08 de noviembre de 2018
08.11.2018

El limpiador estrella: la patata

Conoce todo lo que puedes limpiar en casa con este tubérculo y no lo sabías

08.11.2018 | 17:18
Patatas.

Limpiar la casa es ahora más fácil con la patata. Este tubérculo -presente en todas las cocinas- es de lo más versátil, combina con multitud de platos y sirve para dejar impoluto tu hogar. Huye de los productos químicos y fuertes olores y descubre los trucos que la patata te ofrece. 

- Azulejos y baldosas relucientes: Si echas de menos cierta dosis de brillo en estas piezas te recomendamos cocer varias patatas y aprovechar el agua para fregar baldosas y azulejos. Mejora segurada.

- Espejos y gafas perfectos: Despídete del Cristasol. Con la mitad de una patata frota el cristal y luego pasa un trapo con vinagre blanco. Para finalizar, dale otra pasada al espejo con un trapo distinto y listo. Todos conocemos lo molesto que es que se te empañen las gafas. La patata también actúa en este caso, restriega una mitad para limpiar los cristales y luego un paño suave para rematar.

- 'Limpiabotas': Resulta más efectivo que el betún. Para el cuero es infalible, restriega media patata por la superficie y acaba la limpieza con un trapo.

- Ideal para el rallador: Queso, tomate, ajo... una vez pasados por el rallador, se quedan pegados. Limpiarlo con el estropajo es en una pesadilla, ya que puede deformarse e incluso deteriorarse de tanto insistir en eliminar los restos. La patata cruda arrastrará la suciedad.

- Horno como una patena: Las peladuras son perfectas aliadas para acabar con el hollín que se adhiere a las paredes del electrodoméstico. Coloca las pieles en una bandeja, ponlo en marcha y el vapor de las mismas ayudará a eliminar los restos de alimentos del horno.

- Para 'fregar' el fregadero: Si cueces patatas, aprovecha el agua para darle un repaso al fregadero de acero inoxidable y recuperar su brillo original.

- Cubertería más brillante: El paso del tiempo también afecta a los tenedores y las cucharas, para recuperar su brillo original te recomendamos recurrir a las patatas. Córtalas y ponlas a hervir. Cuando estén blandas, retíralas del fuego y sácalas del recipiente ya que sólo necesitarás el agua. Mete dentro del cazo la cubertería que ha perdido el lustro y déjala allí una hora. Saca los cubiertos y usa un cepillo suave para limpiarlos. Cuando acabes, pasa las cucharas, tenedores y cuchillos por agua fría y sécalos con un papel de cocina.

Está visto que la patata es multiusos, con ella haces tanto un buen guiso como quitas las antiestéticas huellas de las puertas blancas. Todo un descubrimiento. Hasta las manchas imposibles como las que deja el café o el tomate se mantienen a raya gracias a la fécula. 

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