezó a empujar el fuego con una densa columna de humo hacia la playa de la Garrofera, la arrocería Duna y el pueblo del Saler.

Al equipo de extinción se fueron incorporando medios municipales, autonómicos y estatales. Inicialmente acudieron seis dotaciones de Bomberos de València y tres medios aéreos de la Generalitat. Más tarde se duplicó la dotación de bomberos y se reforzó el operativo aéreo con dos avionetas más de la Generalitat y otras dos del Ministerio de Transición Ecológica. Además estuvieron en la zona una brigada de bomberos forestales, un agente medioambiental, varias patrullas de la Policía Local y una unidad de la Guardia Civil. Finalmente, Emergencia activó el nivel 2 del Plan Especial de Incendios Forestales (PEIF) y la Unidad Militar de Emergencias (UME) se incorporó al operativo sobre el terreno con diez medios terrestres y otro medio aéreo. En total trabajaron más de 250 efectivos.

Los medios aéreos fueron fundamentales para perimetrar el fuego, porque la Devesa del Saler tiene mucha vegetación y para los bomberos resulta complicado adentrarse en toda esa masa forestal. También para los investigadores del Seprona, que siguen intentando esclarecer qué ha pasado en el paraje natural. La alcaldesa de València, María José Catalá, dijo que "el ayuntamiento llegará hasta el último rincón para saber la causa del incendio" y actuar en consecuencia, es decir, recurrir a la Justicia si ha sido intencionado o tomar las medidas adecuadas en caso de incendio fortuito.

Mientras el fuego devoraba el pulmón verde de València, Policía Local y Bomberos desalojaban el arenal, el restaurante y la pedanía de casi 2.000 habitantes. Los equipos de emergencias fueron puerta por puerta ayudando a los vecinos imposibilitados. El fuego no llegó a meterse en el pueblo, pero el aire resultaba irrespirable. Sobre las 16.40 horas el Cecopal del Ayuntamiento de València decidió preventivamente evacuar la pedanía del Saler y los campings, y movilizó autobuses de la EMT para trasladar a los vecinos hasta los dos pabellones habilitados, la Alquería del Basket y la Fonteta.

El incendio obliga a evacuar el pueblo del Saler: así se vive la emergencia, en imágenes.

Los bomberos desalojan el pueblo del Saler / J. M. López

En torno a las 17 horas el ayuntamiento solicitó a la Generalitat enviar un Es-Alert a los vecinos de la zona afectada por el incendio y trece minutos después llegó el aviso ordenando la evacuación por la CV-500 dirección València. El mensaje, escrito en castellano y valenciano, pedía a quienes no disponían de vehículos propios que acudiesen a la rotonda frente al centro de exámenes de la DGT para su traslado a los citados polideportivos. Según informó Catalá, del Saler fueron evacuadas 120 personas y del edificio de Aparwaks unos 30 vecinos, más los que se fueron por su cuenta a segundas residencias, casas de familiares o los pabellones.

La columna de humo se convirtió en un gran manto que ya entrada la tarde empezó a respirarse desde la ciudad de València. En un punto intermedio, los vecinos de Pinedo se preguntaban, preocupados, si no serían los próximos en dejar sus casas atrás. “Si no lo controlan rápido vamos a ser los siguientes”, vaticinaban. Bomberos y medios aéreos trabajaban a contrarreloj para evitar que el fuego siguiera calcinando naturaleza en dirección al Cap i Casal, una vez se había empezado a controlar el foco en la zona de Aparwaks. No obstante, sobre las 18.30 horas, en el Puesto de Mando Avanzado había cierto optimismo. Estaba lejos de darse por estabilizado, pero se esperaba una evolución favorable del viento. A las 20 horas algunos bomberos fueron avisados de que no hacía falta acudir.

El daño ya estaba hecho. En la Devesa del Saler llevaban más de dos años respirando aire limpio, pero el fuego de ayer ha vuelto a disparar los miedos. A finales de 2023 y principios de 2024 se sucedieron más de una decena de conatos y grandes incendios dispersos en varios puntos del parque natural. Los fuegos se desataban en zonas sin testigos y muchas veces en días ventosos, de modo que los vecinos empezaron a especular con la posibilidad de que uno o varios pirómanos estuvieran quemando el bosque. El cabreo vecinal fue in crescendo y se centró en un único sospechoso, un abogado residente en la zona, a quien el Seprona atribuyó hasta once incendios pero que finalmente fue condenado por un solo conato. Su autoría sobre los otros diez no se pudo probar y el abogado quedó en libertad.

El incendio de la Devesa del Saler visto desde la playa

El incendio de la Devesa del Saler visto desde la playa / J.M.López

Con este nuevo desastre natural se abren algunos interrogantes. Las autoridades aún no han aclarado el origen del fuego y por tanto se desconoce si fue provocado. Además, cabe preguntarse por qué han vuelto a arder tantas hectáreas de bosque tras la experiencia acumulada de los últimos tres años y después de haber aplicado medidas preventivas, como el sistema Sideinfo con 11 cañones. ¿Está la Devesa del Saler suficientemente atendida y protegida? Y también es oportuno preguntarse qué ocurre con la masa forestal arrebatada, a lo que la primera edil trató de anticiparse: el ayuntamiento trabajará en un plan de reforestación de toda la superficie calcinada.

Al cierre de esta crónica, las carreteras CV-500 y CV-401 permanecían cortadas, un centenar de personas seguían realojadas en La Fonteta y los equipos de extinción continuaban trabajando para controlar las llamas –aún falta algún tiempo para extinguirlas–. La previsión por la noche era optimista, como se ha dicho, pero en el Cecopi convocado a las 21 horas nadie estaba del todo tranquilo. La humedad iba a descender 40 puntos porcentuales y el viento soplaría de poniente. Ya habían ardido más de cuatro kilómetros de naturaleza. La Guardia Civil estaba patrullando el Saler para proteger las casas evacuadas. Las siguientes horas serían eternas.

Labores de extinción del incendio en la Devesa del Saler

Labores de extinción del incendio en la Devesa del Saler / J.M.López

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