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Testimonios

Vuelta a casa agridulce en El Saler: "Estamos contentos, pero la pinada está hecha un desastre"

Los vecinos de la pedanía de València regresan a sus domicilios tras pasar la noche desalojados por el incendio que ha calcinado 37 hectáreas del parque natural de La Devesa

Vuelta a casa agridulce en El Saler

José Manuel López

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València

El ambiente en la pedanía de El Saler tiene un toque lúgubre esta tarde de viernes. Pese a la llegada de los primeros vecinos a sus casas después de una noche desalojados por el importante incendio forestal declarado el jueves, que ha calcinado 37 hectáreas del parque natural de La Devesa, se hacen sentir la falta de vida y color que normalmente caracterizan el lugar.

Con la llegada del primer autobús que trae de vuelta a los desalojados que pasaron la noche en La Fonteta, en El Saler se oyen vítores y las sonrisas se dibujan en las caras de los recién llegados. Están muy contentos de poder volver y lo celebran de manera efusiva, abrazándose entre ellos y entre risas. “Teníamos muchas ganas de volver a casa", dice una de las primeras en bajarse del autobús, mientras camina contenta hacia su vivienda.

Algunos vecinos se reúnen en los bancos de la plaza, justo al lado de la parada del autobús, a comentar la situación: “No vamos a abrir los restaurantes mañana, no nos vale la pena, ya que han cortado el acceso a los de fuera, por lo que tenemos empleados que no podrían ni venir”, dice uno de ellos, que regenta uno de los establecimientos hosteleros de la pedanía, cabizbajo.

Jose, también empresario, tiene uno de los comercios ubicado entre los restaurantes de más fama del acceso a la playa. En declaraciones a Levante-EMV, lamenta la situación actual, especialmente el hecho de que "nadie los haya ayudado". Según cuenta, “yo no podía subir la fruta, vamos a tener unas pérdidas a mansalva que no sabemos como vamos a afrontar". "Igualmente eso no quita que estemos muy contentos de poder volver a la ciudad”, añade.

El Saler poco a poco vuelve a la normalidad

J.M. López

"La pinada está hecha un desastre"

La alegría de los vecinos por volver a casa se mezcla con la necesidad de éstos de denunciar el estado de la pinada: “Está hecho un desastre, sucio y sin cuidar. Esto no puede ser o al final nos quedaremos sin pinada y sin nada”, sostienen.

“Estamos casi seguros de que hoy podremos retomar la normalidad”, comentaba uno de los policías al cargo de la operación de desescalada. En la puerta de uno de los campings de El Saler Laura, una de las desalojadas, explica el “caos absoluto” y el miedo pasado. Han venido por un campeonato de pádel infantil desde Navarra y no se esperaban que tendrían que irse corriendo por órdenes de las autoridades. “Me fui en bañador, chanclas y básicamente con lo puesto”. Según comenta, debido al campeonato hay muchos niños de diferentes edades, pero “nadie se lo esperaba”. Cuenta que ellos consiguieron alojarse en un hotel, pero que muchas familias que venían por el campeonato directamente decidieron regresar a Navarra.

Jorge, otro de los participantes del torneo de pádel, no tuvo la misma suerte que Laura y su familia y tuvo que pasar la noche en La Fonteta tras el desalojo del camping. "La verdad es que fue un poco incómodo. Hacía frío porque tenían que mantener el aire acondicionado puesto y, además, había gente que no bajaba la voz durante la noche", recuerda. Sobre el momento de abandonar el camping, Jorge asegura que vivió la situación con tranquilidad y serenidad. Según explica, el desalojo se desarrolló con normalidad y "fue sobre ruedas".

Por último, Daniela y René llegaron desde Córdoba y se alojaban en uno de los campings de El Saler para pasar sus vacaciones. En el momento en que se declaró el incendio, se encontraban en Cullera realizando una actividad de kayak. Fue un amigo suyo, desde Córdoba, quien les avisó de lo que estaba ocurriendo en la zona. "Nos sorprendió muchísimo. He dormido muy mal pensando en lo que podía pasar", relata Daniela. La pareja pudo pasar la noche en su coche y por la mañana se acercó hasta La Fonteta, donde les informaron de lo ocurrido y de cómo debían proceder. "Estamos muy cansados, pero contentos de que se haya resuelto ya", explican.

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