¿Tomaba la Bella Durmiente suplementos de melatonina? Un análisis científico de los cuentos clásicos podría llevarnos a concluir que sí, que la princesa que permanecía eternamente joven mientras dormía se ayuda doblemente de esta hormona. Los motivos: de un lado el conocido trabajo de esta sustancia en la mejora en la calidad del sueño, y del otro no tan comentado, papel a la hora de frenar el envejecimiento con u una atenuación significativa de los efectos antioxidantes, antiinflamatorios y de optimización mitocondrial de la melatonina.

 Se sabe que la melatonina, presente en nuestro organismo, se sintetiza en el cerebro, en la glándula pineal, a través del triptófano. Esa transformación de serotonina a melatonina depende de la luz de nuestro entorno, de su intensidad, duración y su naturaleza. El proceso comienza hacia entre las ocho de la tarde y las diez de la noche y se intensifica de doce de la noche a tres de la madrugada. Por este motivo, para que la producción de melatonina sea eficiente, se recomienda apagar los dispositivos móviles y otras luces del cuarto. Con menos luz, y, sobre todo, con menos luz azul, nos dormimos antes y, además, con un sueño de más calidad.

Dormir, todo apunta, embellece Disney +

 La suplementación con melatonina es una recomendación que puede ayudar a las personas con turnos de noche o yet-lag, circunstancias que pueden incidir negativamente en los ciclos circadianos. Ahora bien, esas pautas deben estar siempre personalizadas y revisadas por un profesional experto.

Con menos luz, y, sobre todo, con menos luz azul, nos dormimos antes y, además, con un sueño de más calidad.

 Sin embargo, y a pesar de esta vital función para nuestras vidas y nuestra salud, esta hormona nos ayuda de otras maneras. Su perfil multitarea, explica el doctor César Montiel de Neolife, puede tener un papel clave en la modulación de múltiples mecanismos asociados con el envejecimiento. Y es que no se sintetiza sólo a través de glándula pineal, sino que lo hace también quizás en cada célula individual. A nivel mitocondrial, en concreto, la usan como un escudo contra el estrés oxidativo. Hablamos del estrés es el que se produce en nuestro organismo debido al paso del tiempo y a los llamados radicales libres.

 Estos agentes externos procedentes de nuestro modo de vida —de la alimentación, la contaminación ambiental o el consumo de sustancias— van dañando la mitocondria de las células. Protección antioxidante, pues, pero también antiinflamatoria, trabajo que se continúa investigando y que ha ocupado numerosos estudios. La melatonina, aseguran, es una herramienta eficaz de nuestro sistema inmunitario y puede ayudar en la prevención de algunas enfermedades de carácter infeccioso y en tratamiento de otras como la arterioesclerosis coronaria.