El mayor incendio del Parque Natural en 40 años
El Saler ha sufrido cuatro grandes fuegos en el último medio siglo, pero el actual es el más extenso en superficie desde el pavoroso siniestro de 1986
Última hora del incendio en El Saler.

Un hidroavión descarga a la altura de la carretera del Saler / Biel Aliño/efe

El incendio del Saler es de los más graves que ha sufrido el parque natural y solo cabe esperar que las 31 hectáreas confirmadas -que rebajan las 48 anunciadas a media tarde- no crezcan hasta alcanzar el récord negativo de 40 del pavoroso fuego sufrido en 1986. La evaluación del viernes por la mañana elevaba ya la cifra a 37, en una particular y casi macabra carrera por ser "el más grave" o "el segundo más grave". Cifras arriba o abajo, supone un golpe de primer orden en un espacio que está considerado un tesoro ecológico. La Devesa es un motivo de permanente preocupación. Una hectárea quemada duele más que cien en otros parajes. Es incluso injusto, pero real. Las condiciones tan especiales de la Devesa hacen que prácticamente cada árbol, cada mata, se contemplen como un motivo para vigilar y preservar.
El incendio de 1977
El primer gran incendio de la era moderna se produjo en abril de 1977 y no fueron uno, sino dos, casi consecutivos, en un mismo día. Primero, a la altura del Cortafuegos del Virrey. Cuando parecía ya controlado, las llamas reaparecieron a la altura de la Mata de Fang. Hasta casi medianoche se estuvo trabajando para controlar el fuego. Fue en un día pavoroso en la geografía valenciana y nadie puso en duda que había sido intencionado.

Reseña en Levante-EMV del incendio de 1986 / RLV
El desastre de 1986
Si, hasta ahora, había un incendio especialmente grave, y especialmente doloroso, ese fue el de 1986, precisamente a poco de estrenarse la condición de Parque Natural. Fue un día en el que las fuerzas de seguridad estaban en otra cosa: las Elecciones Generales. Datos en la mano era el, hasta ahora, incendio más grave tras calcinar más de 40 hectáreas de la mejor zona ecológica de la Devesa. En este caso fue en dirección sur: entre la Gola de Pujol y el Parador Luis Vives. Domingo y verano obligó a evacuar a docenas de miles de personas que habían acudido a las playas y para el que se preveía un operativo, pero no de extinción de incendios, sino de operación regreso de la jornada de descanso. Jamás se había visto un despliegue de efectivos similar, con la totalidad del parque de la ciudad y ayuda de diferentes municipios, brigadas de la Generalitat y dos hidroaviones procedentes de la base de Torrejón de Ardoz.
El entonces conseller de Medio Ambiente, Miguel Albuixech, lo reconocía: "es el incendio más grave que hemos padecido porque ha afectado a la zona más protegida. El fuego llegó a desbordarnos en algún momento". Las cifras por entonces fueron desoladoras: no se temía por la recuperación de la vegetación baja, pero sí por el arbolado, que tardaría entre veinte y treinta años en recuperarse si la repoblación se hacía rápidamente". Gran cantidad de mamíferos, reptiles y aves perecieron en el incendio.
Este mega incendio desató el previsible debate político sobre si había suficiente protección o no del paraje. Hubo un detalle que se puso sobre la mesa: cómo era posible que no hubiera hidroaviones -que no lo había porque las competencias no estaban transferidas- más cerca que en Torrejón, que cuando llegaron fueron determinantes para acabar con el fuego.

El incendio de 1992 fue en pleno Viernes Santo / RLV
El Viernes Santo de 1992
Y por tercera vez, el Viernes Santo de 1992 se desató un nuevo incendio, que calcinaría 20 hectáreas. Con el agravante de ser fuego sobre fuego: nuevamente en la zona ya afectada en los anteriores siniestros. Y aunque pasaban muchos años entre unos y otros, llamaba la atención que todos ellos se producían en prácticamente los mismos puntos, entre el Casal d'Esplai y el Parador -al sur de la zona afectada en esta ocasión-.
El incendio de 1992 se calificó inmediatamente de provocado. Como en esta ocasión, las rachas de viento ayudaron a su propagación aunque, para entonces, ya había más medios y los bomberos junto con la red de hidrantes ya instalada unos años atrás, permitieron que el desastre fuera grave, pero no tan devastador como el de seis años antes.
Por entonces, Rita Barberá aseguró que que se habían dado condicionespara ello y que, de hecho, temían lo que podía haber pasado: "había dos condiciones para esperar un incendio provocado: un día de fiesta y vientos fuertes".
Los once incendios consecutivos
Desde entonces, la Devesa ha sido víctima de incendios recurrentes, pero de menor tamaño. A primeros de década se desató la psicosis ante la sensación de que había un pirómano tras desatarse hasta once fuegos en intervalos de dos y dos meses. Fue detenida y sentenciada una persona a una condena menor, nueve meses, tras acreditarse solo la autoría en uno de los fuegos.
Una vez se apaguen los rescoldos quedará por delante un periodo largo e indeseable: el debate político, con el previsible cruce de reproches, y la reconstrucción de lo quemado.
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