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Incendio Saler

"Yo me quería quedar, pero me dijeron que me iban a detener"

Los vecinos de la Devesa del Saler han pasado la noche en el Pabellón Fuente de San Luis debido al incendio de ayer que obligó a evacuarlos

Los vecinos desalojados del Saler desde la Fonteta

Francisco Calabuig

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Los vecinos del Saler desalojados por el incendio ocurrido el pasado 27 de agosto han tenido que pasar la noche en el Pabellón Fuente de San Luis, lejos de sus hogares. Allí, se agrupan personas de lo más dispares: niños, personas mayores, animales, todos tratan de convivir en una especie de campamento provisional, esperando ansiosos noticias de que pueden volver a sus casas.

Nada más llegar al polideportivo, nos avisan de que no podremos entrar. "Los desalojados están cansados de que les hagan preguntas y les fotografíen, nuestra prioridad es su bienestar", comenta Ana Gómez, la encargada de prensa de Cruz Roja. Se encuentra en la puerta enfundada en su chaleco rojo, e indica la situación a la gente que entra y sale del edificio. En el ambiente se nota esa pesadez de la que nos habla. La puerta está vacía y la poca gente que pasa transmite una especie languidez. "Lo siento, pero ya hemos hablado mucho esta mañana", responden algunos ante el habitual: "Hola, somos del periódico del Levante EMV".

La rutina en pausa

Mientras tanto, Ernesto pasea alrededor de la zona cercana a la puerta, con una toalla roja con el logo de una cruz. Se la han dado los encargados de la organización. En el momento de los hechos, él se encontraba tomando algo en un bar de la zona. De hecho, la idea de abandonar su mesa no le hizo demasiada gracia. "Yo me quería quedar, pero me dijeron que me iban a detener", afirma, en una mezcla entre resignación y enfado.

Valencia VLC incendio del Saler en la l parque natural de la Albufera vecinos desalojados en la Fonteta

Valencia VLC incendio del Saler en la l parque natural de la Albufera vecinos desalojados en la Fonteta / Francisco Calabuig / LEV

El grupo reducido de prensa que todavía se encuentra allí lo conforman tres cámaras y no más de cinco periodistas. Sin embargo, comentan entre ellos el contraste respecto a la gran agitación que esta mañana inundaba el pabellón, lleno de reporteros y cámaras. También se preguntan entre ellos cuándo será el Cecopi. "Todavía no hay hora definida". La incertidumbre es más que palpable en el ambiente.

"No esperaba pasar la noche fuera de casa"

En ese momento, Sebastián aparece con su perro a cuestas, mientras habla, el chico tiene que tirar de él y ordenarle que se siente. Afirma que vio toda la evolución del fuego desde su terraza. "La gente comenzó a irse por su propia cuenta, pero a los quince minutos ya tenía a la Policía Local en mi puerta", recuerda. Se llevó el móvil, el cargador y a su perro. "Ahora me arrepiento de no haber cogido más cosas, por ejemplo de higiene, pero no esperábamos pasar la noche aquí", reconoce.

Una familia llega hasta la puerta del pabellón deportivo. El hombre lleva a su hijo de unos tres años en sus brazos, dormido. Tras él, va su pareja y su otro hijo de unos cinco. "Que hable con vosotros mi mujer, porque tengo que duchar a los niños y ponerlos a descansar", dice sofocado. Y así lo hace ella, que se llama Pilar, se para a atendernos y cuenta cómo la pareja trató de mantenerse tranquila para que los niños lo viviesen con la mayor naturalidad posible. Sin embargo, reconoce que no fue difícil, ya que los profesionales les transmitieron mucha calma y avisaron cuando todavía no corrían ningún peligro. Sus hijos, a pesar de aburrirse un poco, han pasado muy bien la noche.

Vicente, en vilo por su establecimiento en El Saler

Vicente, al principio reticente a hablar con nosotros, finalmente cede. "Sé que estáis haciendo vuestro trabajo, y seguramente se os esté haciendo complicado que la gente hable con vosotros", nos dice, y está en lo cierto. En el momento del incendio, su mente estaba en el establecimiento del que es propietario, que se encuentra en la zona. Al principio, dice, no parecía nada, pero de repente se tornó en una situación de mucha angustia e incertidumbre. No se ha quedado a dormir en el pabellón. Sus padres, ya mayores, han hecho que tanto él como su hermano busquen las mayores comodidades y se hospeden en un hotel. "Mi padre no entiende nada, está todo el rato preguntando qué ha pasado, nunca habían desalojado el pueblo", dice.

Y lanza una llamada de socorro para que esto sirva como punto de inflexión y el territorio sea cuidado y dotado con los recursos necesarios para mejorar su situación. "Espero que todo esto sirva para que haya más control y El Saler salga en el periódico también para la búsqueda de soluciones", concluye.

Unas vacaciones interrumpidas

Un hombre y una mujer se acercan hablando en inglés a uno de los encargados de Cruz Roja, que no le entiende bien y lo remite a su compañera. Su nombre es Wibo y pregunta a Ana Gómez, la encargada de prensa de la organización, buscando pistas sobre el avance del incendio. Han venido a pasar las vacaciones desde Holanda, a un camping en El Saler. Salieron a pasear en bicicleta y vieron cómo comenzaba el fuego. "Mi novia apostaba por un accidente, pero yo le aseguré que era un incendio, en un par de horas ya teníamos el humo encima y la policía nos dijo que nos teníamos que ir". No han dormido en el pabellón, ni pretenden comer ahí. Simplemente quieren informarse en caso de que se alargue la situación. "Estábamos muy asustados, nos fuimos sin pasar por el camping y ahora solo tenemos lo que llevamos puesto", dice Wibo.

Valencia VLC incendio del Saler en la l parque natural de la Albufera vecinos desalojados en la Fonteta

Wibo en la puerta del pabellón de la Fonteta / Francisco Calabuig / LEV

Ellos no son los únicos, por lo que comentan desde Cruz Roja, se han visto muchísimos casos así. "Hay un montón de extranjeros de distintas nacionalidades", dice Ana Gómez. Y es cierto, en lo que llevamos en la puerta ha hablado con nosotros gente de Italia, Portugal, Rumanía y Holanda. La mayoría, más que un sitio para pasar la noche, busca un baño en el que poder asearse y un lugar en el que le informen de la situación del fuego. Todos ellos han visto interrumpidas sus vacaciones, y algunos ya se veían en sus países sin poder recoger sus cosas. Sin embargo, la Policía Local no ha permitido que ocurriera. "Unos turistas que tenían hoy su vuelo de vuelta han tenido que ser escoltados hasta su alojamiento para recoger sus cosas", explica Gómez.

En ese momento, Wibo, el holandés de antes, se acerca y dice: "estaba tan estresado que me había dejado las llaves dentro del coche y el vehículo abierto, no me había pasado en la vida", añade. Parece sorprendido por él mismo, tanto que viene a contárnoslo expresamente.

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