Restaurante Duna del Saler: "Hemos perdido entre 35.000 y 40.000 euros"
La hostelería en El Saler denuncia un daño económico considerable y reclama ayudas directas, no aplazamientos, por la imposibilidad de operar durante el incendio
Sigue en directo las novedades del incendio

La arrocería Duna, que ha permanecido cerrada desde el inicio del incendio / Maps

Si hay un sector productivo que ha sufrido especialmente por el incendio del Saler, ese es el de la hostelería, que es esencial en los alrededores de la zona afectada y contando con que la agricultura, el cultivo del arroz, no se ha visto afectada. Cada realidad ha sido diferente: en El Saler pueblo, la actividad se ha reducido drásticamente, porque apenas podían atender a los propios vecinos, campistas o los usuarios de vehículos autorizados. "Para un lugar que depende tanto del verano, esto es un quebranto muy importante" reconocía el dueño del restuante Parotet. Razón por la que algunos de ellos, directamente, han optado por no abrir. En el caso del Palmar, la actividad se ha visto reducida a, aproximadamente, la mitad, habida cuenta que el acceso existía, pero mucho más enrevesado, a través del Perellonet o de Sollana, caminos sobre todo éste nada adecuado para los autobuses.
Y quien se ha llevado la palma en perjuicio, esos han sido los restaurantes de a pie de playa del Saler. Si el acceso a la misma estaba cerrado, quiere decir que la clientela ha sido el cero absoluto. Aquí el lamento estaba incluso cuantificado. Tomás Brández, del restaurante Duna, señalaba el daño económico que ha supuesto la cancelación del negocio. "Entre 35.000 y 40.000 euros". Consecuencia de perder "los cuatro días que hemos permanecido cerrados. Es un verdadero desastre porque la recaudación es a que es y los cálculos también. Hay que pagar las nóminas del personal y aquí lo hemos perdido todo".

Cartel de cierre en un restaurante del Saler pueblo / Moisés Domínguez
Cuando hay negocio por medio, las medidas de protección son más difíciles de entender: "podían habernos dejado el acceso" en alusión a, por ejemplo, el camino del cortafuegos del pueblo del Saler, rodeando la zona quemada. Pero como es fácil imaginar, las autoridades cerraron completamente el paso a las zonas más cercanas al fuego de forma absoluta". Para este restaurante, como las otras arrocerías, han sido jornadas de descanso forzosa.
Brández reclama que haya algún tipo de ayuda, pero no de aplazamiento de pagos, como pedía SOS Hostelería, sino algún tipo de exención. "Igual que en pandemia se nos ayudó económicamente a todos, estos negocios hemos perdido uno de los momentos más importantes del año".
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