Ni Agua de València, ni San Francisco, ni tan siquiera los incombustibles Cosmopolitan o Mojito. Este año el cóctel que está arrasando en las terrazas de verano es la Sangría.... Blanca. Se trata de una vuelta de tuerca a la bebida más veraniega por excelencia.

La Sangría Blanca es un combinado un poco más sofisticado que su versión tradicional pero comparte con ella la mayoría de ingredientes. En ningún caso se trata de algo prohibitivo o extravagante. Cualquier nevera tiene lo que se necesita para prepararla.

Conjuga lo mejor de la sangría con un toque fresco y renovador que está convirtiendo a la Sangría Blanca en la revelación de las terrazas de verano.

El secreto de este cóctel está en la base. Al igual que su prima roja, el vino es el alma de este combinado. En este caso, el vino tiene que ser blanco y puede ser dulce o semiseco. También se puede utilizar cava si se desea darle un toque más elegante y espumoso.

Tampoco puede faltar el aporte cítrico. ¿Qué sería de la sangría sin el limón o la naranja?. Lo ideal es recurrir a la fruta fresca y al zumo recién exprimido de un par de limones y naranjas. La sangría es dulce y dependiendo del vino usado necesitará más o menos azúcar. Se puede reemplazar por edulcorante, miel o sirope de agave.

Con los ingredientes listos solo falta mezclarlos y añadirle hielo para que la sangría esté bien fría en el momento de su consumición.

Se puede servir de mil maneras. Para lograr un mejor contraste de sabores una alternativa es servirla en copas martineras o anchas con los bordes cubiertos de azúcar y alguna fruta.