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La autoría del incendio del Saler centra todas las miradas

El Seprona accede al punto donde se inició el fuego y acredita que fue provocado. Los vecinos del Saler y la torre desalojada ya han vuelto a sus casas. La CV500, el parque natural y las playas se mantendrán cerradas durante todo el fin de semana

Superficie calcinada por el incendio en la Devesa del Saler

Superficie calcinada por el incendio en la Devesa del Saler / J.M.López

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València

La pesadilla duró 27 horas. El incendio forestal declarado en la Devesa del Saler el jueves fue estabilizado a las 16 horas de ayer. Un día y una noche de pavor alimentado por las variaciones del viento, que complicaron la estabilización del fuego. En el último Cecopi del jueves se avisó que la noche iba a ser complicada y los pronósticos fueron acertados, pero la labor ininterrumpida de los más de 250 efectivos desplegados en el parque natural consiguió mantener el incendio perimetrado, que no estabilizado ni controlado. En apenas cinco horas las llamas habían calcinado 36 hectáreas, situándose como el peor incendio de los últimos 40 años en el Parque Natural de l’Albufera.

Tal fue la catástrofe originada en la Mallada de la Garrofera que las autoridades se vieron obligadas a cortar la CV500, desalojar una torre residencial de la Devesa y evacuar el pueblo del Saler y varios campings cercanos. Unas 130 personas pasaron la noche del jueves en el pabellón de la Fonteta. Ayer por la mañana, la respuesta de las tres administraciones competentes y coordinadas –Ayuntamiento de València, Generalitat Valenciana y Delegación del Gobierno– se resumía en una palabra: prudencia. Los pronósticos eran optimistas, pero de nuevo estaban condicionados por las variaciones y las rachas de viento, especialmente sensibles entre las 12 y las 17 horas, especialmente en las cercanías del pueblo del Saler.

Sobre el terreno trabajaban once brigadas forestales y cuatro dotaciones de Bomberos de València, diez medios aéreos de la Generalitat y el Ministerio de Transición Ecológica, siete dotaciones de bomberos municipales y los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) desplegados tras la activación del nivel 2 del Plan Especial de Incendios Forestales (PEIF). La presión contra las llamas evitó los temidos rebrotes y a primera hora de la tarde empezó a constatarse que el riesgo era menor.

Un bombero trabaja en la zona calcinada por el incendio de la Devesa del Saler

Un bombero trabaja en la zona calcinada por el incendio de la Devesa del Saler / J.M.López

Los buenos presagios se confirmaron a las 16 horas, cuando las autoridades iniciaron la desescalada permitiendo a las personas desalojadas del Saler, los campings y la Torre 1 de la Urbanización Aparwaks volver a sus casas. “Lo hemos dado por estabilizado y no por controlado, porque hay muchos puntos muy calientes, ha sido un incendio de gran virulencia", explicaba Enrique Chisbert, jefe de Bomberos del Ayuntamiento de València, al hablar de “pequeños rescoldos” que no se ven desde el perímetro. La tarde, no obstante, se esperaba “tranquila” en beneficio de los bomberos.

Aunque los vecinos desalojados pudieron regresar a sus domicilios, en la zona se mantienen varias restricciones. Las playas del Saler y el bosque de la Devesa permanecerán cerrados durante todo el fin de semana para facilitar las labores de los bomberos. También continúa el corte de las carreteras 401 y CV500, salvo para los vecinos de la pedanía y los residentes de los campings.

La extensión calcinada vista desde una torre

La extensión calcinada vista desde una torre / J.M.López

Además, se mantiene prohibido el acceso a los locales de hostelería de El Saler. Los vecinos de los apartamentos de la zona y quienes quieran desplazarse a El Palmar o El Perellonet deberán acceder desde Sueca, a través de la A-38 y la Pista de Silla. En el caso de los establecimientos de restauración de El Palmar y El Perellonet, el acceso también deberá realizarse por esta carretera.

Con la pedanía del sur intentando volver a la normalidad, en un fin de semana con las playas y el parque natural sin más actividad que la de los bomberos, la atención se centra ahora en la investigación sobre la autoría del incendio. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, confirmó que el fuego declarado junto a la antigua Venta dels Bous había sido provocado. Los efectivos del Seprona acompañados de investigadores de la Generalitat lograron ubicar y acceder al punto de origen, donde se detectó una llama directa, descartando así un fuego por rayo o accidente de maquinaria. Bernabé habló de “una colilla o un mecherazo”, destacando la acción humana pero sin precisar si esta había sido intencionada.

De momento la investigación está en una fase muy preliminar, sin un sospechoso claro. Se sabe que fue una llama directa y un solo foco, y se investigará al llamado “pirómano del Saler”, residente en la zona, como se investigaría a cualquier persona con antecedentes por el mismo delito que se está analizando. Pero la prudencia aquí también es máxima y no se han ofrecido más avances.

Labores de extinción en la Devesa

Labores de extinción en la Devesa / J.M.López

Por su parte, la alcaldesa de València, María José Catalá, dijo que la Policía Local pondría a disposición de la Delegación del Gobierno toda la información recabada de los vecinos y anunció que el ayuntamiento irá con todos sus medios a por el causante o los causantes del incendio, sugiriendo ya la vía judicial. "Estábamos preocupados y llegaremos hasta las últimas consecuencias para depurar responsabilidades. Lo que no puede ser es que haya cierta sensación de impunidad cuando pasa algo tan triste y tan duro como lo que está pasando en el parque natural de la Devesa. Buscaremos a los responsables e iremos a por ellos", sentenció Catalá.

Lo que está pasando es una sucesión de incendios que parece no tener fin. Comenzó en 2023 y siguió a principios de 2024, con una serie de once conatos y grandes fuegos, ninguno como el de este jueves, devorando varias hectáreas de naturaleza. El Seprona atribuyó todos los incendios a un abogado residente en las torres de la Devesa, pero la Audiencia Provincial le imputó un único conato y le condenó a nueve meses de prisión por no poder acreditar la autoría sobre el resto. Desde entonces, el pulmón verde de València se había mantenido relativamente tranquilo pese a las temperaturas de récord, con olas de calor encadenadas, pero este 27 de agosto volvió el miedo al bosque y los vecinos se preguntan por qué y hasta cuándo.

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